La espiral del silencio, cómo predominan las opiniones e ideas

Socialmente llegamos a conocer de muchas ideas, conducta y pensamientos que en general nos parecen son un despropósito total, absurdos, un contra sentido, carentes de lógica y razón. Sin embargo, tienen una adhesión que no se explica, un apoyo mayoritario que parece sumar voluntades y no conciencias.


Lo cual a veces, nos obliga a repensar en nuestros ideales y preferencias, al momento de expresar una opinión; para no caer en el vacío de ser disidente, no abordar los temas de los que todos hablan, o sensibilizarnos con lo que parecen ser tendencia. Aunque no entendamos del todo, las razones que justifican este acuerdo.

Y en el escenario político esta situación es sumamente común; sucede cuando las opiniones que se impulsan como mayoritarias tienden a silenciar consciente e inconscientemente la voz de otros, quienes son minoría.

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La espiral del silencio, la opinión publica se convierte en control social…

Esta consideración teórica, fue propuesta de forma excepcional por la politóloga alemana Elisabet Noelle-Neumann en 1977 en su teoría “la espiral del silencio”; según ésta la opinión pública se convierte en una como forma de control social. Al punto de que las personas adaptan su manera de comportarse a las opiniones predominantes en su contexto social; donde lo preponderante sugiere cuales ideas son o no aceptables.

Y esta conducta o disposición que asume cada individuo nace de su muy humano y natural miedo, temor o rechazo a sentirte aislado; lo que se daría si expresamos opiniones que son minoritarias o van contra corriente. Por lo que es muy natural que las personas estén constantemente sondeando, analizando y sopesando el clima de la opinión pública; para asegurarse de que es mejor y más acertado expresar, aunque ello suponga la pérdida o el ocultamiento de un ideal personal.

Es allí donde podría imaginarse la existencia de esa “espiral”, un embudo en ciclo que a medida que agrega opiniones diversas las va moldeando, al tiempo que silencia con su peso aquellas que están fuera. Creando una fuerza dominante a la que muchos están dispuestos adherirse para no quedar fuera del todo y caer en el campo de no tener voz.

Sin embargo, siempre existen “núcleos duros” de individuos y grupos que incluso públicamente reafirman y persisten en sus ideas y opiniones.

Los medios de comunicación con fuerza en la creación de opinión publica

Ahora bien, en el contexto que esta autora desarrollo su teoría, en la década del 70 y 80, había una influyente percepción por señalar como los medios de comunicación intervenían en la construcción de la opinión pública; y el medio era fundamentalmente la televisión.

Bien ahora podríamos considerar como los canales comunicativos vía internet tiene la misma fuerza sobre la opinión y conducta de los individuos, quizá aun con más proyección por la importancia, el tiempo que invierten las personas en él y la utilidad que se la da.

En este sentido compartir, comentar, discutir y pronunciarse sobre un determinado tema, expresando las ideas u opiniones que tienen mayor participación y aceptación en las redes. Crea en el individuo la sensación de pertenencia, actualidad e incluso humanidad que otros perciben como aceptable.
Y lo que podría ser más negativo aun, en los diversos canales de comunicación que se tienen actualmente es maleable la idea de mayoría, se puede crear falsamente la percepción de que ciertas ideas gozan de un respaldo masivo, con un buen aparataje de publicidad y propaganda.

Sucede pues que muchas veces se dejan de lado aquellas ideas y consideraciones, que son de menor peso. Por sumarnos a la mayoría, comentando, compartiendo y aceptando los grandes canales.
Ahora este proceso de formación de la opinión pública, va de la mano de las teorías sociológicas y psicológicas de grupos, que analizan como se crean las tendencias y conductas sociales etc. Siendo que también tiene un fuerte influjo la imitación, que nos salva del aislamiento.

Soportar el silencio con la razón

Pero cuanto dejamos perder como sociedad y humanidad en general, por mantenernos vinculados. Cuán grande es el peligro que representa, el no caer en el silencio. Aquellas ideas que en algún momento tuvieron una adherencia política masiva, como llegaron a convertirse en fuerzas negativas que hoy oprimen socialmente, y que han acabo con la capacidad de opinar libremente.

Quizá la fuerza de la espiral del silencio, que bien explica cómo se forma la opinión publica en política, debe darnos la luz para soportar ser parte del silencio cuando la razón así lo sugiera. Porque sobre todo en la era digital no todo aquello que se muestra como una tendencia irreversible lo es.

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