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El “Smart Power” en la gira de Pompeo por Suramérica

Desde mediados de septiembre, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, emprendió una gira por Suramérica, visitando cuatro países bastante relevantes en la región, sobre todo por su proximidad geográfica con Venezuela, los cuales fueron Guyana, Surinam, Brasil y Colombia. En estos, tuvo reuniones de alto nivel llegando a acuerdos muy significativos en materia de seguridad.

¿Cuáles fueron los acuerdos de Pompeo?

Primeramente, tenemos el acordado entre la potencia mundial y Guyana que consta de lo siguiente según el portal de noticias Reuters citando al secretario de la primera y al presidente de la segunda nación antes nombrada: “Lanzarán patrullas marítimas conjuntas destinadas a impedir el paso de drogas cerca de la disputada frontera del país sudamericano con Venezuela, que se encuentra en crisis”.

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Posteriormente, el día 19 de septiembre, se reunió con el presidente de Colombia, Iván Duque, en el que dijo lo siguiente según el sitio web “aa.com” : “Discutimos el deseo del pueblo de Colombia de contar con una paz justa y duradera y vemos que sigue la violencia de disidentes de las Farc, el ELN y otros grupos delictivos. Es intolerable e inaceptable. Tampoco es admisible que el régimen de Maduro dé refugio seguro y albergue a esos terroristas”, además enfatizó en el trabajo conjunto entre Washington y Bogotá para luchar en alianza contra el narcotráfico, enfatizando su lucha contra Nicolás Maduro para la redemocratización en Venezuela, postura que reforzó también con Brasil.

Estas políticas en unidad, a través de un trabajo en equipo, son producto del trabajo arduo que ha tenido EEUU con respecto a la situación política de Venezuela, por ello hoy emplea toda su influencia y poder sobre los Estados con mayor proximidad geográfica, para asegurar que dan un respaldo incondicional al país del norte si emplea algún tipo de acción sobre el territorio venezolano, además de comprometerlos a reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Así es como Estados Unidos se encuentra empleando algo llamado en la teoría de las Relaciones Internacionales por Joseph Nye el “Smart Power” o “Poder inteligente”, que es una combinación entre el poder fuerte (aquel detentado por medio de los recursos tangibles, como factores económicos, militares, etc, como la fuerza y el dinero, que se basa en una influencia por amenazas o recompensas y  lo ejerce el hegemón sobre otros Estados) y el poder blando (aquel que se detenta mediante recursos intangibles como los valores, la cultura, la afinidad y la atracción. Este es un poder con el Estado y no sobre él). Siendo aquí el hegemón EEUU, el mismo ha conseguido un balance entre estos dos poderes, para desarrollarse a través de la diplomacia representada por Pompeo con respecto al tema venezolano, buscando aliados por todas las vías y presionando tanto al régimen como a los países del mundo para que o se encaucen en la democratización de Venezuela por vía de la cooperación y afinidad (por querer solventar problemáticas en común o tener una visión compartida), otorgando premios (como en el caso colombiano) o mediante la presión por alianzas más valiosas que los países de Suramérica no se arriesgarán a perder.

Si bien, ha sido un camino muy marcado por el poder duro, o “hard power”, por medidas unilaterales como las sanciones que no solo afectan al régimen sino a otras naciones que tenían negocios con el y el reconocimiento de la soberanía de Guyana sobre determinado espacio geográfico es una recompensa por ser parte de esta causa. También ha sido un mecanismo caracterizado por la cooperación por afinidad, debido a que el tema migratorio y la presencia de grupos irregulares en la región, han forzado a los gobiernos a trabajar en pro de un cambio político que transforme esta realidad.

Es por ello, que esta utilización del “Smart Power” por parte de Mike P y el primer mandatario Donald Trump, ha dado resultados bastante importantes, amenazando a Maduro por un lado, pero por el otro articulando mediante el trabajo conjunto y a veces por los compromisos económicos y de seguridad a países y organizaciones para que tomen la “redemocratización de Venezuela” como un tema de agenda y un compromiso en la región.

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