domingo, diciembre 8

¿Otro 16J?

En los últimos días, se ha debatido acerca de la propuesta realizada por el gobierno de Ecuador para determinar la legitimidad de las elecciones realizadas el 20 de mayo en Venezuela. La propuesta consiste en la realización de una consulta popular en el país con todas las garantías internacionales, para que sea la ciudadanía la que decida si acepta o no la reelección de Nicolás Maduro como presidente, y que en caso de que dicha consulta arroje unos resultados que demuestren un rechazo a las elecciones del 20M, se debería proceder a realizar nuevamente un proceso electoral en un corto plazo.

La justificación de la propuesta consiste en que el gobierno de Ecuador considera que la solución a la crisis venezolana debe ser democrática, donde se demuestre la verdadera voluntad popular. Además, el presidente Lenin Moreno aseguró que la consulta se debería realizar “con total apertura de todos los partidos políticos, de la sociedad civil organizada y de organismos internacionales especializados como la OEA”.

Sectores de la oposición venezolana ya se han pronunciado al respecto, Julio Borges, ex-presidente de la Asamblea Nacional, consideró que la propuesta era válida y que incluso la misma Asamblea Nacional podría poner en marcha dicha iniciativa. Contraria a esta postura, la Alianza Soy Venezuela en un comunicado estableció que desconoce y se deslinda de los avances que al respecto han hecho voceros y representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que solo busca repetir el ciclo de fracasos y pérdida de tiempo que han practicado en fechas recientes”.

Lo cierto es que, aún en el caso de que las cifras divulgadas por el Consejo Nacional Electoral fueran ciertas, estamos hablando de las elecciones presidenciales con mayor abstención en la historia del país, las cuales la Organización de Estados Americanos en su última Asamblea General calificó como ilegitimas, y, por si fuera poco, el candidato opositor a Nicolás Maduro, Henri Falcón, tampoco reconoció los resultados electorales. Entonces, ¿es realmente necesaria la realización de un Referendo para saber la opinión de los venezolanos?

Además, cabe destacar que el 16 de julio del año pasado, la oposición venezolana realizó una consulta popular, en la que casi 8 millones de venezolanos mostraron su rechazo al gobierno nacional y a una Asamblea Nacional Constituyente que de igual forma se terminó instalando. Es decir, se hizo caso omiso a la voluntad de la ciudadanía, no sólo por parte del gobierno, sino también por la misma oposición, lo que degeneró en frustración y decepción en los venezolanos, y nada invita a pensar que esta vez sería diferente.

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