Hampa uniformada en la frontera colombo-venezolana

A raíz de la denuncia de la Diputada Karim Vera, presidenta de la Subcomisión de Fronteras de la Asamblea Nacional, donde relata cómo durante un recorrido por los municipios fronterizos del estado Táchira, recibió denuncias de ciudadanos que llegaron caminando desde Caracas, Vargas y Carabobo con el fin de huir de Venezuela por la frontera colombo-venezolana, fueron víctimas de funcionarios uniformados que durante su recorrido, pues en diferentes alcabalas los despojaron de algunas de sus pertenencias e incluso de dinero en efectivo.

Estas irregularidades, lejos de desaparecer durante la pandemia, se han ido agravando; no solo por las dificultades para movilizarse de un estado a otro durante la cuarentena. Sino también, por el trato cruel que reciben los caminantes por parte de las autoridades y los obstáculos que estos colocan para impedir el paso natural de las personas entre los países vecinos, vulnerando los derechos humanos de estos ciudadanos.

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Uniformados y criminales en la frontera colombo-venezolana

En la frontera colombo-venezolana es común encontrarse con múltiples actos ilícitos, cada vez más evidentes, que se desarrollan cerca de las autoridades venezolanas. De hecho, tanto los uniformados civiles como los militares han cambiado su rol inactivo a un rol activo. Convirtiéndose así, en los perpetuadores de crímenes contra los ciudadanos que intentan trasladarse entre el paso binacional.

Especialmente la Guardia Nacional, quienes son los encargados constitucionalmente del resguardo de la frontera, pareciera haber institucionalizado la corrupción, aprovechándose del caos y el desorden para lucrarse. Desde el robo de efectos personales a los caminantes, permitiendo el contrabando de productos ilícitos sin la apropiada declaración de impuestos, e incluso con pactos con grupos irregulares y criminales para “mantener la paz” en las trochas.

Estos hechos, son sólo ejemplos que demuestran cómo la corrupción atraviesa trasversalmente el Estado venezolano, incluyendo sus Fuerzas Armadas, y los únicos afectados son los ciudadanos de a pie, quienes huyen del territorio nacional en búsqueda de mejores oportunidades.

Por Georgelina Guerrero

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