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Consulta Popular vs Elecciones Parlamentarias
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Consulta popular vs elecciones parlamentarias

Desde hace varios años, dentro del sistema político venezolano, se manifiesta el choque constante de dos fuerzas políticas en pugna. En el momento actual de la contienda, ambas fuerzas se han fijado dos rutas para legitimarse, por un lado, las fuerzas opositoras trabajan en una consulta popular que les permita prolongar el mandato de los actuales representantes del parlamento venezolano, por otro lado, el oficialismo organiza unas elecciones parlamentarias las cuales se desarrollarán el 6 de diciembre.

Tanto la consulta popular como las elecciones parlamentarias persiguen objetivos diferentes. La consulta busca legitimar la continuidad administrativa de los diputados electos en el año 2015, de esta forma las fuerzas opositoras le estarían enviando un mensaje a los aliados internacionales de que la continuidad administrativa está siendo avalada por el voto popular. Cabe recordar que, según el marco constitucional venezolano, el próximo 5 de enero deberá juramentarse una nueva directiva electa a través del sufragio universal, esto y que la Unión Europea no está tan convencida de la legalidad de la continuidad administrativa serían los motivos jurídicos e internacionales para celebrar una consulta popular.

Paralelamente, la consulta pretende movilizar a la ciudadanía en rechazo a las elecciones parlamentarias, en un año donde la pandemia ha impedido las concentraciones masivas, las fuerzas opositoras están casi en la obligación de articular ese gran descontento social (producto del colapso de los servicios públicos y la crisis económica) y traducirlo en una acción política nacional. La consulta se transforma en una gran oportunidad para efectuar una presión interna importante.

Elecciones parlamentarias

Por su parte, las elecciones parlamentarias, pese a que la Unión Europea, El Grupo de Lima y EE. UU cuestionan sus garantías, aquellas buscan quitarle definitivamente la dirección del poder legislativo a las fuerzas opositoras. Esto último, con un doble propósito, primero, apartar del escenario político nacional cualquier vestigio institucionalizado de las fuerzas opositoras, con el control definitivo del parlamento el oficialismo monopolizaría la totalidad de los poderes públicos del Estado. El segundo propósito, sería mostrar, aunque sólo sea a sus aliados internacionales (China, Rusia, Irán), un grado más alto de institucionalidad para estrechar sus relaciones políticas y económicas con esos países.

Ninguna iniciativa coadyuva a una transición pacífica en Venezuela

Si se hace un ejercicio de prospección en el que se asume que ambas iniciativas (tanto la consulta popular como las elecciones parlamentarias) se realizan; esto quiere decir que las fuerzas de seguridad permiten el desarrollo de la consulta de la oposición y no la reprimen, y que pese a la falta de condiciones electorales se desarrollan las parlamentarias; ninguna iniciativa coadyuva a una transición pacífica en Venezuela.

Desafortunadamente, tanto la consulta como las parlamentarias, lo que hacen es reforzar las posiciones antagónicas del oficialismo y de la oposición, consolidan un juego suma cero en el que las ganancias o pérdidas de un jugador se equilibran con las perdidas o ganancias del otro jugador. Si yo gano me llevo todo y si pierdo me quedo sin nada, bajo esa lógica se hace cuesta arriba un acercamiento entre el oficialismo y la oposición. Tal contexto es desesperante ya que, si el primer paso hacia la transición política es establecer un diálogo creíble, y si las fuerzas en pugna se aíslan y encierran en sus posiciones, que para nada buscan mediar, se aleja la posibilidad de la negociación.

No resuelven el problema estructural

Pese a que ambas iniciativas lleguen a buen término, ninguna representa un alivio para los millones de venezolanos que sufren las secuelas de una política económica y social errática que hoy se transforma en una Emergencia Humanitaria Compleja, tampoco abonan el camino para que se de una transición pacífica y democrática en Venezuela. Desdichadamente el escenario de cara al próximo año es negativo para quienes esperamos un cambio en el sistema político venezolano.

Por: Ricardo Martínez

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