Crónica | Unas navidades en total soledad y lejos de casa

Son las 5:00 a.m. suena la alarma del joven migrante Venezolano, Carlos Camacho, ingeniero en telecomunicaciones. Debe madrugar para tomar  un tren casi todos los días, pues donde vive queda lejos de su puesto de trabajo. Camacho reside en Berlín, Alemania. Este país lo acogió para poder ejercer la carrera de sus sueños y profesionalizarse aún más.

No todo es fácil, cuando estas en un lugar donde el idioma es una limitante y la cultura es totalmente opuesta a lo que estabas acostumbrado. La comida no es la misma, las bebidas, ni se digan. Pero esto no le importa a Camacho, porque cuando estas cumpliendo tu sueño, todo lo demás es minúsculo.

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Todos los días habla con sus padres, se encuentran en Venezuela. El pasado 22 de diciembre, su madre le mandó una fotografía de ella y su padre, preparando las anheladas hallacas y el pernil a la naranja, solo como su madre sabe hacerlo. No fue fácil para este joven recordar todo lo bonito que vivió con sus papás antes de salir de Venezuela en busca de materializar sus sueños.

Para este ingeniero, es difícil estar en un país donde no se celebren unas navidades como solo se celebran en Venezuela. En Alemania, no acostumbran a celebrar estas festividades con tanta euforia, como la que en años anteriores tenían los venezolanos al llegar estas fechas.

La única compañía que tiene, es su novia. La cual conoció mientras hacia su postgrado en Berlín. Llevan unos meses de relación y para él, es como si la hubiese conocido de toda la vida.

Desafortunadamente, su novia, se encontraba en Inglaterra visitando a sus parientes. Cuando llega el anuncio de que dicho país, cerraría sus fronteras por un grave rebrote de la COVID-19 y una posible nueva cepa de la misma. Fue un tobo de agua fría para Carlos, no se esperaba este golpe.

Ahora, a este joven le toca pasar unas oscuras navidades y en soledad, en un lugar desconocido y sin su pareja sentimental, la única persona cercana que tiene desde que salió de Venezuela. Sin duda, un trago amargo para este joven
Venezolano.

Su único consuelo, son las palabras de su madre, que siempre le resuenan en sus pensamientos. “Hay veces que la vida se pone dura, así chiquitica. Pero son pruebas de Dios. Dios aprieta pero nunca te va a ahorcar”, palabras de la madre de Carlos Camacho.

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