Migrantes venezolanos expulsados

La historia de los migrantes venezolanos se ha reseñado como un continuo luchar y batallar contra las condiciones de dejar este nido llamado Venezuela; en medio de éxito, adversidades, fracasos y hasta desgracias. El capítulo más reciente fue el de los más de cien venezolanos expulsados de la República de Chile el 10 de febrero.

Migrantes expulsados de Chile. Foto: Composición Todos Ahora

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Migrantes indeseados

La crisis migratoria en que se encuentra Venezuela, de ya conocidas razones e impacto no solo para el país, sino para la región entera. Ha venido degenerando en el tiempo, es decir, el apremio, apoyo y recibimiento que en otrora dieron diversos países a los venezolanos que llegaban a sus países, se ha convertido en escaso.

Y hoy tenemos dificultad y negativa por parte de los gobiernos de la región, en tener políticas públicas que den respuesta a los migrantes venezolanos, más aún en medio de la sobrevenida pandemia de la COVID-19.

Como sucedió en diciembre con Trinidad y Tobago, donde la expulsión de migrantes que viajaban en embarcaciones precarias; acabó con un saldo de más que 30 muertos en medio de un naufragio entre los que se contaron niños y ancianos. Lo que significó para el país un golpe directo a su nacionalidad, población y esperanzas de vida. Una alarmante situación, que da cuenta del riesgo asumido al salir de nuestras fronteras por medio de pasos inhabilitados o de forma ilegal.

Venezolanos expulsados de Chile

Situación que de similar asumen nuestros migrantes para llegar a la República de Chile, el cual exige visa para el ingreso al país; pero ha tenido una oleada importante de nacionales que sin los papeles y documentación debida intentan acceder.

Por lo que estas semanas anteriores abarrotaron las poblaciones fronterizas, como Colchane, municipio próximo a la frontera con Bolivia; donde había más de un millar de extranjeros en menos de siete días. Lo que generó tensión física y enfrentamientos en el municipio, además, de rebasar la capacidad de atención sanitaria en protección de los nacionales chilenos y los recién llegados migrantes. Ante lo que las autoridades chilenas decidieron expulsar a más de 100 venezolanos en un vuelo directo.

Venezolanos en Colombia sí y Chile no

Llama con fuerza la atención que es una acción concreta, luego de previas amenazas que desde el Ministerio del Interior chileno se hizo sobre la posible expulsión de venezolanos, y la recién aprobada Ley de Migración y Extranjería. Lo que sugiere que estas medidas serán la nueva política de gobierno asumida para tratar el tema de la migración ilegal en Chile.

Una diferencia abismal respecto a la posición asumida por Colombia; quien en voz del presidente Iván Duque aseguró el 8 de febrero que dará protección a los migrantes con un Estatuto Temporal de Protección que, entre otras cosas, brindará a aquellos hasta diez años para regularizar su estatus.

Asumiendo así una posición de apoyo directo a los venezolanos, acción que expresa consonancia con el discurso que Ivan Duque ha mantenido de rechazo al régimen de Nicolás Maduro y reconocimiento de la crisis humanitaria compleja.

Además de apuntarse como un elemento diferenciador en la región que toma acciones contundentes, envía un mensaje político directo sobre cómo atender la crisis y, pone en pausa, por un buen tiempo la discusión sobre si Colombia es ese hermano país, cuya historia común con Venezuela, lo hace atender o no al llamado de su vecino.

Chile tiene como reto histórico adaptarse

Desde la teoría política, el tema de los venezolanos expulsados del territorio chileno se comprende por la necesidad y objetivo primario de su realidad como Estado de brindar protección a sus nacionales y resguardar sus fronteras. Además de hacer sugestión sobre quienes aun estando en Venezuela desean migrar y piensan hacerlo de forma ilegal; para que comprendan que esta decisión podría no ser una solución a sus problemas.

Lo que en parte goce o no, de la complacencia y aceptación común; es un mensaje necesario de enviar, en medio de las complicaciones sanitarias y de control social que se presentan en las fronteras chilenas.

Sin embargo, este país debe como nación inmersa dentro de la realidad de la región; tender en el futuro ha adaptarse a los flujos sociales, movilidad demográfica y transformación política que se suceden; sin dejar de lado su visión democrática. Ya que estos no dejarán de darse a pesar de los controles políticos y de seguridad; podrán disminuir, pero no detenerse.

Porque en general tal y como han juzgado los organismos humanitarios chilenos y de otros países, la fórmula empleada para hacer frente a la crisis migratoria, que ya ha dejado dos migrantes muertos al tratar de cruzar la frontera este mes está totalmente alejada de los principios de solidaridad y acogida para quienes huyen de sus países en busca de un asilo y de mejor calidad de vida; y no representa real y asumido compromiso con la situación de crisis humanitaria que vive Venezuela y los tratados internacionales a lo que se encuentra Chile suscrito.

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