Volver
Gasolina

Gasolina, nuevo mecanismo de control social

Dentro de un sistema democrático quienes detentan el poder político poseen un grado importante de legitimidad, la cual es refrendada por la sociedad civil a través de los mecanismos de participación política que establece la constitución de cada Estado. El mecanismo más utilizado son las elecciones, en las que por el voto ciudadano se designan a quienes estarán al frente del gobierno. Gasolina nuevo mecanismo de control social

En el caso venezolano la legitimidad del régimen se cuestiona, principalmente por las elecciones presidenciales de mayo del 2018 en las que más de cincuenta Estados pusieron en duda la imparcialidad del proceso electoral.

Un número importante de actores de la sociedad civil también cuestionó dichos resultados. Ante ello el régimen reacciona intensificando los mecanismos de control social para dominar a la sociedad civil, carnet de la patria, puntos rojos en las elecciones y ahora nuevo subsidio a la gasolina son manifestaciones del sistemático control social.

Ahora es noticia: No todo lo que brilla es oro: la diplomacia errada de Delcy Rodríguez

La escasez de combustible no es un fenómeno nuevo en Venezuela, desde hace algunos años el régimen importa gasolina, el combustible que producía era insuficiente para abastecer el mercado.

Ante la marcada escasez de combustible y la imposibilidad del régimen para surtir el mercado interno, pretenden administrar el caos que ellos mismos generaron. Por ello apuntan a la utilización de la gasolina como mecanismo de control social.

Anteriormente establecimos que los mecanismos de control social han sido utilizados reiteradamente desde el régimen, ahora analicemos ¿cómo funciona o cómo han venido funcionando estos mecanismos de control social?

Primeramente, dichos mecanismos buscan distribuir un bien escaso, por ejemplo las cajas o bolsas Clap contienen alimentos que en muchos supermercados no se encuentran.

El caso de la gasolina es su escasez en las estaciones de servicio, el control social se caracteriza por administrar un bien de alto costo. Parece una regla general que cuando se regula o controla un bien se generan mercados paralelas.

El exclusivo distribuidor del producto es el gobierno de facto

Los venezolanos tienen sobrada experiencia lidiando con ello, en dichos mercados tanto la comida y más recientemente la gasolina poseen un precio mayor del establecido por el régimen. Finalmente, la última característica de estos mecanismos de control social es que el exclusivo distribuidor del producto es el gobierno.

La gasolina se insertó como mecanismo de control social el pasado fin de semana cuando el régimen estipuló la reestructuración de su precio, en primer lugar, incrementó dramáticamente el precio de la gasolina subsidiada fijando ahora el litro en 5mil bolívares y, en segundo lugar, habilitó 200 estaciones de servicios que venderán a 0,50 centavos de dólar el litro.

Ciudadanos divididos en dos clases para surtir gasolina

Con ello se divide a los ciudadanos en dos clases, los que tienen acceso a la gasolina subsidiada y los que no. Entre ellos introduce el carnet de la patria como requisito obligatorio para abastecerse en bombas subsidiadas, nuevamente existe la pretensión de controlar a la ciudadanía.

Los venezolanos debemos oponernos radicalmente a los mecanismos de control social, estos atentan contra los valores democráticos generando en consecuencia, que el venezolano al ser objeto de manipulaciones mediáticas y populistas olvide que la gasolina debe ser un bien común, asequible y de fácil acceso; resentimiento por el hecho de que algunos privilegiados sin mérito alguno.

Quizás por el carnet del partido o porque pertenece a un componente de seguridad, pueda acceder a la gasolina subsidiada mientras que el resto de la población no.

Finalmente, esto crea desesperanza, ya que el régimen se sienta sobre la necesidad de la población. Narrativamente intentan proyectarse como los salvadores cuando son los principales responsables del colapso social.

Prospectivamente, no existe nada claro respecto al abastecimiento del combustible iraní ¿si enviaran más buques?, ¿Hasta cuándo continuaran surtiendo a las estaciones de servicio?, ¿Si se mantendrá el subsidio al precio de la gasolina? O ¿Cuál es el estado actual de las refinerías? Estamos en consecuencia ante una incertidumbre extrema, que lamentablemente pareciera indicarnos que pensar en un suministro regular de gasolina es una entelequia.

Por: Ricardo Martínez

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Lo más leido