España y Venezuela: Una relación tóxica bilateral 

El pasado domingo arribó a Venezuela Cristina Gallach, la secretaria de Estado española de Asuntos Exteriores para Iberoamérica y el Caribe, la misma se reunió con Jorge Arreaza, canciller del régimen y tiene dentro de su agenda reunirse con diversos actores del gobierno, la oposición, ONG, sociedad civil y empresas. 

Dentro de los objetivos trazados oficialmente para esta visita se encuentran varios, como conocer la respuesta humanitaria por parte de Venezuela frente a la pandemia y apoyar el diálogo nacional para la búsqueda de una solución a la crisis venezolana. Si bien este no es el primer intento del gobierno español de mediar ante la situación política venezolana, es sumamente extraño que esto suceda luego de que el vínculo entre Caracas y Madrid estuviese casi roto. 

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¿Por qué es una relación tóxica la de España y Venezuela? 

Desde finales del 2020, la nación Europea y Venezuela han tenido diversos altercados, dentro de los cuales se destaca la llegada de Leopoldo López a España, las resoluciones del parlamento de este país, sus sanciones contra Maduro y su apoyo confuso a la presidencia encargada. Todo esto ha degenerado en declaraciones oficiales de ambos gobiernos amenazando con cortar sus relaciones, ejecutar acciones diplomáticas, entre otras cosas, siendo un actor clave la Unión Europea que ha colaborado como ese tercero en la relación para intensificar esta presión. 

Caracas y Madrid tuvieron una época de silencio, llena de intermediarios, ya que sus últimos contactos estuvieron fuera de cordialidad, algo que en la diplomacia es delicado, por lo que pusieron pausa a su relación de abusos y desencuentros. Ahora, luego de que los intermediarios también se disgustaron con el régimen, el Estado del viejo continente ha vuelto a esta relación basada en el maltrato, sin embargo, lo hace para aprovechar el momento político y la perspectiva del mundo sobre el país caribeño. 

¿Cuál es la perspectiva del mundo? 

Ante las recientes declaraciones tanto del régimen como de la oposición, en especial en el tema de las vacunas contra la COVID-19 y el sistema COVAX, donde las Naciones Unidas se ve directamente involucrada, es claro ver a lo que ha apostado la comunidad internacional en más de dos años, que  ha sido establecer un canal de comunicación entre estos actores, que por ahora no existe. Por esto, organizaciones y bloques han buscado presionar ambos actores desde diversas arenas como lo son la salud, los derechos económicos y sociales y los derechos civiles y políticos, sin llegar a un punto de encuentro, incluso dando como opción estudiar la realización de elecciones regionales y legitimarlas, mientras la población se encuentra en una la peor crisis de su historia, agravada por el coronavirus. 

Por todo lo anterior, sin resultados plausibles aparentes, España regresa a Venezuela, en búsqueda del establecimiento de una línea de comunicación efectiva que degenere en una negociación en la que la comunidad internacional no deba seguir costeando los errores de la élite política venezolana. Esto, teniendo en cuenta que España es uno de los países más afectados por la migración y  actualmente tiene una situación política delicada, en la que tiene agentes haciendo lobby para que desarrolle un papel protagónico en el conflicto venezolano. 

Finalmente, este intento puede ser el inicio de una oleada de enviados provenientes de diversos Estados y Organizaciones para Venezuela, los cuales se sienten con el régimen y la oposición, esto beneficia a Maduro, debido a que los enviados se reúnen con él o su gabinete, por lo que de cierta manera siguen dotándolo de legitimidad y lo hacen ganar más tiempo y tejer alianzas con otros países para limpiar su imagen en el orden mundial. 

La oposición por otro lado tiene un margen mínimo de ganancias posibles, ya que ha venido perdiendo aliados y apoyo internacional, ya que el costo de la crisis y el interinato es sumamente alto y poco sustentable, por lo que deben lograr ese canal de comunicación lo antes posible, teniendo como aliados a las organizaciones internacionales, en especial la ONU que se encuentra en una situación antagónica con Maduro, incrementando su influencia por su alianza con los Estados Unidos y su nueva administración abocada al multilateralismo.  La oposición debe actuar antes de que sea muy tarde y continuar dándole oxígeno al régimen, todo esto a fin de que no se reemplace a Juan Guaidó y la Asamblea Nacional como la pieza más relevante de la comunidad internacional y el actor imprescindible para generar una negociación con el ejecutivo, ya que, sin resultados aparentes, el régimen comenzará a tener relaciones tóxicas, pero relaciones al fin con el orden mundial.  

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