El conflicto actual entre los partidos políticos de Venezuela y el régimen de Maduro

Los partidos políticos son organizaciones que buscan obtener el poder en la política o influir sobre ella. Para tales objetivos estos poseen una estructura bien delimitada, unos estatutos fundacionales, una ideología, un discurso, una simbología, un plan de gobierno. Incluso, procuran aliarse con gremios, empresas, grupos de presión o medios de comunicación para optimizar su alcance con la ciudadanía. De ello se deriva, la complejidad organizativa de los partidos y esto, aún más importante, su característico talante democrático.

En la actualidad, la mayoría de los partidos políticos se circunscriben a un marco legal, generalmente establecido en la Carta Magna, para accionar y desarrollarse conforme al Estado de Derecho.

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Asimismo, en los sistemas políticos contemporáneos existe una relación estrecha entre los partidos políticos, la democracia y la participación ciudadana.

En primer lugar , el ejercicio democrático trae consigo la existencia de un pluralismo político. En una democracia plena coexisten diversas opiniones, posturas e intereses, que en el plano político se articulan preponderantemente por los partidos.

Lo segundo, la participación ciudadana es un pilar fundamental sobre el que recaen los partidos políticos. Estos sirven de base para que la ciudadanía opere y se exprese tanto en el ámbito político como social.

¿Cuál es la situación entre los partidos políticos y el régimen?

Por su parte, en el plano nacional, actualmente se aprecia como los partidos políticos están siendo intervenidos judicialmente. Y ello, en detrimento de los valores democráticos del venezolano.

El régimen lleva a cabo un ataque sistemático y casi fulminante contra los partidos políticos opositores. Ello instrumentando al Poder Judicial y menoscabando la separación de poderes.

En lista ya van: Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular. Partidos que valiente y democráticamente han competido contra un régimen que, ha monopolizado los poderes públicos, perseguido insistentemente a la disidencia y controlado cualquier canal de expresión ciudadana.

Declarar un “desacato” infundado para frenar las acciones de la Asamblea Nacional, impedir la recolección de firmas desde el parlamento para un referéndum revocatorio en 2016, encarcelar a los diputados, impedir el acceso al Palacio Federal Legislativo de los parlamentarios, y supuestamente sobornar a algunos exdirigentes opositores. Nada de esto bastó para aniquilar las fuerzas opositoras y por esto ahora van por los partidos.

La intervención de los partidos políticos pretende desarticular sus estructuras, afectar su liderazgo y desanimar a la ciudadanía.

¿Cuáles son los aspectos que desfavorecen a los partidos políticos?

El primer aspecto es que todo partido político se caracteriza por satisfacerle a sus militantes un conjunto de demandas, ya sea de estatus, autoridad o influencia. En un Estado de Derecho dichas demandas pueden ser satisfechas, pero con la actual intervención de los partidos, y al no poder participar en elecciones libres, difícilmente puedan cubrirse.

Lo segundo es que sus líderes son afectados por ser testigos de cómo el partido que dirigen lo apartan de la contienda democrática.

Finalmente, al intervenir a los partidos legítimos y democráticos, se desanima a la ciudadanía. Enviándole dos poderosos mensajes: que tanto el derecho de libre asociación como de participación ciudadana están obstaculizados y que las elecciones, que por antonomasia deberían dirimir los conflictos políticos, en Venezuela los profundiza.

Es momento de que los líderes políticos piensen y se ubiquen fuera del partido y entiendan que es la sociedad entera, sin distingo partidista ni ideológico, la que aspira a un cambio democrático en Venezuela.

Si bien es cierto que los partidos sirven de engranaje para articular las demandas sociales y llevarlas al plano político, no se puede negar que en las fuerzas opositoras conviven grandes líderes sociales, estrategas sensatos y ciudadanos con raciocinio que saben qué requiere Venezuela para redemocratizarse.

El ataque sistemático en contra del parlamento no acabó con los diputados. Ellos siguen reuniéndose y apuntalando un cambio pacífico y electoral. Y ahora el ataque a los partidos no acabará con las fuerzas opositoras que aspiran una transición en Venezuela.

Por Ricardo Martínez

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