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Régimen aislado y forzado a cooperar en el Consejo de Derechos Humanos

El martes 06 de octubre se aprobó durante la última sesión del período 45 de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la renovación del mandato de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos para Venezuela, y se extendió su periodo por dos años. Esta fue una noticia que tomó por sorpresa al régimen, pues fue aprobada con 22 votos a favor, 3 votos en contra y 22 abstenciones.

También en esta oportunidad se ratificó una resolución presentada por Irán y Siria sobre el fortalecimiento de cooperación y asistencia técnica con respecto a los DDHH en Venezuela, específicamente de la mano con la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, según lo narra el portal web “El Diario.com”. Sin embargo, la votación con respecto a esta decisión fue de 14 votos a favor, 7 en contra y 26 abstenciones.

Ahora es noticia: Venezuela, una tierra de caciques

Es muy importante ver que luego del informe de la Misión Internacional independiente que muestra la grave situación de los DDHH en Venezuela, los Estados se han separado del gobierno oficialista de una manera bastante marcada, aunque muy inteligente. Usualmente las naciones son afines en temas específicos, pero en el caso de Derechos Humanos es donde salen a relucir los bloques y las coincidencias tanto ideológicas como de dinámicas de los Sistemas Políticos, pero en este caso, ya ni ese tipo de “Soft Power” o poder blando puede sostener el apoyo a Caracas, debido a que los países no tendrán de enemigos a países que han tenido un rol protagónico en el cambio político en Venezuela y mucho menos irán en contra de un informe realizado por la misión que fue edificada por el Consejo del que forman parte.

Así mismo, las posiciones de los países fueron sumamente interesantes, por ejemplo la abstención de México, India, Libia, entre otros con respecto al primer documento mencionado. Esto solo se traduce en un golpe bastante fuerte para Maduro, debido a que aunque la abstención en muchos casos se puede ver como evitar ir en contra de una nación, en este caso fue solo para no demostrar directamente la falta de apoyo que se le da al país caribeño en esta materia, debido a que este era un juego suma cero, en el que la abstención se traducía en desfavorecer a los votos en contra que resultaría en una mayoría simple y suficiente para aprobar la resolución y el objetivo era que la misma no fuese aprobada, por lo que es posible ver que la Comunidad Internacional se encuentra dándole la espalda a Maduro entre muchas razones por el informe antes mencionado.

La segunda resolución fue aprobada solo por 14 votos con 7 votos en contra, lo que demuestra que el mundo no cree que la cooperación entre la oficina de la Alta Comisionada y Venezuela sea suficiente para detener las violaciones de DDHH y crímenes de lesa humanidad en el territorio antes mencionado. Por ello, esta dinámica suscitada en Ginebra habla del poder que tienen los Estados a través de las organizaciones internacionales de forzar a gobiernos a cooperar como en el caso del régimen y cómo pueden inclinar la balanza para evitar que los autoritarismos se descontrolen ejerciendo su poder aislando a países y urgiéndolos a abrir sus puertas a misiones como esta ya que no pueden garantizarle los derechos a su población.

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