Come una vez al día y pasa las tardes en una plaza: octagenario espera vuelo de regreso a Venezuela

Nadie se imagina que llegar a la tercera edad sea todo lo opuesto a tranquilidad y bienestar. Tener que lidiar con una especie de “suerte” se ha convertido en el común denominador de muchos abuelos venezolanos, que estando dentro o fuera del país atraviesan un verdadero calvario para sobrevivir.

Un suspiro de resignación, una botella de agua y un cambur en una bolsa. Estos eran los acompañantes del señor Noel en un día caluroso en Buenos Aires. Sentado en una conocida calle de la ciudad, esperaba que pasara la tarde para volver al sitio donde le han dado cobijo los últimos meses. Tiene 80 años, y llegó a Argentina sin saber que una pandemia complicaría su estadía y le tocaría volver.

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El rostro de los abuelos migrantes

El octagenario es técnico en soldadura, pero por su edad se le dificulta conseguir empleo. Vive con una familia venezolana que le han tendido la mano con techo y una comida a las dos de la tarde. Con estos alimentos pasa el día entero. Pero sus tardes las pasa caminando en las calles de la capital argentina, esperando probablemente en una plaza, que las horas pasen para poder ir a dormir. 

En enero cumple sus 81 años, y espera antes de la fecha poder regresar a casa y reencontrarse con su hijo. Si visita la embajada venezolana en Buenos Aires, puede que se tope con el señor Noel. Rigurosamente se dirige al sitio en las mañanas en busca de una respuesta, pues fue anotado en una lista para el próximo vuelo de repatriación. Sin embargo, no hay nada confirmado, desconoce hasta la posible fecha de retorno.

Lo que es digno de admirar, es que pese a su situación siga sonriendo y manteniendo el entusiasmo, aunque no puede contener las lágrimas cuando cuenta lo difícil que han sido estos meses y las ansias que siente de regresar a su país. “Nunca pensé que iba a vivir esto, me da tristeza pero es la realidad”, dijo con voz entrecortada. 

La solidaridad entre connacionales

Pese a que tiene carta de refugiado desde el momento que ingresó al país sureño y ha solicitado ayuda por diferentes medios, no ha habido pronunciamiento de ninguna autoridad para ayudarlo. Sobre todo por tratarse de un adulto mayor, a quienes se supone pondrían en la lista de prioridades en todo lo que se refiere a ayudas por tema pandemia. 

Pero la solidaridad lo puede todo. Luego que se dio a conocer su historia, han sido muchos los venezolanos que se han unido para hacerles llegar alimentos y artículos de higiene. El señor Noel no tiene teléfono celular y la única manera de contactarlo es caminando en los alrededores de la embajada o en la calle Bullrich, donde suele estar. Ahora, muchos buscan alquilarle una habitación, donde puede pasar también sus tardes tranquilos y no en una plaza en medio del inclemente sol.

¿Cómo ayudar?

Kelvin García, joven venezolano en Argentina, cuya historia también se dio a conocer en Todos Ahora, ha iniciado una campaña para ayudar  al abuelo Noel. Cualquier persona que desee colaborar puede contactarlo en su cuenta de instagram @kelvingarciavzla y hacerle llegar cualquier donativo. 

 

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