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Jóvenes en Mérida afrontan crisis en servicios básicos / Foto Cortesía

Juventud en confinamiento y sin servicios públicos para sobrellevarlo

Para la juventud venezolana, continuar en el país se ha convertido en un desafío constaste, que ha traído infinitas desventajas a su paso. Y es que, tener que soportar una grave emergencia humanitaria, falta de servicios públicos básicos, la hiperinflación que no permite tener una estabilidad económica, para la adquisición de los productos de la cesta básica, el desempleo y agregándole “otro ingrediente como si fuese una receta de cocina” la pandemia mundial por la COVID-19.

Ha traído como consecuencia, que los jóvenes no puedan tener una cotidianidad meramente llevadera en el país. Desde Todos Ahora, hemos querido conocer la realidad a la que se enfrentan los jóvenes venezolanos diariamente. En el caso del estado Mérida, se destaca el colapso de los servicios públicos, llevando a esta población a enfrentar grandes desafíos y limitaciones, para sobrevivir en medio de un aislamiento social.

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Es por ello, que conversamos con Luis Contreras estudiante del séptimo semestre de Farmacia y presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Farmacia de la Universidad de los Andes ULA. Quien relató, cuáles han sido sus principales limitaciones a los que se han tenido que enfrentar durante estos 73 días de confinamiento, que se vive en Venezuela.

¿Cuáles han sido tus principales limitaciones con las fallas en los servicios públicos?

Son muchas las limitantes que vivimos los jóvenes venezolanos. No solamente se trata de estos últimos 73 días de aislamiento social, son las problemáticas que vienen desarrollándose de un tiempo largo para acá.

Suministro eléctrico

Las variantes en este tema, con sus altos y bajos de voltaje, hacen que se dañen equipos eléctricos. Siendo casi irremplazables, además, pasamos más de ocho horas sin luz, lo que hace más difícil la conservación de los alimentos.

Fallas en las telecomunicaciones

Es un factor altamente alarmante, debido a que ante una emergencia nos quedamos sin manera de accionar o informar a nuestros familiares. Esto, sin contar la dificultad en el desarrollo de distintas actividades laborales, que lleva a cabo cada individuo. Situación deplorable y que se sigue agravando, ya que ni si quiera se cumple a cabalidad un horario establecido, que permita tomar las precauciones ante esta situación. Insisto, no debería existir un horario, esa no es la solución a las malas políticas establecidas.

Gas doméstico

El gas es otro reto que presentamos, sin este suministro no podemos acceder a una ingesta de alimentos en el momento indicado y de manera adecuada. Llevándonos a consumir enlatados, productos que han incrementado notablemente y ante esta situación eléctrica, tampoco nos permite el uso de electrodomésticos. Lo que también impide cocinar lo que se haya adquirido.

Agua potable

Vital para muchas actividades del día a día, que cuando las reservas de agua potable se agotan debido a las problemáticas que anteriormente se exponen, imposibilita el poder filtrar o hervir el agua. Lo que ha llevado a muchos, a consumir agua que nos expone distintas enfermedades transmisibles, por el mal saneamiento de las aguas blancas en el estado.

“Ante esta paralización debido a la COVID-19, factor que deplora aún más la situación que se vive en nuestro país. Haciéndonos, si vale la pena seguir resistiendo todos estos atropellos que nos dejan sin garantías, sin pensar en un futuro, obligando a muchos de nosotros a declinar a muchas de nuestras aspiraciones.

Solo queda buscar, lo positivo de todo esto. Aportar cada grano de arena que se pueda y no acostumbrarnos, para así reconstruir el país que nos merecemos la juventud venezolana”, concluyo Contreras.

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