¿Veneco? Una reflexión más allá de la crítica

¿Es una ofensa ser señalado de veneco? Han pasado algunos años desde el comienzo de la crisis migratoria venezolana, que llevo a muchos connacionales a salir del país y junto con ellos sus costumbres e idiosincrasia; que hoy día, en medio de una ola xenófoba y mediática se juzga de nacionalista, exagerada o con el mal uso del término “veneca”.

Veneco, un tema polémico en la diáspora. Foto: Composición Todos Ahora

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¿Venecos?

Averiguaba en referencias recientes, el origen y significado de la palabra “veneco”. Pues resulta que hoy es un adjetivo negativo para catalogar a los venezolanos, principalmente en el exterior. Y señalarlos como muchos creen, de: venezolanos del c*no, o simplemente venezolanos marginales. Sin embargo, resulta que el sentido original de esta palabra es diferente.

Veneco (a) hacia referencia a los colombianos que en los años 80 y 90 venían a Venezuela a trabajar durante un tiempo; y de regreso a su país, tenían no solo acento y ademanes de venezolano, sino que se hacían pasar por venezolanos. Sin embargo, el devenir del tiempo ha producido una transformación en el sentido del término; y hoy por hoy es reflejo de lo que comentaba anteriormente.
Aunque ofenderse o sentirse agredido al escuchar esta palabra, depende en gran medida de la personalidad de cada ser humano, de su percepción, valores y juicios. Pero lo cierto es que muchos venezolanos reciben actualmente, críticas por su conducta y forma de expresarse en el exterior.

Temor a lo desconocido

Ahora bien, nuestra nación no tiene tendencia histórica migratoria, es una problemática sociopolítica reciente, acentuada en la última década; por lo que en otras latitudes del mundo e incluso del continente no están habituados a recibirnos.

Y es normal entonces que sientan temor a lo desconocido y expresen rechazo hasta cierto punto; es una reacción psicológica y sociológica comprensible. Que sin embargo, debió flexibilizarse por la fuerza de los hechos, dada la gran cantidad de migrantes venezolanos que han llegado a otros países, algunos por opción y otros por obligación.
Donde lo cierto es que la gran mayoría de quienes dejaron el país, lo hicieron en medio de la determinación de progresar.

Y hacerse notar…

Tanto en lo positivo como en lo negativo, nuestros connacionales se hacen notar; el éxito puede ser grande, pero la miseria también; el proceso de aclimatarse y adaptarse puede ser continuo y sin ninguna expresión evidente, o por el contrario puede ser tan llamativo y exuberante, que las fotos en la reciente nevada de Madrid estaban acompañadas de desnudos.

Pero en general así es el caribe, es variopinto, es vibrante y sus ciudadanos también. Venezuela es más que el reflejo de cada uno de sus ciudadanos. Por lo que sus expresiones individuales no la definen, aunque la complementan e identifican.

Y por ello considero, que no está ni bien ni mal exhibirse. Cómo tampoco lo está la critica que es recibida, mientras se mantenga en el hilo de cordura y no deje entrever, la falta de humanidad que revela el juicio malsano. Como sucede, cada vez con más fuerza, en una ola inmesa de criticas, originadas por personas de otras nacionalidades y principalmente por tambien venezolanos.

Pues tal parece que los verdugos más asiduos y duros de los ciudadanos de este país somos nosotros mismos. No basta así con las difíciles circunstancias que hemos vivido, siempre están los que añaden burla y señalamiento negativa.

Y puede tener usted la opinión que mejor convenga a su criterio moral; solo estimo que aquello que arriesga quien critica es muy poco; a cambio mucho de lo mucho que vulnera al criticado, y su sociedad, lo somete al escarnio público, mientras se ríe y prospera con su crítica.

Ser y dejar ser, en vez de señalar a otros de venecos

Creo que ya son demasiados los desafíos personales que propone una vida que aspira al éxito, como para enfocar tiempo físico y mental en criticar a otros seres humanos. Más aún, si como conjunto social han vivido las problemáticas de los venezolanos. Ser y dejar ser, es lo que les hace falta a muchos, alivianar sus filosos juicios de estética y comportamiento social, en aras de crecer personalmente, mediante el ejercicio de la comprensión y la otredad.

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