La desigualdad de género: una realidad en los jóvenes de Venezuela

La cuarentena no trajo consigo solo una pandemia que arropa a Venezuela, también vino acompañada de un sinfín de problemáticas que agudizaron las ya existentes. Hasta el punto que, las mismas fueron olvidadas para centrarse en la COVID-19.

Un ejemplo de ello, se puede observar en el aumento del índice en la desigualdad de género desde el inicio del confinamiento. Lo que ha ocasionado que, por no recibir la atención adecuada por parte del Estado, se pueda observar más individuos afectados que en años anteriores.

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Asimismo, si esto no fuera poco, por la omisión y la postergación de las autoridades para sopesar dicha situación, los jóvenes pasaron de ser los más protegidos por la ley y la sociedad, a convertirse en un foco para acoger estos atropellos en cualquier área que puedan encontrarse. Creando así, de esta manera, una brecha cada vez más amplia.

Esto porque en vez de ser incentivados a construir y alcanzar un futuro deseado por medio de la colaboración, las oportunidades y la formación; son obligados a reprimirse por inseguridad personal para con su alrededor. Algo que, perjudica directa o indirectamente el progreso de una generación que ha sido lesionada por un régimen.

Desigualdades de género más pronunciadas en los jóvenes de Venezuela

Tras una cuarentena interminable y un declive económico que puede causar un colapso al finalizar el año según la Asamblea Nacional legítima, las desigualdades de género en Venezuela se han enmarcaron aún más en los campos laborales, sociales y domésticos, en donde actualmente hacen vida los jóvenes del país.

Viéndose claramente en ellos, según las estadísticas del organismo de la Organización de las Naciones Unidas destinado a fomentar el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género, ONU Mujeres, que el 18.1% de las mujeres han perdido su empleo y, que el 58% de las que trabajan en el sector informal, el 60% de sus ingresos. Ubicándose nuevamente delante de los hombres.

De forma que, por las condiciones económicas precarias por la que atraviesan, se ven obligadas en muchos casos, a realizar prácticas no habituales como la prostitución forzosa que, a su vez, en parte ha provocado el incremento de los femicidios en Venezuela y de la violencia intradoméstica de ambos géneros exponencialmente.

Por lo que, el monitor de Utopix según una investigación, registró que cada 33 horas ocurre un femicidio en la entidad. También señalaron que semanalmente se cometen aproximadamente cinco hechos de este tipo; ya que, desde el decreto de la cuarentena por Nicolás Maduro se han registrado 148 femicidios.

Sin derechos y sin identidad

En el mismo sentido, detrás de estos datos, se encuentran las desigualdades visibles y diferenciadoras que afrontan los jóvenes integrantes de la comunidad LGBT+ por tan solo pertenecer a ella. Dado que, el Estado venezolano no reconoce sus identidades y, mucho menos, sus derechos. 

A causa de que, la misma detalla que dichas personas pertenecientes a la comunidad LGBT+ a menudo las someten a estigmas. También sufren discriminación y violencias adicionales por su alrededor. Convirtiéndolas así, en un sector vulnerable por no poder vivir de manera digna, libre e igualitaria como el resto de la población.

“Vemos que en Venezuela los jóvenes de la comunidad LGBTIQ enfrentan esta crisis y las desigualdades de manera diferenciada; ya que, por ejemplo, las personas trans y las personas no vinarias las exponen a estigmas y sus derechos son violentados con frecuencia”, indicó Melanie Agrinzones, representante de Uquira.

Consecuencias de las desigualdades de género en los jóvenes

Por verse obligados a enfrentar las desigualdades de género cuando no poseen las herramientas necesarias para hacerles frente y, aún menos, a las personalidades que manejan el poder, expertos llegaron a la conclusión que, dichos acontecimientos pueden darle origen a una crisis interna a estos individuos, ya sean hombres, mujeres u homosexuales.

Debido que, según la psicóloga, María Grazia D´Antico, por la corta edad que disponen y por estar en el ciclo de descubrir su propia identidad, no saben sobrellevar la situación de manera correcta. Afectando sus comportamientos y actitudes futuras, que pueden resultar perjudiciales si no reciben tratamiento en el momento indicado.

“Siendo de gran importancia frente a esto, que los padres dialoguen con sus hijos y los acompañen en este caminar sin prejuicios, sin tabúes y sin señalamientos; pues, en la edad de la juventud se observan una cantidad sorprendente de emociones y pensamientos que pueden ser decisivos en su adultez”, aseguró.

¿El Estado apoya a estos jóvenes?

Sin embargo, frente a este análisis y al amplio marco normativo que dispone el Estado venezolano, los jóvenes que presentan desigualdades de género en la entidad, no poseen el apoyo de este; en razón que, no existen instituciones que velen por el cumplimiento de las leyes dentro del país actualmente.

 Aun cuando, el ordenamiento jurídico esté integrado por leyes como la Ley orgánica sobre el derecho de la mujer de una vida libre de violencia; la Ley orgánica de la protección de niños, niñas y adolescentes; la ley de igualdad de oportunidades y; la Ley de protección de la familia, maternidad y paternidad.

Por lo cual, el abogado, Manuel Romero, puntualizó que sí existen algunas normas. Pero no todos los administradores de justicia o ciudadanos la conocen. Por otro lado, tampoco se encuentra relativamente completa, como a diferencia de otros países, para que así, se pueda trabajar en disminuir el índice de desigualdades de género.

“Atreviéndome a decir que, no existe una iniciativa por parte del Estado para sopesar estas problemáticas jurídicas, ya que, la labor legislativa en Venezuela es muy corta. En Venezuela se legisla muy poco y, lo poco que se legisla, lastimosamente terminan siendo atropellos inconstitucionales”, afirmó.

Haciendo que se tengan muy pocas esperanzas por parte del poder legislativo o de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC), según Romero, en que en algún momento determinado se le dé la atención debida a las problemáticas que enfrenta la igualdad de género, jurídicamente hablando y en su puesta en práctica.

Organizaciones para brindar apoyo

En tal sentido, para brindarle el apoyo necesario a los jóvenes venezolanos que se afrontan constantemente a las desigualdades de género, organizaciones como Uquira y Girl Up Education Venezuela, les abren sus puertas para visibilizar sus casos. 

Lo cual, con base a esto y con la formación ampliada, trabajan de la mano con organizaciones como la Fundación de las Naciones Unidas. El fin es lograr el cese de la violencia y garantizar los derechos humanos, comenzando por los jóvenes.

“Con esto, buscamos generar siempre agentes de cambio que mejoren el mundo en cual estamos viviendo y, que también aprendan en este proceso, sobre temas sensibles; necesarios e importantes para ellos y para nuestra sociedad”. Así lo enfatizó Ariana Contreras, presidenta de Girl Up Education Venezuela.

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