Volver
Autopista Francisco Fajardo, en el centro del debate. Foto: Todos Ahora
Compártelo:

De Francisco Fajardo a Cacique Guaicaipuro, otro cambio del capricho ideológico

Como norma el chavismo y el madurísimo han presentado la tendencia de modificar el nombre de las cosas, las conductas y los espacios físicos, una característica común de los regímenes autoritarios; en un empeño del absurdo ideológico que hoy día genera más incomodidad y burla que aceptación y respeto. Como lo demuestra la reciente decisión de Nicolas Maduro de cambiar el nombre la autopista Francisco Fajardo por el de Cacique Guaicaipuro.

Te puede interasar: La autopista Francisco Fajardo cambiará el nombre a “Gran Cacique Guaicaipuro” por orden de Maduro.

En principio es importante resaltar que el lenguaje que construimos a partir de palabras y frases con un sentido determinado, es lo que nos permite crear y entender la realidad; darle origen y razón a lo que nos rodea, además de comunicarnos e identificarnos.

Por ello el nombre que les damos a las cosas hacen referencia a nuestra forma de interpretar la realidad; y suelen tener un origen de valor y sentido, que por su trascendencia en el tiempo forman parte de la cultura de las sociedades. Aunque con el tiempo pueden generarse cambios y adaptaciones, algunas veces en sentido positivo y otras no tanto.

¿Cómo se contruye el lenguaje en los sistemas políticos?

En las democracias, el lenguaje suele estar resuelto a ser muy libre, conciliador y siempre habilita el debate. Mientras que en las dictaduras y autoritarismos, suelen promover transformaciones y variaciones para dar una idea de cambio; siempre de forma impositiva y con alto grado de ideología, en una constante negación el otro (aquí siempre existe un enemigo).

Y las razones fundamentales de ello, es que buscan insertar a los ciudadanos dentro del reconocimiento implícito y explícito de sus estructuras, instituciones e ideología; al utilizar de forma recurrente su lenguaje y sus nombres los ciudadanos admiten, desde la necesidad hasta la identidad de dicho sistema. Comúnmente aquellos regímenes se hayan resueltos pues, a considerarse discursivamente novedosos y radicales dentro de la sociedad; en una reivindicación que por muy justificada que esté, a ciencia cierta carece de sentido real, coherente y necesario. 

Como ha sucedido con el sistema del “socialismo de siglo XXI” que, aunque no ha creado una nueva lengua; sí ha llenado de términos, adjetivos y frases al Estado y la nación, en un intento a veces logrado, otras veces fallido de invertir o transformar la manera en que nos identificamos, reconocemos y relacionamos entre ciudadanos, entre estos y las instituciones e incluso entre aquellos y sus espacios físicos (parques, plazas, monumentos naturales, etc.)

Cambiar de Francisco Fajardo a Cacique Guaicaipuro no es una reivindicación histórica

Ha sido así un ejercicio recurrente del régimen que inició con Hugo Chávez y continúa con Nicolás Maduro el variar el nombre de las instituciones; por lo que se contaban hasta el 2015, 52 cambios en el titulo de los ministerios y otras instituciones públicas; el cambiar los nombres de parques y monumentos naturales emblemáticos, el Ávila por Waraira Repano, el Salto Ángel por Churum Merú, El Calvario por Parque Ezequiel Zamora, etc. Sin mencionar cambios más extravagantes, como el nombre de la república, los símbolos patrios, el nombre moneda y el huso horario.

Y precisamente la trasformación más reciente realizada por Nicolás Maduro el 12 de octubre, da cuenta de todo lo anteriormente explicado.  La modificación impositiva del nombre de la autopista Francisco Fajardo; importantísima arteria vial que recorre parte de la Gran Caracas de este a oeste, por el de autopista «Gran Cacique Guaicaipuro Jefe de Jefes». Es una supuesta reivindicación histórica indígena y descolonizadora, justificada por catedráticos e historiadores consultados por el mandatario.

Un absurdo muy dramático y burlesco para la realidad que viven las poblaciones indígenas venezolanas, para quienes cuya modificación no tendría mayor trascendencia en sus vidas, ni disminuiría las grandes precariedades e injusticias vividas actualmente; más claramente, el cambio nominal de la autopista pareciese ser más decisión casual del caprichoso ideológico, que una inversión necesaria en estos pueblos.

La ideosincracia venezolana se resiste…

Su posible intención de asimilarse ante los ciudadanos y la historia como un sistema en pro y defensa de los pueblos indígenas, difícilmente hoy logra sus objetivos; no solo porque la realidad los contradice sino porque, la idiosincrasia venezolana se resiste. Ejemplo claro es que aún continúa llamando Parque del este al Parque Generalísimo Francisco de Miranda.

Por ello, las reacciones por parte de los ciudadanos en general fueron de rechazo y cómo no serlo. Los venezolanos en su mayoría están cansados de ver transformarse su realidad bajo desiderátum político, que no generan progreso alguno.

Pues lo que conlleva concentrar tiempo, dinero e ideas en dichos asuntos (como el cambio nominal de la autopista) solo desvía la atención de aquello que realmente importa; como la falta de gasolina, de medicamentos en la red de salud pública, de inversión en el sector productivo nacional, etc. Situaciones que de ser atendidas sí tendrían un efecto reivindicador para la nación.

Lo más leido