Hong Kong: ¿Vencedores vencidos? Democracia, resistencia y libertad (III)

“El mundo no había sido tan autoritario como hoy” –señala think tank latinoamericano Proyecto Base- “[donde] aproximadamente 2.6 billones de personas, casi el 35 % de la población mundial, viven dentro de un sistema autoritario de gobierno”. Así lo sustenta el ‘Democracy Report 2020 del V-Dem Institute; lo que nos hace preguntarnos: ¿por qué el autoritarismo se asienta sobre la democracia?

Hong Kong y la democracia. Foto: Composición Todos Ahora

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Hong Kong

El mundo moderno se encuentra separado hoy en día por esta eterna lucha entre ambos polos: las democracias –por un lado-, a veces poco sólidas y pobremente resistentes contra los males de los nuevos tiempos, y los autoritarismos –en la otra esquina- que como todo virus han mutado y evolucionado, tomando recientemente formas camaleónicas que buscan demostrar tintas democráticos, pero que una vez instaurados en el poder, bien sea por vías populistas o demagogas, muestran sus verdaderas intenciones: imponerse por la fuerza del Estado, las armas y el control social contra la voluntad de todos y cada uno de sus ciudadanos.

Hong Kong es un perfecto ejemplo de eso. Si bien la historia de este territorio es bastamente compleja y extensa, lo cierto es que hoy en día los hongkoneses viven una dura lucha por defender sus libertades y derechos civiles, anhelando vivir en un sistema de democracia liberal, frente a los autoritarismos e imposiciones del gobierno de Pekín.

Por esta razón la juventud hongkonesa ha protestado durante años, mientras día a día el gobierno de China cercena más las libertades económicas, civiles y sociales de las que goza (o gozaba) Hong Kong, debido a su estatuto como Región Administrativa Especial del territorio chino y las negociaciones entre UK y el país asiático, al devolverle los británicos a los chinos la soberanía sobre esta región, que los obliga a respetar la autonomía del territorio hongkonés hasta el año 2047, año en que Hong Kong se reincorporará plenamente a China y sus decisiones.

Persecución y prisión

Así los líderes del partido político Demosistō y antiguos líderes del movimiento estudiantil hongkonés Joshua Wong, Agnes Chow e Ivan Lam fueron condenados el pasado 02 de diciembre del 2020 a cumplir al menos 13 meses y medio (en el caso de Wong), diez meses (para Chow) y siete meses (para Lam) de prisión, respectivamente, por los delitos de “incitar a la insurrección contra el gobierno chino” y participar en las protestas masivas del año 2019, declarándose los tres acusados como culpables.

Agnes Chow, Ivan Lam y Joshua Wong (de izquierda a derecha respectivamente): líderes y activistas por la democracia de Hong Kong. Foto cortesía

Agnes Chow, Ivan Lam y Joshua Wong (de izquierda a derecha respectivamente): líderes y activistas por la democracia de Hong Kong. Foto de cortesía.

Pese a esto, han declarado que la sentencia no marca el final de su lucha por la democracia hongkonesa, sino un nuevo reto y campo de batalla a conquistar, pero sin duda uno más complicado y drástico; esto “junto con otros manifestantes valientes también encarcelados, (…) esenciales en la lucha por la democracia y libertad de Hong Kong”.

Entre ellos, para Wong sería la tercera vez en pisar la prisión, condenado múltiples veces por su lucha democrática y en contra de los proyectos de Pekín de querer desaparecer poco a poco la autonomía de la tierra del activista. Primero en el año 2013, cuando contaba con apenas 17 años de edad, contra los “programas de estudio patriótico”, los que pretendían instaurar un programa de adoctrinamiento sobre el sistema educativo hongkonés. Un año más tarde en 2014, tras liderar el Movimiento de los Paraguas, que exigían reformas democráticas y de mayor autonomía para su región.

Y condenado recientemente por su participación en las protestas del año 2019, que buscaban detener el proyecto Ley de Extradición, la que permitiría al gobierno chino extraditar a los hongkoneses al territorio de China y ser condenados bajo las leyes penales de este país (Hong Kong goza de autonomía judicial y legislativa, con respecto a las leyes de China); protestas que, sin embargo, terminaron logrando su objetivo: que el proyecto ley fuese archivado. Pero que una vez alcanzado el congelamiento del proyecto de Pekín aumentaron su euforia al exigir reformas democráticas nuevamente.

Joshua Wong: líder de reconocimiento mundial por su lucha por la democracia y la libertad de Hong Kong en oposición al gobierno autoritario de China. Foto cortesía

Resistencia en la adversidad

Si algo podemos aprender de estas luchas internacionales por la democracia y la libertad de los pueblos del mundo, en contra de los autoritarismos, es que siempre se puede resistir frente a la adversidad. Aun en las horas más oscuras, cuando la democracia parece más un sueño o una ilusión que una realidad posible y alcanzable.

Si algo podemos aprender es que el vigor en esta lucha tanto personal como mundial (pues en todo el mundo se disputa la lucha democrática), es que la libertad jamás se otorga por los opresores, sino que se debe conquistar y defender cada día, por todos y cada uno de nosotros. Y aún consolidada se debe cuidar porque la democracia es frágil y la barbarie, el autoritarismo, aflora en todos lados sin parar.

(Este artículo es la continuación de “Vencedores Vencidos II”)

Por: Leonardo J. Aristigueta

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