No a las deportaciones de venezolanos que huyen de la crisis

El Estado venezolano desde el 2015 viene padeciendo una emergencia humanitaria compleja, flagelo generado por una política económica errática que ha derivado en un proceso de hiperinflación agresivo, una devaluación crítica de la moneda, la imposición de una dolarización transaccional, la expropiación de decenas de empresas, la debacle de la industria petrolera nacional y la disminución del Producto Interno Bruto. Asimismo, ha habido un descuido en el sistema de protección social y en las políticas públicas que generaron el debilitamiento del sistema de salud. Por último, destaca la implementación de una política de control social y hostigamiento a los grupos disidentes del status quo que socava los principios de libertad de prensa, libertad de expresión y de asociación, debilitando la democracia en Venezuela. Todo lo anterior coadyuvó para que hoy Venezuela padezca una crisis humanitaria sin precedentes en la región. 

Deportaciones de venezolanos. Foto: Composición Todos Ahora

Falta de entendimiento para una transición democrática en el corto plazo

Existe un consenso explícito entre los principales países de occidente, así como de las organizaciones internacionales más representativas de América y Europa como la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea, que la mejora de las condiciones de vida de los venezolanos pasa inexorablemente por una transición democrática que debe resultar en unas elecciones presidenciales, legislativas, libres y transparentes. No obstante, hasta el día de hoy no se vislumbra un escenario en el que en el corto plazo el oficialismo y las fuerzas opositoras puedan iniciar un proceso de negociación, que allane el camino a una transición. Si no hay transición en el corto plazo, lamentablemente la emergencia humanitaria compleja continuará agudizándose, en ese sentido, la comunidad internacional debe atender la situación de millones de venezolanos que se encuentran sin acceso a servicios básicos, sin acceso a fuentes de empleos, sin acceso a la salud y que huyen de un sistema político en crisis y que no puede cubrir en ningún sentido las demandas más mínimas de la sociedad. 

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Rol del Gobierno colombiano en medio de la crisis humanitaria

Uno de los países más afectados por las secuelas de la emergencia humanitaria compleja es Colombia, su cercanía geográfica con Venezuela, su discreto desarrollo económico y su idioma son factores que hacen pensar a millones de venezolanos, víctimas del colapso del sistema político venezolano, a emigrar al vecino país. El rol de Colombia ha sido encomiable, recibiendo alrededor de 1.7 millones de venezolanos en los últimos años. Esta semana el presidente Iván Duque aprobó un Estatus de Protección Temporal para todos los venezolanos que estén en su territorio, garantizando así la vacunación masiva de todos los connacionales. Tal decisión fue respaldada por gran parte de la comunidad internacional, organizaciones como la OIM, la ACNUR y países como los Estados Unidos hicieron lo mismo. 

Acciones recientes que atentan contra los migrantes venezolanos 

Ahora bien, a pesar de los esfuerzos plausibles de los países de la región y de las organizaciones internacionales para recibir y asimilar en sus países a los migrantes, se vienen fraguando algunas acciones que atentan contra la integridad de los migrantes venezolanos. Por ejemplo, la decisión del Gobierno peruano de militarizar su frontera con Ecuador y la del Gobierno chileno de militarizar su frontera con Bolivia, así como la deportación de un centenar de venezolanos desde Chile. Militarizar una zona de tránsito no es el tratamiento adecuado para recibir a cientos de migrantes que huyen de una emergencia humanitaria compleja, por su parte, deportar a cientos de venezolanos agudiza su problema pues son devueltos al sitio de donde buscan escapar.  

Mayor compromiso en la región para los venezolanos

Acciones como la aprobación del Estatus de Protección Temporal, otorgado por el presidente Iván Duque, deben replicarse en toda la región y los mandatarios deben comprometerse a mitigar el sufrimiento de todos los venezolanos y, si en el corto plazo no se vislumbra una transición a la democracia en Venezuela, con más razón la ayuda hacia los migrantes venezolanos debe ser enérgica. Espero que la región continúe siendo ejemplo de humanidad, empatía y compromiso con el respeto a la vida de los venezolanos. 

Por: Ricardo Martínez

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