AD10S al campeón siempre zurdo

Polémico, heroico, trágico y siempre un campeón. Diego Armando Maradona falleció este miércoles 24 de noviembre en su residencia a sus 60 años de edad, paralizando no solo al mundo del deporte sino también a muchos políticos latinoamericanos, siendo motivo de duelo nacional en su natal Argentina por tres días durante los cuales, con flores, pancartas y camisas ciudadanos argentinos despidieron al personaje entre llanto y algunos episodios de disturbios. 

A raíz de su muerte, la orientación política del personaje ha sido cuestionada, no sólo por su admiración hacia el Che Guevara y su amistad con los fallecidos Fidel Castro y Hugo Chávez, por quienes públicamente admitió sentí devoción y hermandad, sino sobre todo por su respaldo al régimen de Maduro, incluso en 2017, cuando era cuestionado por la comunidad internacional que la señalaba, como lo sigue haciendo, de dictatorial y autoritaria.

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Maradona, abiertamente zurdo

Maradona era capaz de hablar de fútbol por horas, pero también de política. Esto lo demostró como conductor del programa ‘De Zurda’, junto al periodista Víctor Hugo Morales que se trasmitió por Telesur, cuyo objetivo era dar analizar el fútbol no solo como disciplina deportiva sino explicando el entorno político y social en el que se desenvuelve, y tuvo a importantes invitados, como Pepe Mujica, Rafael Correa, y Evo Morales.

Pero su participación política se evidenciaba no sólo por el hecho de ser una herramienta de propaganda para los líderes izquierdistas de América Latina, sirviendo como un formador de opinión por su influencia en las masas; sino también por sus críticas a la suntuosidad del Vaticano, el apoyo al derecho de Palestina a tener su Estado propio y su postura marcada contra el imperialismo norteamericano. En definitiva, fue tan zurdo en el fútbol como en la política.

Fútbol, religión y política

Una lección que nos queda de este personaje es que el fútbol no es una práctica deportiva aislada del contexto donde se desarrolla; por lo que discutir sobre el proceso de politización del fútbol implica entender el alcance y la importancia del mismo, visto como un fenómeno social de masas, donde la dinámica de poder puede pasar el juego de la cancha a las calles. Y aunque este fenómeno no es exclusivo del fútbol, este deporte en particular funciona como un evidente paralelismo con la religión; sobre todo por los procesos de adhesión e identidad colectiva que se forman alrededor de un equipo o figura, iniciando usualmente en la niñez, y que se convierten en valores inquebrantables y reproducibles en el tiempo a través de generaciones. 

Por esa razón, no es casualidad que Maradona sea más que un ídolo deportivo para muchos argentinos e incluso latinoamericanos, llegando a considerarlo un ejemplo, un héroe, e incluso un D10S a pesar de sus múltiples pecados que lo condenaron a una muerte dolorosa, rodeado de médicos y enfermeros, profundamente sólo y evidentemente padeciendo las consecuencias de un vida fuera de control, caracterizada por su impulsividad e irreverencia.

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