Venezuela y la Serie del Caribe: La eterna deuda pendiente

Venezuela ha participado en todas las Series del Caribe desde su concepción en 1949, exceptuando la edición del 2003, donde no se terminó la temporada de la LVBP por el paro a finales del año anterior. El torneo se ha disputado, contando este año, en 63 ocasiones, con un hiato durante los años 60 y la suspensión en 1981 por una huelga de peloteros. Sin embargo, en ese lapso el conjunto criollo solo ha podido llevarse los máximos honores en siete oportunidades, siendo el que menos títulos tiene de los cuatro países miembros de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (siendo República Dominicana, Puerto Rico y México los demás integrantes).

Serie del Caribe: la participación de Venezuela. Foto: Composición Todos Ahora

Es curioso que para un país con tanta tradición beisbolera y siendo en la actualidad el segundo mayor exportador de peloteros a las Grandes Ligas, detrás precisamente de los quisqueyanos, este campeonato haya sido tan esquivo históricamente. En estas líneas analizaremos algunas razones de esto, desde una perspectiva histórica y contemplando las distintas fases que han tenido tanto la justa caribeña como nuestra pelota rentada.

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Toda revisión de la Serie del Caribe parte por el hecho de que la historia de este campeonato se puede dividir claramente en dos etapas, la primera duró desde 1949 hasta 1960, con Cuba, Panamá, Puerto Rico y Venezuela como integrantes. En este período cubanos y boricuas se llevaron 11 de las 12 ediciones disputadas. La explicación de esto es bastante sencilla, fue en estos países donde se radicó primero el béisbol como deporte y pasatiempo fuera de los Estados Unidos y el profesionalismo en sus ligas locales era un hecho consumado. La edición restante fue para Panamá en 1950.

En cuanto a los antillanos, para aquella época ya habían pasado por las Ligas Negras o Grandes Ligas peloteros de la talla de Martín Dihigo, José Méndez, Cristóbal Torriente y Orestes Miñoso, mientras que en Borinquen sumaban al talento local importación de lujo, produciendo conjuntos como aquel recordado de 1955 en el torneo celebrado en Caracas, con nada menos que Roberto Clemente y Willie Mays a la cabeza. Venezuela, por su parte, apenas daba sus primeros pasos en el beisbol rentado y nuestros exponentes recién comenzaban a arribar a la Gran Carpa.

Posteriormente, con la prohibición del deporte profesional en Cuba y la salida de Panamá de la Confederación, el torneo caribeño se vio interrumpido hasta 1970, primero con República Dominicana y con México un año más tarde como nuevos miembros. Los primeros años de esta segunda etapa no fueron malos para los conjuntos criollos. El Magallanes logró los primeros dos campeonatos y en conjunto con otros tantos de las Águilas del Zulia y uno más del Caracas, se combinaron para 5 lauros en las décadas de los 70 y 80, muy cerca de los 6 obtenidos por quisqueyanos y boricuas, mientras que los aztecas dominaron en 2 ocasiones.

Esto significa que la sequía venezolana en la Serie del Caribe realmente comienza a partir de los años 90, ya que en 31 años sólo los Leones del Caracas en 2006 y los Tigres de Aragua en 2010 han podido quedarse con la corona. Es en este lapso donde centraremos el análisis y veremos los distintos factores que han influido en estos resultados.

Honor a quien honor merece

Para hacer un análisis de un resultado de forma objetiva en cualquier deporte, sobre todo desde el lado que no salió triunfante, es importante destacar que en la otra acera también hay equipos con los mismos deseos de victoria y las mismas herramientas disponibles. Por lo que el primer factor consiste simplemente en reconocer que en muchas instancias los rivales simplemente han jugado mejor pelota que nuestros representantes, han tenido una mejor preparación y quizás esa pizca de suerte que se necesita para poder lograr un campeonato. Esto no quiere decir que los conjuntos criollos no se hayan esforzado al máximo, sino que también de todas estas derrotas se puede sacar un aprendizaje y ver qué se puede hacer mejor en próximas oportunidades.

Menor participación de grandeligas criollos

En las mencionadas épocas de los 70 y 80, vimos tanto como miembros originales del equipo campeón venezolano, como en calidad de refuerzos a nombres como Antonio Armas, David Concepción, Luis Leal, Luis Salazar o Dámaso Blanco, por citar algunos. Sin embargo, a partir de los años 90 y sobre todo producto de la huelga de jugadores de la Gran Carpa en 1994, los salarios en las Grandes Ligas aumentaron estratosféricamente hasta los valores que vemos hoy en día, por lo que los equipos han buscado proteger esas inversiones, denegando o, en el mejor de los casos, restringiendo los permisos a sus jugadores para participar en las ligas invernales y, por ende, en la Serie del Caribe.

Ligas de verano

El tema de los permisos para los jugadores de Grandes Ligas es algo que afecta a todos los participantes del torneo. Sin embargo, en los otros países hay uno u otro mecanismo para poder mitigar este problema. México es el caso más significativo, ya que la base de los equipos de la Liga Mexicana del Pacífico, cuyo campeón participa en la Serie del Caribe, también juega en la Liga Mexicana de Béisbol, que se disputa de forma paralela a la Gran Carpa. Esto hace que sus efectivos no tengan ningún tipo de restricción para jugar en invierno y los resultados confirman que este modelo funciona, con 4 campeonatos del Caribe para los aztecas en la década pasada. En República Dominicana, por su parte se disputa la Summer League, que forma parte del sistema de Ligas Menores de nivel Clase “A”. Por ello, los equipos grandes que quieren que sus prospectos se mantengan activos y continúen su desarrollo en invierno, los autorizan a jugar en Quisqueya. 

En Venezuela por un tiempo funcionaron academias de equipos de Grandes Ligas e incluso se disputó la Venezuela Summer League, a la par de su homóloga dominicana. Sin embargo, tanto las academias como el torneo en si desaparecieron a medida que se fue acentuando la crisis nacional y las alternativas que se fueron generando, como la Liga Bolivariana, no llegaron a tener los pergaminos de los ejemplos mencionados en otras latitudes.

Nivel de los jugadores importados

En su momento, por la LVBP pasaron jugadores de la talla de Barry Bonds, Greg Maddux o Roy Halladay, aún como prospectos. Sin embargo, por varias razones tanto los equipos de Grandes Ligas como los propios peloteros norteamericanos, prefirieron ir a torneos como el boricua y el quisqueyano. Esto se acentuó aún más en los últimos años, donde realmente el nivel de la importación ha estado por debajo del nivel de la liga, siendo en su mayoría descartes de equipos de los otros torneos invernales.

Inestabilidad política, social y económica

Para nadie es un secreto que en los últimos veinte años la situación venezolana ha estado lejos de ser la mejor y esto ha influido de varias formas en nuestra pelota rentada. Comenzando con lo mencionado anteriormente, respecto a la gestión de los equipos de Grandes Ligas de los permisos para los grandeligas criollos y peloteros importados que pertenecen a estas organizaciones. También está el factor de que en algunos casos son los propios peloteros quienes toman la decisión de no venir a jugar, ya que se han dado cuenta que no son ajenos a estos riesgos, luego de episodios tan lamentables como el secuestro de Wilson Ramos o el asesinato de Luis Valbuena y José Castillo. A esto se le suma el tema económico, que deriva en que los equipos cada vez cuentan con un menor número de patrocinantes y flujo de caja para poder garantizar el espectáculo que requiere el Béisbol Profesional Venezolano, además de las dificultades en los traslados y un sinfín de inconvenientes que al final inciden en la capacidad de competir de nuestros conjuntos a nivel internacional.

Calendario

La LVBP, buscando rentabilizar y dar mayor atractivo al circuito rentado, ha ajustado con los años el calendario para que la temporada regular y los playoffs tengan una mayor extensión. Si bien el objetivo a nivel local se logró satisfactoriamente, esto también hace que la final de nuestra pelota termine solo pocos días antes que el inicio de la Serie. Por ejemplo, en Dominicana las Águilas Cibaeñas, quienes este sábado consiguieron el cetro del Caribe, terminó el 18 de enero (en una final que se fue al máximo de 7 compromisos), con 13 días de diferencia respecto al torneo regional. Por otro lado, Caribes de Anzoátegui (quienes barrieron a su rival, Cardenales de Lara), consiguió el campeonato el 26 de enero, lo que le dio tan sólo 5 días de margen, que pudieron haber sido solo 2 en caso de que la finalísima se hubiese extendido al máximo de 7 encuentros.

Logística

Un equipo de beisbol profesional no sólo está conformado por sus jugadores y cuerpo técnico, sino que hay todo un staff tras bambalinas, como trainers, kinesiólogos, nutricionistas, coordinadores, mantenimiento del clubhouse, seguridad, prensa, circuito radial y un largo etcétera. Hacer las gestiones para que todo ese personal tenga pasajes, hospedaje, alimentación, transporte interno y viáticos es algo complejo. Sumémosle a eso que muchas veces el equipo venezolano prácticamente se desarma por las bajas luego de la final y tiene que reforzarse con los jugadores que estén disponibles para el torneo, la dificultad para conseguir vuelos fuera del país, un flujo de caja bajo y que para hacer todo eso solo se tiene alrededor de un día y el resultado final es prácticamente imposible que sea bueno. Estas cosas que no se ven, influyen más de lo que se puede pensar en la forma de jugar de un equipo, más a un nivel profesional.

Conclusiones sobre Venezuela

Son varias las tareas pendientes que tiene el béisbol venezolano y sobre todo la LVBP. Claramente el pelotero venezolano tiene talento y todas las herramientas para triunfar, pero no sólo con talento se pueden conseguir resultados, también hay una serie de temas fuera del terreno de juego que se tienen que resolver y es necesario trabajar en la búsqueda de alternativas para poder robustecer a la propia liga y a sus equipos de cara a los próximos años.

Por: Miguel de los Ríos

 

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