Volver
Infancia venezolana desatendida por autoridades gubernamentales. Foto: Todos Ahora
Compártelo:

#ReportajeTAH Infancia venezolana sufre el deterioro de un país

A la infancia venezolana le ha tocado una dura parte de la crisis humanitaria compleja. Como ejemplo están los niños que no reciben educación, salud, alimentación y esparcimiento de forma ideal.

En esta problemática que debería atender el Estado, también aparecen los pequeños que viven en la calle. Cada uno de ellos se ven obligados a ingresar a un mundo lleno de violencia y malos pasos para buscar la manera de subsistir.

Ahora es noticia: #ReportajeTAH Caracas, el reflejo de un país con sed

Otro elemento lamentable es el abandono de los niños de actividades propias de su edad. ¿El motivo? Ayudar a sus familias a cargar agua, buscar leña u otro paliativo para la deficiencia de los servicios públicos que aqueja de forma rutinaria.

Por motivos como estos, en Todos Ahora decidimos mostrar los problemas que sufren los niños venezolanos como consecuencia del deterioro del país.

En el siguiente material, además de encontrar testimonios que demuestran la situación de la infancia venezolana, hablan expertos en el tema, que con su labor tienen una visión clara de las causas y consecuencias que puede traer la falta de políticas gubernamentales dirigidas a los niños.

¿Qué pasa con la infancia en Anzoátegui?

En la ciudad de Puerto La Cruz, zona sur del estado Anzoátegui, abundan niños en la calle, sobretodo en el Paseo de La Cruz y el Mar, donde por su afluencia de personas, aprovechan para pedir cualquier resto de comida, hurgan en la basura de los establecimientos y piden algo de dinero. Otros, trabajan cuidando carros para obtener algún ingreso o cambian por comida.

Pedir para poder llevarse algo al estómago

Jorge Abraham, un niño de tan solo 11 años de edad, junto a su hermano menor, salen a las calles de Puerto La Cruz a pedir algo de comer, mientras su mamá sale a buscar la comida. Ellos duermen en su mayoría del tiempo en las calles y se turnan, mientras Jorge busca algo para comer, su hermano duerme debajo de un árbol, y cuando su hermano busca algo de comida, a este le toca descansar.

Infancia en Venezuela
Niños durmiendo en las calles de Puerto La Cruz. Foto: Alejandro Franco

Mientras mi mamá sale a trabajar para comer, yo me quedo pidiendo por aquí y mi hermano descansa. A veces paso por el mercado y me regalan una yuca o cualquier cosa para comer. Quisiera poder tener una mejor calidad de vida, y cuando sea grande quiero poder ser un abogado”, lamentó.

Información: Corresponsal Alejandro Franco.

Del abandono de sus padres a vivir en las calles de Bolívar

Son muchas las razones por las cuales niños y adolescentes en el estado Bolívar recurren a las calles. Pero principalmente se debe a las condiciones de vida en las que se ven sometidos en sus hogares. Muchos lo atribuyen a la violencia por parte de las familias o  a la falta de alimentos. También está el caso de otros que simplemente se sienten mejor estando lejos de casa. Con esto consiguen en la calle el escape a los problemas que enfrentan.

La infancia venezolana ha cambiado mucho porque se le ha arrebatado la tranquilidad, la salud mental, la alegría, las ganas de soñar, de aspirar en grande. Ahora es un ejercicio muy modesto soñar con el futuro. Principalmente porque las aspiraciones pudieran reducirse a cubrir las necesidades más básicas: comer, estar en familia y que haya agua para bañarse.

«Mis padres están en las minas y debemos sobrevivir solos«

Cristian Jesús y Victor Daniel son dos adolescentes de 13 años que deben enfrentar la dura realidad del abandono familiar. Sus padres están en Las Minas, estado Bolivar, desde hace cinco años, y  desde entonces no han sabido nada de ellos.

«La última vez que vi a mi mamá me dijo que iba a buscar dinero para comprarnos comida», dijo Jesús con lágrimas.

En Alta Vista, Ciudad Guayana, al frente de una farmacia, es el lugar donde Jesús y Daniel duermen por las noches. En este lugar conviven con otros dos niños, y con una persona mayor a quien definen como su hermano mayor.

A la intemperie, expuestos a enfermedades de la piel, sin protección, duermen en una colchoneta pequeña en plena avenida. Jesús no sabe si amanecerán vivos a causa de la delincuencia.

Para buscar comida deben pedir en las afueras de la farmacia, en panaderías, y establecimientos cercanos, Daniel contó que cuando no le dan alimentos come de la basura.

Las Minas del estado Bolívar es una entidad donde muchas personas van y no regresan. Acá el azote de los grupos armados, la explotación de personas, y la delincuencia, es lo que prevalece en el lugar. 

¿Dónde están mis padres? es la pregunta que Jesús y Daniel  se hacen todos los días. Jesús sueña con que aparezcan y abrazarlos. Por su parte, Daniel aspira a convertirse en comerciante y ayudar a las personas que estan en su misma situación de calle.

Niños tienen como hogar la calle. Foto: Jessica León

¿Qué ocurre con los derechos de la infancia venezolana?

Carla Serrano, socióloga, explicó que todo depende del cúmulo de situaciones y factores de orden político, social, económico, institucional, cultural que se han sumado y materializado en una crisis humanitaria y claramente en la salud y alimentación, que han afectado a todos los habitantes del país y sin duda, el impacto ha sido mayor en poblaciones vulnerables como la que representan niños, niñas y adolescentes. 

Además indicó que, se trata de un impacto, que se va armando como si se tratara de un rompecabezas, pues una ayuda oficial y nacional, no se ofrece al país, ya que los niños, niñas y adolescentes no ocupan con prioridad un lugar en la agenda pública. Sin la labor sostenida y decidida de los medios de comunicación social ni de las organizaciones sociales, comunitarias y académicas poco se sabría en el país de las amenazas y violaciones de derechos humanos a niños, niñas y adolescentes.

Varias son las autoridades en materia pública que deben responder por los daños que han sufrido millones de niños, niñas y adolescentes víctimas de: fallas estructurales en servicios públicos, de inseguridad alimentaria, de ineficientes (a veces inexistentes) servicios de salud, de tener que abandonar la escuela para trabajar y ayudar con el sustento familiar, de estar separados de sus familiares que han migrado forzosamente, de ser víctimas de trata de personas, de explotación sexual,  laboral.

¿Cuáles son las políticas que el Estado debe implementar ante este tema de los niños de la calle?

La especialista comentó que, en la Doctrina de la Protección Integral, la cual entró en vigencia con la LOPNNA desde el 1° de abril del año 2000, corresponde desarrollar estrategias nacionales amplias y a largo plazo sobre los niños de la calle. Esto haciendo uso de un enfoque integral de derechos humanos y contemplando mecanismos, tanto de prevención como de respuesta, en los que se garantice el respeto de la dignidad, la vida, la supervivencia, el bienestar, la salud, el desarrollo, la participación y la no discriminación del niño como titular de derechos.

En las políticas, planes, y programas que se desarrollen, corresponde eliminar las disposiciones legales y las prácticas que discriminen, directa o indirectamente a los niños, sus padres o sus familiares, por motivos de su situación en la calle; abolir todas las disposiciones que permitan o respalden la realización de redadas o la retirada de niños y de sus familias de la calle o de los espacios públicos; abolir, cuando proceda.

Para que una política pública tenga éxito, se requieren muchos factores. Entre ellos es necesaria la inversión, pues no se garantizan derechos humanos sin previa inversión pública y urge que el Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes,  como el que tenemos formalmente establecido en la LOPNNA, asuma todas sus atribuciones.

Por ejemplo, la prevención y la intervención temprana son prioritarias para los niños que se encuentren en las primeras etapas del establecimiento de conexiones fuertes y dañinas con la calle, pero no son pertinentes para los niños nacidos en la calle. Es posible que algunos niños no experimenten el acogimiento residencial mientras que, para otros, la reunificación familiar no es pertinente ni apropiada.

Foto: Referencial

¿Cómo y por qué los niños se alejan de sus hogares y permanecen en ellas?

La especialista en Sociología indicó que, los niños de la calle no son un grupo homogéneo. Sus características varían en cuanto a edad, sexo, origen étnico, identidad como indígena, nacionalidad, discapacidad, orientación sexual y la identidad y expresión de género, entre otros factores. Esa diversidad entraña que sus experiencias, riesgos y necesidades también sean diferentes.

Por otro lado, las relaciones de los niños pueden ayudarlos a sobrevivir en las calles o bien a perpetuar condiciones en las que sus derechos sean vulnerados. Los niños participan en diversas actividades en los espacios públicos, entre las que se incluyen el trabajo, la vida social, el ocio y esparcimiento, la búsqueda de refugio, el sueño, la cocina, el aseo y el uso indebido de sustancias adictivas o la realización de actividades sexuales.

Asimismo, pueden llevar a cabo esas actividades de manera voluntaria, por falta de opciones viables o debido a la coacción o el uso de la fuerza por otros niños o adultos. Los niños pueden realizar esas actividades solos o en compañía de familiares, amigos, conocidos, miembros de pandillas o compañeros exploradores, niños de más edad y/o adultos.

Las desigualdades basadas en la condición económica, la raza y el género son algunas de las causas estructurales de la aparición de los niños de la calle y de su exclusión. A esto se suma: la pobreza material, la insuficiencia de la protección social, las inversiones mal enfocadas, la corrupción y las políticas fiscales (impositivas y de gastos) que reducen o eliminan la capacidad de los más pobres para salir de la pobreza. 

Carla mencionó que otras causas son: la violencia, el maltrato, la explotación y el descuido en el hogar o en instituciones de atención o educativas (incluidas las religiosas); la muerte de los cuidadores; el desempleo de los cuidadores; la precariedad de las familias; la descomposición de la familia; la poligamia; la exclusión de la educación; el uso indebido de sustancias adictivas y los problemas de salud mental (de los niños o de sus familiares.

¿Qué consecuencias puede traer al país la situación en que niños y adolescentes estén en condiciones de calle?

Fernando Pereira, director y fundador de Cecodap, indicó que los niños de la calle constituyen el indicador más sensible de la atención que el Estado puede brindar. Además, el niño concentra en si mismo la violacion de todos los derechos humanos, pues, no tienen protección de ningún tipo..

Fernando mencionó que, estos niños no están libres de cualquier explotación, maltratos, y abusos sexuales, por lo tanto, la pandemia lo que hace es profundizar la situación de la emergencia humanitaria compleja de todos los adolescentes y menores de edad, indicó que la consecuencias más grave recae en que no tienen donde confinar, tampoco pueden guardar las orientaciones sanitarias.

El especialista explicó que esta población está sujeta a enfermarse, y a la vez a convertirse en un foco probable de contagio del COVID-19, o de cualquier otra enfermedad, dijo que la cantidad de niños en la calle durante la pandemia ha ido aumentando en las distintas ciudades del país.

ONG que trabaja por niños, niñas y adolescentes

Red Don Bosco tiene contemplado programas especiales para ayudar a niños y adolescentes en situación de calle, ¿Cuáles son?

Leonardo Rodríguez, presidente de la red de Casas Don Bosco, institución sin fines de lucro, que atiende diariamente a niños y jóvenes en situación de calle y otras condiciones sociales, dijo que una de las consecuencias está en que los niños han abandonado a sus protectores. Contó que las comunidades no están preparadas para proteger a sus hijos. Indicó que Venezuela está presentando situaciones graves para el desarrollo de estos infantes.

Don Bosco cuenta con programas especializados en varios lugares del país como lo son: San Felix, Puerto La Cruz, Caracas, Valencia, San Cristóbal, y Mérida. Además la ONG se encuentra realizando siete programas de protección a niños, niñas y adolescentes en situación de calles.

Estos programas ofrecen espacios educativos de apoyo psicosocial, con habilidades y capacidades que han perdido por su estadía en las calles. En segundo lugar han trabajado con el acceso a servicio de agua, saneamiento e higiene, además de esto, colaboran con el acompañamiento en cuanto a la prevención por la COVID-19.

El tercer programa contempla la entrega de  comidas preparadas a niños en condiciones de vulnerabilidad. De igual forma, a su familiares les entregan bolsas de alimentos. Estos programas están especializados en apoyo nutricional, alimenticio, agua saneamiento e higiene, y programas psicoeducativos.

¿Don Bosco cuenta con estadísticas de denuncias efectuadas sobre casos vulnerables ante la crisis en niños, niñas y adolescentes?

En el primer trimestre de este año, aumentó notablemente en las principales ciudades del país el índice de los niños en situación de calle, la falta de servicios básicos en las barriadas causa que las denuncias sean más frecuentes.

En marzo, Don Bosco contabilizó 278 niños en situación de calle en varias regiones del país. Entre esos números se encuentran niños abandonados por sus padres. Fernando acotó que los padres de estos niños los abandonan en un sitio en especifico, y luego de varias semanas, los progenitores se dirigen al lugar para buscar lo que los niños han trabajado o pedido en la calle.

Información: Jessica León.

Mérida: niños sufren fallas de servicios públicos

Los momentos que se viven en el país desde que inició el aislamiento social a causa del coronavirus han sido un plus a todo lo que estaba atravesando el venezolano. 

Esta nueva situación ha cambiado especialmente la vida de muchos niños, niñas y adolescentes. Cada uno de ellos lo han  percibido de diferentes maneras dependiendo de su edad; pasando desde cambios de emociones, altos niveles de estrés, hasta asumiendo responsabilidades de adultos porque no cuentan con otra alternativa. 

Tal es el caso de Eduardo, un adolescente de 13 años residenciado en el sector La Joya en el municipio Libertador del estado Mérida.  Él es el mayor de tres hermanos y ha tenido que dedicarse a subir una montaña tres veces a la semana en busca de leña para poder cocinar los alimentos en su casa. 

Eduardo, un niño merideño en busca de leña. Foto: Sandy Zambrano

Esta actividad la viene realizando desde que comenzó la cuarentena, debido a la falta del servicio de gas doméstico en esa zona y a los cortes de energía eléctrica que superan las siete horas diarias. Esta situación le ha traído como consecuencia que está familia merideña deba cocinar en fogón de leña. 

¿Cuáles son las consecuencias del uso de fogón de leña?

En primer lugar, la leña desprende fuertes contaminantes, casi los mismos que se producen cuando una persona fuma- Estas partículas producen fuertes afecciones, las más frecuentes ocurren en las vías respiratorias siendo un factor de riesgo para desarrollar bronquitis, cáncer pulmonar y diversas enfermedades cardiovasculares.

En segundo lugar, el daño que se está ocasionando al ecosistema a causa de escasez de gas doméstico ha llevado a las personas a la tala de árboles como única opción para poder cocinar sus alimentos. 

Otra toma de Eduardo en una actividad que no corresponde a su edad. Foto: Sandy Zambrano

Información: Sandy Zambrano

Padres con dificultades

Ibón Pérez, madre venezolana, expresó que en la actualidad los niños no tienen una niñez normal. “Prácticamente los niños se dedican a buscar leña, trabajo, y otras actividades”. También indicó que su familia se vio en la necesidad, por falta de gas doméstico, de buscar leña para cocinar. “En mi caso, todos salimos a buscar leña, incluidos los niños”.

Por otra parte, dos niños de 6 y 10 años que entrevistó Todos Ahora, mencionaron que a diario acompañan a los padres en busca de leña para cocinar; solo tienen dos horas al día de electricidad. Además le exigen al régimen que les surtan gas para poder cocinar como las personas normales.

En Táchira la infancia tampoco escapa de la crisis. Foto: William Anteliz

Opinión de expertos sobre la infancia venezolana

El ingeniero Yobel Sandoval, exalcalde del municipio Junín mencionó que los niños hoy en día no reciben una buena educación. “Muchos docentes han migrado y los padres no tienen los recursos para enviarlos a la escuela”. También lamentó que los infantes solo están aprendiendo destrezas de calle.

Enfatizó que el plan país debe generar políticas de educación acorde, para que los niños logren obtener una buena preparación, asimismo que las universidades creen nuevas carreras para estos nuevos contactos sociales que se puede tener.

La abogada Clemi Niño manifestó que la situación país agravó las dificultades de los niños, principalmente en la educación. “Muchos padres emigraron, quedando los niños con terceras personas, esto creó consecuencias severas en cuanto a maltrato físico, abuso infantil y no se les garantiza el derecho a educación”.

Al mismo tiempo dijo que la pandemia agravó más el problema, “antes los niños víctimas de maltrato, los docentes podían brindar ayuda, pero con los métodos a distancia no se puede determinar si el niño sufre esta situación. El Táchira tiene un alto índice de violencia infantil”.

Información: William Anteliz.

Bajos sueldos y falta de personal en los programas de atención para niños afecta la infancia en Venezuela

El psicólogo clínico David Herrera comentó para Todos Ahora que el Estado cuenta con políticas públicas para abordar los casos de niños en situaciones vulnerables. Sin embargo, el problema radica en que estas no son efectivas por los bajos sueldos y la falta de personal especializado.

Aunado a esto, Herrera explicó que las consecuencias de lo anteriormente mencionado, están presentes al observar a niños en situación de calle, infantes con mayor índice de violencia, entre otros.

“Hemos visto cómo han crecido los casos donde son los niños los que delinquen, que pertenecen a bandas armadas y que vienen de hogares violentos” comentó Herrera, quien además añadió que en ocasiones los menores suelen llevar estos actos a otras instancias como los colegios e instituciones deportivas.

Se necesita personal especializado

Por consiguiente Herrera enfatizó en que aunque existan las políticas públicas para atender estos casos, mientras haya ausencia de personal especializado, los problemas de los niños no podrán ser atendidos.

Resaltar la importancia de la familia en los niños

Asimismo Herrera aconsejó que como solución es necesario trabajar en estas políticas que el Estado presenta. También hay que hacer énfasis en ejecutar estos programas de ayuda para los niños.

Resaltó que es necesario que las escuelas e instituciones, inculquen desde temprana edad en los niños la importancia de la familia. Ya que con esto aunque algunos se hayan criado en un hogar violento, es posible que con el aprendizaje adquirido en el colegio, puedan formar familias estructuradas y así evitar adoptar ese patrón de violencia que viene desde el hogar. 

Infancia venezolana
Foto: Cortesía

Ausencia de políticas públicas para atender a la infancia venezolana

Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, declaró de manera detallada la importancia de que un país cuente con políticas públicas para la infancia.

El principal objetivo de estas políticas, es que permitan una solución efectiva a los problemas que puedan presentar los niños y jóvenes de Venezuela.

En primera instancia Trapani explicó, que hablar de los derechos de los niños “no es un lista de buenos deseos, ni buenas intenciones”. Estos son obligaciones que exige que desde el Estado se formulen políticas públicas que den respuesta ante una problemática.

Aunado a esto, estas políticas deben permitir que cada niño en su cotidianidad pueda vivir de forma plena y efectiva sus derechos.

¿Cuáles son las consecuencias de no contar con este tipo de políticas públicas?

Trapani explicó que no contar con programas públicos que brinden asistencia a los niños y jóvenes en situación vulnerable, puede traer graves consecuencias al país.

Entre ellas, que los factores de riesgo que afectan a los niños sigan aumentando al no existir un mecanismo de prevención que lo disminuya.

Por otra parte, también se vería afectado el capital social del país, sabiendo que este “es el principal valor para vivir en democracia”, dijo Trapani.

Las posibles soluciones según Trapani

En primer lugar, Trapani consideró que reconocer que existe un problema abriría el camino de las soluciones. Pues con esta iniciativa, se podría determinar un diagnóstico claro de la situación y así sería posible conocer de manera detallada el grado de estas problemáticas que afectan a los niños.

En segundo lugar Trapani comentó, que el desarrollo de una política pública universal, intersectorial e integral ayudaría a satisfacer las necesidades de los niños en situación vulnerable.

Asimismo acotó, que también es necesario reforzar la institucionalidad en las áreas técnicas, financieras y operativas. Esto para permitir una adecuada acción.

Por consiguiente Trapani resaltó que para todas estas soluciones, la inversión pública debería estar a favor de las necesidades de los niños y jóvenes del país, porque “no hay derecho sin presupuesto”.

Por último indicó que es importante promover espacios de participación y escucha de los niños, niñas y adolescentes.

Información: Sydney Díaz.

Parte de lo que se vive en Lara

El pediatra Maxdi Daza, quien colabora con la organización no gubernamental Madres y Padres por los niños de Venezuela (MAPANI), comentó que está limitado el derecho a la salud y a la alimentación para la población infantil de los sectores más vulnerables en la región larense.

Daza considera que, en medio de la cuarentena que asumió la nación venezolana desde el pasado mes de marzo, e incluso antes, el acceso a la salud pública ha disminuido y las consultas en el aérea privada son costosas. Del mismo modo, con la llegada del confinamiento no han sido consecutivas las ayudas sociales con la que se contribuye a la alimentación de las familias.

Aunado a esto, el poder adquisitivo de los padres y madres se ha congelado por las restricciones para trabajar en los últimos meses, al igual que la entrada de remesas al país. Ahora los niños y adolescentes solo cuentan con harinas, carbohidratos y granos para su alimentación, lo que impide que se garantice su óptimo desarrollo hasta la adultez.

Cuando los abuelos asumen la responsabilidad de los padres

La migración también se ha convertido en otra problemática para la infancia venezolana. Ahora los abuelos se encargan de sus nietos debido a la salida de sus padres del país.

Así es el caso de Jorge Rivera y Martha Rodríguez del barrio Monseñor Ramírez en San Cristóbal, estado Táchira. Su hija hace dos años dejó el país para irse a Ecuador y buscar mejores condiciones de vida. Los dos son abuelos abocados al cuidado de sus nietos, preadolescentes de 12 y 13 años que esperan el regreso de su madre.

Los menores de edad expresaron las dificultades que tienen en su crecimiento, recreación y educación. Además de no tener la presencia de la madre. Los muchachos manifestaron extrañarla, a pesar de contar con el apoyo de sus abuelos. Se mostraron inconformes con la educación que están recibiendo y también por las grandes dificultades que tienen para responder con las asignaciones y evaluaciones. Manifestaron su deseo en poder recrearse más con sus amigos y también en los problemas de alimentación que tienen en su hogar.

¿Qué sucede en Táchira? El testimonio de unos abuelos que cuidan a sus nietos por la migración. Foto: Abraham Blanco

Sus abuelos, José Rivera y Martha Rodríguez dijeron a Todos Ahora:

“Tenemos casi dos años y medio que estamos a cargo de ellos dos, porque nuestros hijos tuvieron que migrar hacia otro país para solventar la situación y ayudar. Pero en esta situación de pandemia se ha perjudicado y nos ha puesto bastante cuesta arriba con lo que ellos nos aportaban.”

“Hoy día la estamos pasando bastante duro. En lo económico ha sido bastante fuerte tanto para comprar comida  y adquirir medicinas o comprar un par de zapatos. Estamos pensando cómo vamos a poder solventar tanto útiles como la ropa y los uniformes para el próximo año escolar. Porque si uno tiene para comer no tiene para comprar medicinas y si tiene para comprar medicinas no tiene para comprar un par de zapatos, todas estas situaciones  la hemos llevado bastante fuerte.”

¿Qué lo motiva a seguir saliendo adelante?

Lo que me motiva es siempre tener la fe en Dios para poder seguir adelante y el amor hacia nuestra familia y por el país, que queremos tener un mejor país de lo que antes teníamos  porque esta situación país y de pandemia nos ha golpeado bastante fuerte.

¿Qué ha significado cuidar de ellos en la pandemia actual y condiciones de país?

Bastante fuerte porque de verdad nos toca bravo con esta situación también, porque no puede salir uno a buscar comida, no hay nada, los niños también llevan del bulto y eso, porque ellos no tienen buena alimentación. Mi hija está por allá  y ella es poco lo que nos manda para comida y es bravo, nos toca muy fuerte.

Abuela en Táchira debe cuidar a sus nietos porque la madre de los niños emigró. Foto: Abraham Blanco.

¿En qué forma resuelven su economía al no poder percibir ingresos en la pandemia?

-Mi esposo es profesor  y con el poquito sueldo que gana y la pensión mía y la hija me manda 10 dólares y ahí tengo pasarla y comprar lo más necesario por ahí que se pueda comprar, lo más barato y buscar lo más económico para cuatro personas. Puramente harinita y arrocito,  si acaso un huevito porque no se puede comprar carne, no se puede comprar pollo porque el sueldo no alcanza para nada, esa plata no alcanza para nada.

¿Cómo les hace entender esta situación?

-A ellos les pega mucho y quieren que la mamá regrese, ¿pero cómo va a regresar? con la pandemia no puede venirse y también está por la calle vendiendo caramelos en los autobuses. El papá no ve de ellos ni los ayuda. Solamente mi hija y nosotros aquí. Ellos necesitan uniformes, los útiles, ¿de a donde si no tenemos?

Información: Abraham Blanco.

De forma general, la situación venezolana demuestra que los niños también forman parte de los afectados de la emergencia humanitaria compleja. La alimentación, educación, sano esparcimiento y una larga lista de derechos humanos no se cumplen para esta población, un problema que claramente repercutirá en el futuro de Venezuela.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Lo más leido