Elecciones sin asistencia ni observación internacional ¿En realidad estamos compitiendo?

El nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), que ahora tiene una participación mínima de una parte de la sociedad civil organizada anunció hace días que están haciendo los contactos necesarios con organismos internacionales para que participen como «veedores» de los comicios del 21 de noviembre de este año. Esto a pesar de estar alejado de los principios o condiciones fundamentales de la competitividad, autonomía y balance de poderes.

CNE

La “veeduría” electoral

Ahora es noticia: ¿Teletrabajo pospandemia?

La veeduría electoral se instauró en el año 2020 a un mes y medio del fraude del 6 de diciembre. Esto como un mecanismo para cercar lo que antes se conocía como «acompañamiento electoral». Los cambios son bastante notables, debido a que en el segundo, podrían establecerse misiones de acompañamiento internacional. Incluso se contempla su participación e involucramiento en la fase preelectoral, durante el desarrollo de los comicios y luego de las elecciones.

También eran válidos los contactos de estos acreditados ante los medios de comunicación. Así como la entrega de un informe posterior al CNE con recomendaciones sobre el mismo.

En el primer caso, la modificación fue abrupta. Lo que evita incluso el libre desenvolvimiento de los observadores, ya que no pueden emitir declaraciones sobre los asuntos internos del país ni dar opiniones sobre lo que estos han apreciado durante el desarrollo del proceso. Incluso dentro de lo que tienen permitido hacer solo se encuentra supeditado a una relación bilateral con el Poder Electoral. No pueden tener contacto o emitir declaraciones que no sean en privado con este. Lo cual es una clara limitación y muestra de la falta de transparencia de este órgano.

¿Son de utilidad las iniciativas de la sociedad civil?

Aunque aplaudo las iniciativas de la Sociedad Civil Organizada y creo que es fundamental su inclusión en los asuntos políticos en especial en las esferas de toma de decisiones de un país como este, la verdad es que su rol es poder cambiar las reglas del juego sobre las que pretende ganar el régimen sin competir.

Desde mi perspectiva, conformarse con una «veeduría» en el momento en el que puedes ser un agente de presión para que las reglas del juego cambien solo porque «es lo que contempla el reglamento». Es simplemente aceptar que el mismo es legítimo.

Si bien puede haber muchos factores que condicionen estas declaraciones, no es posible que teniendo una influencia real en el poder que rige los procesos electorales del país no se accione fuera de lo que ya está preestablecido cuando se busca rescatar la
democracia y construir nuevas prácticas.

¿Qué opciones tenemos para las elecciones?

Existen muchos mecanismos internacionales que respaldan la observación electoral a través de la asesoría e involucramiento en el proceso del registro electoral. El tema de tecnología electoral, la gestión, calidad y certificación de la norma internacional electoral. Todo esto lo hace la OEA mediante la ecretaría para el Fortalecimiento de la Democracia.

Otra herramienta a nuestra disposición es la de la Organización de Naciones Unidas, que a través del Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos y el Departamento de Asuntos Políticos para la Consolidación de la Paz, prestan una asistencia electoral la cual contempla varios mecanismos. Entre ellos uno especial en casos de transiciones políticas como lo es el de organización y supervisión de elecciones. En este el desarrollo del proceso es de responsabilidad compartida entre el Estado y las Naciones Unidas, involucrándose en el órgano rector.

Aunque quisiera ser más optimista estos son procesos que demoran. Esto debido a que se deben enviar las solicitudes con muchos meses de anticipación para que esto sea discutido y aprobado. En especial en la ONU. Aunque establece cuatro meses, deja claro que mientras mayor tiempo haya, es más probable la respuesta.

En el caso de la OEA estoy plenamente convencida de que organizarían su misión para Venezuela lo antes posible, pero Maduro no reconoce a esta institución.

Un árbitro parcializado en las elecciones

Sin embargo estas son gestiones que se deben hacer, se debe solicitar el acompañamiento de estos organismos, lo cual no veo posible en el corto plazo, ya que el CNE sigue jugando bajo las reglas del chavismo en un juego en el que la competitividad no existe.

No es posible competir bajo las reglas de un jugador que te ve como el enemigo, debido a que las configurará para que jamás puedas vencerlo. Esto es lo que sucede actualmente con el poder antes mencionado. La intención de la sociedad civil es genuina, pero lamentablemente ingenua.

No es posible que una vez en ese cargo desde el que se puede generar presión, se busque mantener las reglas preexistentes. Mientras sea así, «veedores» serán las personalidades que el Gobierno acepte, las que validarán los resultados que los beneficien, no serán los acreditados y expertos que vienen de organismos multilaterales o regionales y son verdaderos garantes
de la integridad del proceso.

Finalmente, por todo lo anterior es difícil pensar que cualquier elección sea fidedigna si la palabra del árbitro no es autónoma ni creíble. Esta no lo es, ya que no están ejerciendo el poder que les confiere el cargo que detentan, sino que están jugando de manera ingenua un juego en el que tienen todas las de perder porque no es una competencia. Por lo que es necesario que desde su posición como actor de influencia presionen para cambiar esta ley, aplazar las elecciones en busca de nuevos comicios y garantizar ese acompañamiento internacional para que el rescate de la democracia sea verdadero y no un juego de apariencias del régimen.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver