Presos en calabozos policiales viven sumidos en muertes y enfermedades

Kevin* lleva dos años preso en un calabozo del Eje Este de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), ubicado en El Llanito, Caracas. En ese tiempo ha visto morir a unos cinco compañeros celda, y actualmente convive entre la tuberculosis y otras enfermedades.

Siente que su estadía ahí es una bomba de tiempo, y el acceso a la justicia no sabe cuándo va a llegar. En un lugar donde no debió estar por un tiempo mayor a 72 hora ya lleva más de 700 días encerrado.

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En mayo del 2019 fue capturado por su presunta implicación en un asesinato, y hasta el momento, solo ha gozado de la audiencia de presentación.

Su familia debe llevarle comida todos los días, aunque a veces los funcionarios no se las dejan pasar, tal como ellos mismos afirmaron.

En la celda cohabita con unos 35 detenidos, aunque el espacio no está apto para más de 10. Hacen sus necesidades en bolsas y potes plásticos, y se turnan para dormir, pues en el espacio no caben todos acostados.

Aunque no se han detectado casos de Covid-19 en el calabozo, tienen un enemigo peor, la tuberculosis. Según lo que él le cuenta a su familia, actualmente hay unos siete presos sufriendo de esta enfermedad respiratoria y altamente contagiable.

De hecho, los parientes denuncian que los presos que padecen esta enfermedad no son llevados a los chequeos médicos cuando les corresponde, y esto genera que su salud se deteriore mucho más rápido.

El caso de Carlos Alberto Guevara

Esa realidad la vivió Carlos Alberto Guevara, de 23 años, quien en febrero de este año se contagió de tuberculosis en esa misma comisaría, y el pasado domingo 16 de mayo falleció en el interior de una celda.

Su cuerpo duró más de seis horas tirado en el piso del calabozo, tal como contaron sus familiares en la morgue de Bello Monte.

Desde el año pasado, familiares de los detenidos en este centro de reclusión han hecho denuncias por la falta de atención médica. El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) ha reportado afecciones de salud en varios reclusos, así como la falta de alimentos en algunas oportunidades.

Según las cifras del OVP, durante el 2020 fallecieron 126 presos en Centros de Detención Preventiva. De esa cantidad de decesos, 59 fueron asociados a problemas de salud, principalmente tuberculosis y desnutrición.

Esta cifra deja en evidencia que 46.82% de las muertes se registraron por causas de salud, es decir, casi la mitad.

Hacinamiento

La insalubridad en los calabozos policiales se genera principalmente por el hacinamiento y la falta de condiciones aptas para albergar presos por tanto tiempo.

La capacidad máxima no se toma en cuenta, y a veces se puede hasta triplicar en número de presos permitido por celda.

El hacinamiento mayormente es generado por los fuertes retrasos procesales que sufre el sistema de justicia venezolano.
Carlos Alberto Guevara estuvo esperando dos años por un juicio penal que tampoco llegó, lo mismo que sucede con Kevin*, y hay presos que tienen mucho más tiempo, según la afirmación de sus familiares.

Kevin* es un nombre usado para preservar la identidad del recluso. Sus familiares tampoco accedieron a identificarse por miedo a represalias.

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