La Srta. elecciones y el enamoramiento del venezolano

La Srta. elecciones se presenta nuevamente: atractiva, siempre protagonista de la fiesta democrática, seductora e irresistible, ante el enamoramiento del venezolano que es casi rotundo y ciego. Y no siempre entiende los absurdos e injustos hechos, que hacen de estos proximos comicios un teatro del régimen, donde la Srta. elecciones es solo una muestra irreal.

 

 

 

 

 

 

 

 

Modestia aparte, en este grupo de ‘’enamorados’’ no entran aquellos que van a votar; impulsados por el deber político de conspirar, de vender su conciencia, de necesidad, de dependencia crematística o económica, de moral distraída, etc.

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Está dirigido a aquellos que parecieran por diversas razones personales y/o sociales, no comprenden que existen elementos de hecho y valor que hacen de este evento electoral; una nueva seducción innecesaria y mal intencionada del régimen con la Srta. elecciones. Por lo que, asumo necesario explicar las siguientes situaciones.

Situaciones de hecho que amañan las elecciones parlamentarias

Hay que considerar que Nicolás Maduro es un presidente ilegítimo, al mando de un régimen abiertamente autoritario; quien en vista de la oportunidad que plantea la constitución nacional de realizar las elecciones para el Poder Legislativo en el país y; de la necesidad de concretar acciones que le den la ilusión de legitimidad ciudadana a nivel nacional e internacional a su régimen, organiza junto a su Gobierno la participación estratégica en elecciones parlamentarias, no sin antes asegurarse su victoria. Una acción que hace modificando el escenario, las reglas de juego y las condiciones políticas mediante las siguientes acciones y otras menos dignas de mencionar:

  1. Violación de lo que establece la CBRV. Respecto a la división, autonomía y equilibrio de poderes, otorgando al TSJ la facultad para elegir a los rectores del CNE. Una potestad que le correspondía a la Asamblea Nacional, mediante el Comité de Postulaciones. Haciendo uso de interpretaciones de ley que no tiene sentido jurídico, sino político.
  2. Creación de una oposición a la medida. Que “inició con la Operación Alacrán” en la que soborno a algunos dirigentes de “oposición” para que participaran en las elecciones parlamentarias y artículó junto con aquellos y la venia del CNE, la usurpación de las tarjetas, símbolos, colores y siglas de los principales partidos políticos de Venezuela, como AD, COPEI, Primero Justicia y Voluntad Popular.
  3. Modificación de las bases. Como el aumento del número de escaños a elegir, que pasó de los tradicionales 167 a 227 diputados, justificando que es para mayor representación demográfica; como si la crisis migratoria no hubiese llevado al éxodo de casi 5 millones de venezolanos, quienes estando fuera del país, en esta oportunidad no votan. Y tampoco se ha abierto desde el CNE un proceso claro y propagandístico, para que los electores declaren su cambio de residencia.

Situación de lógica que advierte sobre la ausencia de democracia

Ahora bien, por si acaso los hechos más recientes no son suficientes, hay criterios de lógica que advierten sobre el engaño electoral próximo.  Sabemos que, si bien las elecciones son un elemento fundamental indiscutible de los sistemas democráticos, no la determinan ni definen del todo. Pues “en Cuba también se vota” y la elección no supone de fondo una verdadera decisión sobre lo que se quiere.  Indignación y vergüenza producía Hugo Chávez cuando declaraba que “Venezuela era uno de los países más democráticos del mundo” por ser en el que más se votaba. Como si la asistencia a las urnas electorales, asegurara la legalidad, legitimidad y competencia justa del proceso.

Sin embargo, el juicio se empaña fácil cuando el discurso es una propaganda ideológica férrea que tiende a nublar la visión y opacar la memoria. Vendiendo el deber ciudadano de votar en las elecciones parlamentarias, para “lograr un cambio”; como si el teatro ficticio montado durante todo el año, no contara por si solo el final de la obra.  Entonces estas elecciones están lejos de ser un acto de la democracia; y son solo la ficción del régimen para crearse un Poder Legislativo a la medida, que como un buen sastre le cree leyes entalladas para afianzarse más en el poder.

Situación socio-histórica sobre el enamoramiento del venezolano

Aseguraba el abogado y escritor Diego Bautista Urbaneja, que se encuentra en la idiosincrasia del venezolano la aceptación de la democracia como un sistema necesario y preferente. Y por ende los comicios electorales parecieran abrir las puertas a un proceso irresistible, despertando nuestra afinidad histórica reciente con la democracia, nuestra identidad cívica más arraigada.

Lo cual es enteramente positivo, sino fuese este el escenario; donde se vende un espejismo de democracia, dispuesto a enamorar las conciencias. E insertarlas en el círculo vicioso de la participación, creando dependencia y, un ilusorio placer y bienestar. En estos casos el esfuerzo debe ser grande, pero necesario para comprender que lo más cívico, es reconocer la libertad como elemento fundamental y necesario de la democracia, más que las simples elecciones.

Confunde y vencerás… ¿o cómo era? Pareciera ser la premisa del régimen, que sí algo sabe hacer, es crear falsos positivos y envolver; como lo pretende hacer el día de mañana con la Srta. elecciones.

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