El sistema de justicia y sus preferencias mediáticas

En el país existe un generalizado cuestionamiento de las instituciones del sistema político, y entre ellas el sistema de justicia; que ha sido objeto, de las más fuertes críticas acompañadas de reiterados reclamos para su transformación, desde la academia, la política y la sociedad en común.

Y uno de los cuestionamientos más recientes es su predilección pública, sobre casos mediáticos para pronunciarse y hacer justicia.

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Es un hecho evidente y crítico en redes sociales que el sistema de justicia, hace eco de su capacidad de actuación en casos altamente mediáticos; o que por su generalidad tocan la fibra sensible de la mayoría de los venezolanos.

Pero qué pasa con aquellos sucesos que no se visibilizan, y que aun así son por mucho, más lamentables, críticos y de riesgo para la sociedad o sectores de la misma, por qué no tiene tal atención, interés y celeridad en su resolución.

Incapacidades del sistema de justicia

La verdad es que existe una incapacidad dentro de la misma estructura de justicia y los organismos de seguridad para abordar y resolver los problemas delictivos de gran envergadura en el país; como lo ha reseñado el Observatorio Venezolano de la Justicia es cuestión de ineficiencia, desinterés y conveniencias políticas.

Lo que mantiene una alta desconfianza y desprestigio en estas instituciones, por parte de la sociedad venezolana; incluso a nivel internacional un demostrado cuestionamiento de su capacidad e imparcialidad.

Su habilidad mediática, con hechos comunes y recientes

Así pues, parece que aquello de lo cual sí gozan, es de gran habilidad para desviar la atención y lograr una efímera aceptación, respaldo o reconocimiento social; al desplegar un interés apresurado sobre los hechos altamente mediáticos y sensibles socialmente.

Como sucedió esta Semana Santa, de la mano del máximo representante administrativo de la justicia venezolana; cuando hizo de público conocimiento e incluso se sentenció la actitud y discurso negativo que tuvieron los locutores Alex Goncalves y Jean Mary Curro en su podcast. Al poner en tela de juicio la iniciativa recolección de fondos (GoFundMe) del recientemente fallecido presentador Dave Capella.

Al punto de dictar órdenes de aprehensión contra los locutores, quienes viven en Miami; por «usar delictivamente las redes sociales, para incitar al odio en contra de David Capella, mientras él y su padre agonizaban».

Y esta reciente actuación es solo la muestra de un hábito, ya conocido y bastante común donde la justicia llega apremiante y sin demora ante los sucesos más popularizados. Como también ocurre con los crímenes de tortura, asesinato o tráfico de animales, ante los que la sociedad se suele mostrar bastante indignada.

Valga considerar que estas son acciones loables, que no pueden desconocerse y que aseguran el tratamiento debido, un ejemplo claro de la función de la justicia.

Este no es un universo común…

Sin embargo, como mencioné este no es un universo común que arrope a toda la realidad nacional; por el contrario, diariamente se conocen de abusos, incidentes, delitos y muestras de falta de seguridad que no consiguen tan rápido pronunciamiento del sistema de justicia.

Por lo que el contraste en la actuación y atención se hace absurda y tristemente evidente, como este pasado martes 30 de marzo; cuando nuevos enfrentamientos armados se produjeron en Caracas, específicamente en la Cota 905; entre las bandas del Coqui, Vampi y Garbis contra los cuerpos de la Guardia Nacional Bolivariana y la FAES.

Poniendo en riesgo la vida y seguridad de las personas que viven en la zona y los cuerpos de seguridad; dando muestras de falta de control policial e impresionante “hamponaje” por parte de aquellos sujetos. Situación, que como era esperado, solo tuvo un profundo silencio por parte del sistema de justicia.

Sistema de justicia desequilibrado

La cosa es que este desequilibrio, es el antónimo más evidente de lo que debe ser la justicia. Desde el punto de vista ético y legal, hay vacíos; y sobre la idoneidad y capacidad, otros más grandes. Y sinceramente sí bien hay que reconocer la labor del sistema de justicia cuando actúa, hay que visibilizar también y sobre todo aquellas veces que falla y no se pronuncia; porque es un derecho exigir, manifestar y opinar, en aras de corregir lo que está mal.

Y la justicia mediática es solo un teatro para entretener y empañar los reales problemas que violan los derechos de todos los venezolanos.

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