Fue a buscar a su hija en la Cota 905 y la encontraron en la morgue tres días después

Los fuertes tiroteos registrados desde la tarde del pasado miércoles hasta la noche del viernes en la Cota 905 dejaron el saldo de al menos tres mujeres muertas por heridas de armas de fuego.

Una de las víctimas es Yelitza Carranza, de 42 años. De su caso se conoce solamente que se encontraba en su vivienda, en la Cota 905, cuando la alcanzó un proyectil y murió de inmediato.

Foto cortesía

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El segundo registro corresponde a una mujer que recibió un disparo cuando caminaba por la avenida Nueva Granada, a la altura del club nocturno Las Tres Sirenas. Hasta el momento no se ha podido precisar su identidad.

En la morgue de Bello Monte se conoció el caso de Yirbis Anais Rangel Amundarain, de 33 años. Sus familiares contaron que también murió durante los tiroteos, aunque desconocen cómo ocurrieron los hechos.

Ella estaba residenciada en Bolivia, y viajó a Venezuela el pasado 28 de mayo con el fin de pasar unas vacaciones con su familia. Tenía pensado irse a la nación boliviana el 12 de julio con sus hijas de 13 y seis años. Sin embargo, el infortunio no se lo permitió.

La niña de seis años vivía con sus abuelos en la parte alta de la Cota 905. La mañana del viernes 9 de julio recibió una llamada telefónica de su exsuegra, en la que le informaba la angustia que se vivía en el barrio luego del procedimiento policial que tenía como fin desarticular las bandas que allí operaban.

En medio de la desesperación por lo expuesta que estaba su hija Rangel Amundarain tomó el carro de su madre, un Chevrolet Aveo y viajó desde su casa en Guatire hasta Caracas para buscar a la niña.

La mujer nunca llegó a la casa, y eso alertó a la familia de que algo pudo haber ocurrido. Por esa razón el sábado la empezaron a buscar por la zona y en hospitales cercanos, pero no había rastro de su paradero.

Finalmente el lunes 12 de julio acudieron a la morgue de Bello Monte y allí le confirmaron que el cadáver de Rangel Amundaraín había sido ingresado.

Según la autopsia, la mujer falleció a consecuencia de un «shock agudo por herida de arma de fuego en el tórax posterior».

Hasta el momento la familia desconoce dónde y cómo ocurrieron los hechos. Tampoco ha sido localizado el vehículo donde viajaba la víctima.

Rangel tenía más de cinco años residenciada en Bolivia, donde trabajaba en un spa como manicurista.

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