«Escuché el disparo y vi como mi hijo se desvaneció»: habló la madre del joven ejecutado en Ocumare del Tuy

Para Zoraida Santaella su casa no volvió a ser la misma. El silencio y la soledad la aturden. Cada rincón de su hogar le trae recuerdos del peor día de su vida. Asegura que duerme poco, y en sus sueños casi siempre aparece la pesadilla de aquellos funcionarios vestidos de negro, que arrastraron a su hijo hasta la puerta y lo halaron por los brazos para matarlo de dos disparos, en Ocumare del Tuy.

Ocumare del Tuy
Foto: Captura de pantalla.

Ella es la madre Dimilson Rafael Guzmán Santaella, de 21 años, ejecutado por oficiales de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en la puerta de su casa, ubicada en el sector San Basilio de Ocumare del Tuy, estado Miranda.

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Recordar lo ocurrido la mañana de ese 30 de septiembre es abrir más una herida que nunca cerrará. A Zoraida le duele hablar del crimen de su hijo, pero afirma que no le importa lo que tenga que sufrir con tal de que se haga justicia.

La muerte de Dimilson quedó grabada en un video, que evidencia que nunca hubo enfrentamiento ni resistencia a la autoridad. Entre dos policías lo sacaron, sin camisa, lo halaron de cada brazo y otro más le dio dos tiros casi a quema ropa.

Un video clave para hacer justicia

“Si el video de mi hijo no se hubiese hecho viral, capaz los responsables no estuvieran detenidos, pero esa es la prueba más grande de la violación de los Derechos Humanos que se cometieron contra él”, declaró Zoraida.

Los implicados por el caso solo han recibido la audiencia de presentación. Según lo dicho por el fiscal general de la República, los detenidos están identificados como Willians Ortega, César Freitas, Félix Villanueva, Jean Carlos Chacón, Joswual Ibarra, Robert Maldonado, José Díaz, Yuster David Cedeño López, todos pertenecen a la policía nacional de Miranda.

Zoraida asegura que eran unos 15 hombres los que entraron a su humilde vivienda. Rompieron la cerradura y entraron a su habitación.

En la casa había dos niños, uno de tres y otro de cinco años, hijos de un hermano de Dimilson. La madre de Zoraida, una señora discapacitada de 87 años.

Foto: Cortesía.

Abuso de autoridad

“Sin respetar nos golpearon y me preguntaron dónde estaba mi hijo. Yo no entendía nada. Dimilson no era delincuente. Él trabajaba como barbero y cuidaba a su abuela cuando yo me iba a trabajar”, aseguró.

Tú tienes un hijo malandro”, dijeron los funcionarios. “Tu hijo está metido. Aparece en un video”, replicaron. Ella estaba segura de que su hijo no estaba en malos pasos y por eso increpaba a los funcionarios ante las acusaciones.

A ella la golpearon y la encerraron en una habitación, pero antes vio cuando rompieron la puerta del cuarto de su hijo, y lo sacaron arrastrado, y prácticamente dormido. Esa fue la última vez que lo vio con vida.

Dimilson fue golpeado en la sala de la casa. Allí le preguntaron dónde tenía el arma. Él no sabía por qué le preguntaban eso. Su madre solo escuchaba el interrogatorio, los golpes y los lamentos de él.

Incluso, el joven les mostró sus máquinas de cortar cabello para demostrarle que no era delincuente y se dedicaba a la barbería.

En esa situación pasaron varios minutos y de repente dieron la orden de sacarlo. Ella pensaba que se lo iban a llevar preso, nunca que lo matarían.

“Lo peor era que ni siquiera podía gritar porque mi mamá estaba enferma y si se alteraba le podía dar algo”, dijo Zoraida.

El presagio

Dimilson supo que le iban a disparar. Cuando lo agarraron por los brazos y lo apuntaron de frente logró exclamar una frase que a su madre le retumbará toda la vida.

“Mamá me van a meter un tiro, me dijo. Yo me volví loca. Quería protegerlo, pero no podía. No me dejaban salir. Me golpeaban si me acercaba a la puerta”, contó Zoraida con voz cortante.

Pasaron pocos segundos y de repente sonó un disparo. «El desespero me llevó a asomarme y solo pude ver cuando sus piernas se desvanecieron. Ahí supe que le habían disparado», dijo.

Dos segundos después sonaron tres detonaciones más. Uno correspondía a otro tiro que le dieron en el pecho, y los otros dos al aire.

En total, la víctima recibió dos disparos certeros en el pecho, que le segaron la vida casi de forma inmediata.

Todo eso fue grabado por un vecino que se escondió en la parte posterior del inmueble. A Dimilson lo llevaron al Hospital General de los Valles del Tuy. Allí llegó muerto. Dejó huérfano a un niño de un año.

Regresó para cuidar a su hijo

El joven había emigrado a Colombia, pero regresó cuando su hijo iba a nacer, y decidió quedarse.

A los implicados le imputaron los delitos de homicidio calificado, uso indebido de arma orgánica y agavillamiento.

“Yo solo espero verlos pagar. Aquí la policía debería encargarse de velar por los derechos, no de violarlos. El gobierno pide que se respeten los derechos humanos otros países y aquí los violan sin razón. No puede ser”, sentenció Zoraida.

Para ella es imposible adaptarse a la ausencia de su hijo. No acepta que le hayan arrebatado la vida de esa manera. Siente que solo quiere que haya justicia.

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