¿Terror a las FAES?

Muchos de los ciudadanos asegurarían que sí, y es que las FAES (Fuerzas de Acciones Especiales) hoy se han convertido en símbolo representativo del terror; un cuerpo de seguridad con amplio rango de acción en el país. Cuyas denuncias de ejecuciones extrajudiciales, corrupción y acciones delictivas a nivel nacional e internacional, dan cuenta de su papel como fuerza armada de graves implicaciones sociales y políticas; ya que desde el régimen se ordena, respalda y permite su actuación.

FAES. Foto: Composición Todos Ahora

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Origen de este cuerpo de «seguridad»

Recordemos que este grupo nació en julio de 2017 como un comando de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de Venezuela; por decreto de Nicolás Maduro en medio de un discurso público cuya intención política fue claramente bélica, expresando que se encargarían de “combatir el crimen y el terrorismo”. Esto en medio de una situación de crisis nacional categórica, por la conflictividad delictiva en los barrios. Lo cual se abordó con el enfrentamiento entre estos cuerpos de seguridad y las bandas con control en las zonas; una solución que dejó de lado por completo la seguridad ciudadana.

Desde entonces las FAES, acumula un historial altamente delictivo, reconocido internacionalmente; cuyo reflejo de acción y libre ejercicio da cuenta del apoyo y respaldo directo que tiene desde el régimen; siendo que es una institución adscrita a la PNB, y por ende responsabilidad de actuación directa del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz; con reconocimiento del presidente de la Republica.

Según el informe publicado en septiembre de 2020 por la Misión Internacional Independiente de las Naciones Unidas de determinación de los hechos sobre Venezuela; las FAES es descrita como un cuerpo “no profesional” y carente de formación; al que se acusa de ser responsables de 64,5% de las muertes que la misma Misión adjudicó en general a los cuerpos de seguridad venezolanos a nivel nacional en 2019.
Además, se recalcó su papel de actuación extraoficial; debido a que sus acciones suelen estar ordenas por altos mandos del régimen y; no se localizan publica ni institucionalmente, documentos oficiales u otra información sobre sus operativos, resultados, ejercicio y rendimiento. Siendo su accionar un ejercicio de factum, más que de derecho.

Sus hechos delictivos más recientes

Como salitre que se acumula en el hierro y corroe progresivamente, haciendo cada vez más notorio y evidente el daño. Se conocen así cada vez más hechos siniestros cometidos por las FAES; los que producen terror y rechazo en los ciudadanos, no solo por el acto en sí; sino por la falta de humanidad que ya les es sinónimo, por el exceso de sadismo y brutalidad.

Como el reciente video viralizado en redes sociales que da cuenta de la discrecionalidad de algunos de sus funcionarios, en el que someten a una familia de agricultores, cuya intervención de la policía municipal, aseguran que evitó la ejecución del dueño de la hacienda, en el estado Zulia. Situación que visibiliza y ejemplifica la violación de derechos humanos y brinda la escena macabra de aquellos delitos que se presume comenten y de los cuales no se tiene evidencia o conocimiento público.

El temor a las FAES es latente

Hablamos de que, esta lógica de ejercicio armado y combate para el cual se creó este cuerpo, que estaba y está lejos de representar o brindar seguridad ciudadana; ha trasladado su modus operandi al ejercicio delictivo común, pero con el magno sello de tener la venia del régimen.

Quienes posteriormente salen públicamente a pedir disculpas, desconocer su proceder e indignarse, como lo hiciera recientemente el funcionario Tarek William Saab. Lo cual representa una burla para el dolor, la preocupación, el temor, la molestia y frustración de quienes han sido o podrían ser sus víctimas, y temen estar en aquella posición donde no solo podrían perder la vida, sino ser despojados de su humanidad de forma humillante en el acto.

 

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