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El régimen contra la ciencia

¿Tiene la ciencia posibilidades de crecer y desarrollarse de forma adecuada en un régimen autoritario y dictatorial? Si nos atenemos a las experiencias históricas más relevantes, incluyendo la realidad venezolana, pareciera tarea difícil. Porque la ciencia demanda libertad para su ejercicio, promoción de sus proyectos, publicación de sus resultados y discusión abierta.

Todos esto, no solo para que puedan circular las ideas sino, sobre todo, para que puedan ser sometidas a crítica. La idea es entrar en el amplio debate público, en el cual la victoria viene dada, porque tales resultados o modelos permiten una mejor compresión de la realidad.

Sin embargo, esta situación no es posible bajo regímenes autoritarios. Básicamente porque los resultados de la ciencia además de censurarlos, los desechan e incluso sus autores terminan perseguidos, acusados y amenazados. 

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¿Por qué la ciencia es incómoda para un régimen?

Las razones fundamentales de esto, es que, en medio del necesario control político, social y cultural sobre la población, que tienen estos regímenes de endeble institucionalidad; se hace preponderante que las ideas, tesis y conocimientos divulgados sean aquellos que dan sentido y respaldo a sus doctrinas y sistema. Por ende, permiten solo aquellas que están atadas a la conveniencia del mismo, que nada tiene que ver con un respaldo al sentido, la razón y la verdad. 

En términos generales el autoritarismo dentro de las ciencias, apoya las versiones que sostienen sus ideas, mientras que desecha las que pueden suponer un rumbo diferente a los destinos de un país. 

Y apropósito de esta realidad tan evidente e históricamente acusada, asistimos como ejemplo en Venezuela a un nuevo y absurdo episodio de atropello en contra del conocimiento, de delirio en contra de la razón.

Esta semana, el régimen de Nicolás Maduro, haciendo gala de su arraigada política de censura en voz de Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV, dejo oír en televisión nacional claras y absurdas amenazas en contra de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, por el informe que esta eminente institución difundió acerca de la COVID-19 en el país, su estatus y proyecciones. 

¿Qué hizo el régimen ahora?

El 8 de mayo del presente año, el mencionado gremio ACFIMAN, dio a conocer un informe sobre el estado actual de la pandemia en Venezuela y sus posibles trayectorias o escenarios. Entre los elementos de mayor preocupación, está la advertencia sobre la cantidad de test realizados; siendo que de la prueba PCR-RT, la autorizada por la OMS, solo se habrán practicado 5.969 test, una cantidad absurdamente baja, entendiendo que países como Colombia realizan aproximadamente 2.000 test diarios. Razón por la cual en Venezuela las estimaciones sobre contagios no dan cuenta de la realidad.

Otro elemento relevante del informe son los posibles escenarios. Acá estiman entre 1.000 y 4.000 casos positivos diarios en el pico de la pandemia, hacia mitad de año. Por último, se criticó los protocolos sanitarios del régimen, al centralizar en gran medida los servicios de salud que hacen frente a aquella.

Ante esto, la respuesta más inmediata y resonada del régimen fue la descalificación de estos estudios. También la negación de su veracidad y la amenaza directa hacia ACFIMAN; quienes el día catorce, rechazaron estas denuncias y advirtieron su intención de servicio y apoyo al país; mostrando su preocupación de que siendo una comunidad científica de méritos avalados y reconocidos se les persiga y señale. Cuando solo intentan contribuir al manejo de la pandemia y prestar asesoría al Estado; obligación y objetivo que otorgan las leyes a las Academias Nacionales. 

¿Qué se ha generado por este hecho?

Esta situación ha alarmado e indignado a la población; profesionales y académicos han alzado su voz en apoyo a ACFIMAN. La mayoría para criticar y concientizar, sobre la mala gestión del régimen ante esta crisis y el velo de engaño, con el cual intentan anunciar un excelente control sobre la pandemia al tiempo que intensifican las políticas que impiden la movilidad social y refuerzan el decreto cuarentena, produciendo una crisis económica generalizada.  

Este episodio da cuenta de forma indignante, cómo el régimen de Nicolás Maduro y su política autoritaria pretende determinar el control de la crisis sanitaria; alejado de la lógica y el conocimiento, de los juicios y estudios científicos que intentan dar respuesta a este tema. Sin importar que la dignidad, la humanidad y la vida, son los elementos en peligro. Errores y desaciertos esperan al país de seguir por estos rumbos.

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