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Tránsito

Tránsito de la crisis al colapso social

En las últimas dos décadas el sistema político venezolano ha experimentado niveles de tensión social elevadísimos. Los que, incluso, hoy en día continúan incrementándose. Los que hemos vivido dentro de esas dos décadas somos testigos de quizás la crisis estructural del sistema político más prolongada de nuestra historia contemporánea.

Crisis que, como bien señalé más arriba, se intensifica constantemente debido, preponderantemente, a la intención de una cúpula dominante de permanecer en el poder político sin la debida legitimidad de origen y de desempeño.

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La primera corresponde al cuestionamiento que existe sobre las elecciones celebradas el 20 de mayo de 2018 y la segunda, toma en cuenta la mala actuación del Gobierno para cubrir las demandas de la ciudadanía.

La crisis de Venezuela, ha obligado a 7 millones de connacionales a huir buscando mejores condiciones de vida. Convirtió a las instituciones políticas en organizaciones débiles y que no cubren las demandas sociales. Finalmente consolidó la anomia social a través de la cual los ciudadanos no confían en las instituciones y no cumplen la ley.

Más crisis

En este sentido, las crisis en Venezuela para nada son nuevas, a lo largo de su historia republicana el país ha sufrido guerras, golpes de Estados y profundas crisis económicas. Sin embargo, lo que estamos viviendo hoy ya es un colapso social.

Igualmente la crisis se exacerba y llega a niveles de colapso social debido al impacto del coronavirus en el sistema político venezolano. Que por un lado incrementa el miedo de la ciudadanía pues esta sabe que el Estado no cuenta con un sistema sanitario lo suficientemente sólido para atender cualquier brote de casos positivos. Por lo que todos los esfuerzos de la ciudadanía van dirigidos a protegerse del coronavirus porque tienen presente su inmensa vulnerabilidad.

Igualmente, el colapso social trae aparejado un aumento en la persecución y represión por parte de las fuerzas militares y policiales del régimen a cualquier expresión de disidencia, reclamo o crítica. Un ejemplo ha sido la represión a los focos de protesta durante la cuarentena en reclamo por las fallas en los servicios públicos y el combustible. Otro ejemplo más reciente y alarmante fue la amenaza hacia la Academia de Ciencias Físicas y Naturales por publicar un estudio donde proyecta un incremento en los casos positivos por covid-19.

Caracas vs. el interior del país

Cabe resaltar otra variable que ha mutado. Es por ello que empuja a la crisis hacia el colapso social. Esta es la migración de los problemas del interior del país a Caracas.

En el ideario colectivo del venezolano esta enraizado el centralismo político – administrativo. El cual convierte a la ciudad capital en el centro de las actividades de Gobierno, administrativas y militares.

También resulta que el régimen ha intentado en los últimos años evitar que las profundas afectaciones en el servicio eléctrico, de agua potable y de combustible, que se presentan en el interior del país, no se manifiesten en la ciudad capital.

Un elemento característico del colapso social es que esos problemas característicos del interior están presentes de manera clara en Caracas. La ciudadanía se enfrenta entonces a la pandemia con demasiadas desventajas respecto al resto de países de la región. ¿Cómo exigirle a un venezolano que se quede cumpliendo la cuarentena, cuando tiene que salir a trabajar porque vive del día a día? ¿Cómo esperar que en el interior los ciudadanos se aseen las manos sino tienen agua?

El colapso social hace más difícil la vida cotidiana de los venezolanos. En este contexto, urge que la comunidad internacional intensifique los mecanismos de presión política y diplomática para promover una transición en Venezuela, porque el colapso social cada vez se vuelve más insoportable.

Por: Ricardo Martínez

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