Focos de democracia 

Un foco de luz se puede definir como un proyector que emite una luz a un punto específico, a una región en concreto o a un espacio determinado. La mayor utilidad de un foco es precisamente la capacidad de generar luz y alumbrar un lugar oscuro y concreto, pero a su vez el mayor defecto de un foco es que solo puede generar luz y alumbrar un lugar oscuro y concreto, puede que no genere la luz suficiente para alumbrar espacios completos. Entendiendo esto, podríamos decir que la mejor formar de dar luz a un lugar en teniendo los suficientes focos como para alumbrar el lugar que se quiere iluminar de manera completa.

Focos de democracia. Foto: Cortesía

Se podría decir que Venezuela está sumergida desde ya  hace algunos  unos años en una oscuridad y que a su vez tiene tantos problemas que podríamos estar todo el día hablando de ellos y todavía nos quedaría temas  por discutir en los días siguientes, esto claramente generado por una situación que para ningún venezolano es un secreto y que tampoco pretendo profundizar. En lo que si pretendo profundizar es en que dentro de toda esa oscuridad que arropa a Venezuela podríamos decir que hay focos. Pero ¿Focos de qué? Focos de democracia, es decir, pequeños y específicos espacios que dentro de tanta oscuridad representan una luz democrática, pequeñas muestras de que en Venezuela la democracia todavía no se ha perdido o por lo menos, no del todo.

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La UCAB como un foco

Una muestra de estos focos siempre serán las universidades, las universidades dentro de todo este caos llamado Venezuela siguen haciendo su mayor esfuerzo para llevar a cabo elecciones y tener procesos democráticos donde las personas puedan estar representadas de manera efectiva, de hecho, el caso más reciente es el de la Universidad Católica Andrés Bello, en la UCAB ya han pasado un par de semanas desde que tuvo sus elecciones internas para definir quienes serían los representantes de los estudiantes antes los diferentes órganos de cogobierno de la universidad, y quise dedicar un espacio a mis reflexiones sobre estas elecciones, sus candidatos, el proceso, pero sobre todo como son un foco para la democracia, pero sin olvidar cómo estos espacios sirven para el ensayo y el error democrático. 

Esta reflexión se da por varias razones, una de ellas fue que me sorprendió –de manera muy grata- ver como incluso con una pandemia, una modalidad de clases a distancia y pocos candidatos, se intentaba dar el todo por el todo en las campañas, el ímpetu por hacer una campaña de calidad se notó mucho en la mayoría de los candidatos. A su vez, me sorprendió como algunas escuelas ni siquiera tenían candidatos dejando cargos vacantes. –Demostrando también como la falta de interés y la falta de estudiantes puede dejar sin representantes a escuelas completas-. Pero sobre toda las cosas, me impresionó observar como a través de procesos que se pudiese llamar “simples” como lo son las elecciones de una universidad privada,  pueden ser un foco para practicar la democracia, y a su vez como puede ser un reflejo de un país completo en sus aspectos positivos y negativos. 

En cuanto a las campañas; los candidatos decidieron tomar el camino de la innovación debido a que la modalidad virtual así lo requería, y los resultados terminaron siendo bastante entretenido de ver, ya que las campañas 100% virtuales y a través de redes sociales tuvieron mucho impacto e iban muy acorde con lo que nos gusta a los jóvenes de la actualidad, estas campañas iban desde memes sobre las elecciones, pasando también por una nueva forma de mostrar sus propuestas a través de este humor con memes, hasta videos de campañas hechos por Zoom. 

En definitiva, muchas fueron las formas de llevar las campañas y la creatividad no faltó. De hecho, todas estas ganas que le pusieron los candidatos  a sus campañas se logró transformar en muchas personas –incluyéndome- animándose a votar en el contexto de pandemia y venezolano actual, e incluso muchas personas se involucraron en las campañas de diferentes candidatos de muchas formas distintas pero siempre de manera 100% virtual y a través de distintas redes sociales como Twitter e Instagram. Logré notar que estas innovaciones son realmente efectivas en los estudiantes y ayudan mucho a transmitir información de manera rápida y sencilla, por lo que deberían seguir siendo tomadas en cuenta por muchas personas que quieran obtener un cargo de representación popular, incluso si ese cargo, es un cargo nacional. 

En cuanto al proceso y elecciones, por cuestiones logísticas y para que el proceso fuese lo más transparente posible, las elecciones no se pudieron realizar de manera virtual, por lo la universidad decidió habilitar sus instalaciones para que las personas pudieran asistir a votar, siempre respetando las medidas de seguridad para evitar la propagación de la COVID-19. 

Realmente el esfuerzo realmente se notó en todo momento por parte de las campañas y de los candidatos, pero no solo de ellos, sino también por parte de la universidad y eso es realmente aplaudible. No es fácil realizar unas elecciones cuando nos enfrentamos a retos como una pandemia, con un mundo funcionando a medias y con una Venezuela sumergida en la oscuridad y con tantos problemas. Sin embargo, se logró. 

Focos, pero también reflejos

Cabe resaltar, que si bien es cierto, en este foco de democracia hubo cosas muy buenas y aplaudibles durante el tiempo de campaña, también hubo muchas cosas malas, estas cosas malas ciertamente son un reflejo de cómo ha funcionado la sociedad venezolana desde hace un tiempo para acá.  

En primer lugar, la apatía política es un problema que se presenta de manera muy en todo los niveles de la sociedad y claramente las universidades no se escapan de este problema, en una realidad que es complicado motivar a las personas a movilizarse a votar o por los menos a interesarse por las propuestas de los candidatos, pero tampoco podemos despegarnos de realidad de estas personas, y es que se ha generado esta apatía precisamente porque muchas veces los candidatos una vez llegan al puesto no logran satisfacer las necesidades de muchos  estudiantes –o siquiera cumplir sus objetivos de campaña-, lo que a su vez genera que la representación estudiantil se desvirtúe y que se genere confianza hacía los representantes, hasta el punto que algunas escuelas de las universidades ni siquiera tenían candidatos postulándose, lo cual es un problema porque nadie representará a un grupo de estudiantes frente a las autoridades de esa escuela.

A su vez, las peleas ridículas entre candidatos o planchas, las propuestas populistas o vacías y el odio generalizado por el simple hecho de odiar, no faltaron.  En cuanto a la primera situación, la labor de un candidato nunca debería ser destruir a otros, y mucho menos si todos buscan un objetivo común que es apoyar a los estudiantes por lo que las actitudes negativas hacen ver al mundo de la representación como un mundo tóxico con el cual es mejor no involucrase mucho. 

En segundo lugar, las propuestas imposibles de realizar también fueron una parte importante de las elecciones, las personas prefieren soluciones reales y plausibles antes que propuestas que no sean coherentes con la realidad, sin embargo, estas propuestas se siguen presentando año tras año y no dejan absolutamente nada bueno, debido a que genera que las personas confíen menos en los candidatos porque consideran que lo que proponen es realmente poco posible de cumplir. En cuanto a las propuestas vacías, muchas veces se presentaba el “¿Para qué?” Y el “¿Por qué?”  hay que resolver cierta problemática, pero pocas veces el “¿cómo?” se puede resolver esa problemática presentada, lo que genera incertidumbre en los estudiantes y genera poca seguridad al punto donde muchos estudiantes llegan a cuestionarse si los candidatos tienen realmente la capacidad de cumplir esas propuestas que tanto les gusta mostrar. E incluso algunos candidatos llegaron a proponer aspectos que se supone que son inherentes al cargo como la responsabilidad, comunicación y/o transparencia, y eso no es una propuesta, es un deber.

En tercer lugar, el odio a montones que muchas veces existen hacía los representantes –sobre todo en redes sociales-. Se hace realmente evidente como muchos estudiantes critican fuertemente a los representantes estudiantes, sin embargo, estas críticas muchas veces son vacías, no aportar nada, dañan la imagen de los cargos y sobre todo muchas veces se hacen por el simple hecho de criticar, que cabe aclarar, criticar no es necesariamente malo, de hecho, de las críticas se pueden aprender mucho y partir de esos aprendizajes rectificar y trabajar siempre en pro de lograr la mayor calidad en cuanto a gestiones y que su vez esto impacte de manera positiva en los estudiantes, por lo que el problema se genera cuando se critica sin proponer absolutamente, porque cuando se hace esto,  no se está ayudando a construir mejores espacios de representación estudiantil, solo se está destruyendo y en los focos democráticos, así como en la democracia de países completos es labor de todos ayudar a construir y a mejorar, no ayudar a destruir.

Más luces 

Como reflexión final, estos espacios tienen muchos aspectos malos que muchas veces son heredados de las prácticas que se hacen en la política nacional y de los aspectos negativos de la sociedad venezolana actual –sobre todo porque de alguna u otra manera los ciudadanos nos vemos arropados por esos malos aspectos negativos-. Sin embargo, hay muchos aspectos positivos, por lo que nuestra labor como estudiantes siempre será luchar en contra de los negativos y apoyar la gran cantidad de aspectos positivos como el ímpetu de ser buenos representantes y buscar las mejores gestiones para los estudiantes. 

Estos focos en definitiva no son perfectos,  pero ni las mejores democracias del mundo lo son, las democracias son perfectibles, es decir, pueden y están constantemente buscando ser mejores democracias. Nosotros como jóvenes que nunca han estado en un proceso democrático en nuestro país, estos focos han sido una práctica de un verdadero proceso, pero al ser algo nuevo para nosotros, siempre habrá problemas e incluso como dije al comienzo, estos focos son un lugar para el ensayo y el error y sobre todo, el aprendizaje 

A cualquier foco se les pueden cambiar el bombillo por uno que funcione mejor, lo que quiero decir con esto, es que también podemos y debemos estar siempre en la búsqueda no solo de soluciones, sino también  y propuestas innovadoras para mejorar nuestros focos democráticos, entiendo esto, es claro que los focos democráticos también son perfectibles. 

Por lo que la pregunta es ¿Cuántas personas se necesitan para cambiar un bombillo? En el caso de la UCAB, se necesita a todos los ucabistas, en el caso de las universidades, se necesita a todos los estudiantes, y en el caso de Venezuela, se necesita a todos los venezolanos.  El simple hecho de que estos focos existan, da una esperanza pequeña esperanza a Venezuela, la democracia se construye desde las pequeñas acciones y los pequeños momentos, por lo que estos focos de luz dentro de toda la oscuridad que arropa a Venezuela, pueden servir como ejemplos que pueden ser replicados y donde además, hay espacio para tener error, pero también para aprender de ellos y mejorar. Tal vez, a partir de replicar estos focos podríamos generar la suficiente luz como para iluminar a Venezuela de nuevo, pero esto algo que no sabremos si es posible hasta que empecemos a actuar.

Por: Luis Ceballos

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