Minería en el Guaire, una cara diferente de la realidad decembrina  

La minería en el Guaire desde hace varios años es un retrato triste pero cotidiano que muestra a hombres y jóvenes sumergidos en el río Guaire de Caracas; en busca de lo que sea, que se haya deslizado por los desagües y aún tenga valor. Una actividad que con la llegada de la época decembrina aumentó su ejercicio, y tiene por ahora centenares de ciudadanos entre sus aguas.

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Vuelven así a las riberas de aquel desagüe en busca de esperanzas para sobrevivir, quienes no han conseguido otras formas de mantenerse o incluso teniéndolas, admiten que la inflación ha hundido tanto al país, que sus opciones se reducen a este río.

El principal motivo para hacer minería en el Guaire es la crisis económica y social

Personas desesperadas por la crisis del país se lanzan a las aguas del Guaire, el que en algún momento fue navegable, y se le dio la espalda para convertirlo en un vertedero de desechos urbanos e industriales.

Valga considerar que buscar metales allí es una actividad que existe desde hace varias décadas. Ya en 1990 hay reportajes que dan cuenta de ello y muestran como los venezolanos en situación de indigencia, que de común vivían bajo los grandes puentes del rio, eran conocidos por dedicarse a buscar objetos en aquellas aguas.

Sin embargo, no fue sino hasta que inicio la crisis económica y social profunda en el país hace cinco o seis años aproximadamente que hombres y jóvenes vuelven a practicar la «minería». Y destacan por no ser indigentes; sino simples ciudadanos, con oficios, que quedaron desempleados, e incluso encontraron más viable hundirse en las cloacas a continuar ganando sueldo mínimo.

La cara de la pobreza que atraviesa la ciudad a lo largo de 72 kilómetros

Es increíble lo normalizado que estos hombres tienen la actividad, aunque no se sientan orgullosos de ello. Ni determinados a realizarla de por vida, porque la mayoría tiene como sueño y esperanza que su condición económica mejore, tener oportunidades de un empleo rentable y diferente; para alejarse de ese mundo en algún momento.

Porque los riesgos son altos y las enfermedades, infecciones y peligros en general a los que se exponen ellos y a sus familias no dejan de contarse. Aunque el apremio y la necesidad de subsistir por ahora, sea mayor. Y aquellos 20$ o 30$ en ganancia que leí pueden obtener al mes, son el precio que ellos, empujados por el sistema y su crisis, le han puesto a su seguridad y vida.

Ahora en diciembre la minería abundó

En mi rutina, particularmente está el recorrer varios kilómetros de la autopista Francisco Fajardo para trasladarme a cualquier sitio. Y desde hace un par de semanas puedo ver el aumento increíble de jóvenes inmersos en el río Guaire. Quizá la época decembrina, los ha llevado a sentir y descubrir lo que tanto buscan. Pero advierto sobre todo con tristeza que ellos son también el reflejo del país, son parte de la ciudad, son ciudadanos….

Y forman parte de la cultura, del quehacer, de los momentos diarios. Y como tal sí diciembre fue y es época de compartir en familia, de celebración y religiosidad; también es época de trabajo y de ver a venezolanos sumergidos en el desagüe, a los pies de las grandes vías terrestres.

Sus esperanzas fluyen y se hunden en aquel río, como lo hicieron las promesas y decretos de saneamiento del mismo que hizo en 2005 el difunto expresidente Hugo Chávez, y la siempre constante de Nicolás Maduro de que Venezuela es una potencia que brinda y brindará respaldo social y económico a sus habitantes.

Esta realidad afloro así, como el adorno indeseado de Navidad. Una cara de la crisis, que espera ser erradicada junto con ella.

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