Çantamarta, una nueva voz musical para el Caribe desde la distancia

Çantamarta es una banda intercultural reciente e innovadora que a finales del 2019 empezó su carrera musical. La misma está conformada por una mezcolanza hispana y latina, encarnada por Luis Lozano (de origen colombo-venezolano), Omar Roldán y Benito Casado (ambos de origen andaluz, de España). Se puede decir que esta banda entrelaza a dos hemisferios, separados por mucho mar e historia, para crear un ritmo único, exquisito y con acento caribeño. Es la unión de varias patrias en un mismo proyecto.

Çantamarta,
Foto: Cortesía

Aunque su primer sencillo llamado ‘Fermina’ salió a finales del 2019, no sería hasta la salida de su tema ‘Lluvia’ (2020) en que la banda empezó a ganar cierta notoriedad. Con la ayuda del artista urbano Willie DeVille, han alcanzado hasta este momento al menos cinco millones de oyentes entre todas las plataformas digitales; siendo este su mayor éxito musical por ahora, y que día a día consiguen un mayor número de oyentes –en especial en la movida musical venezolana- ávidos de lo que ofrecen.

Ahora, el 23 de abril del 2021, han sacado su primer EP denominado “Amapolas” englobado por los temas ‘Florentino’, ‘Chinita’, ‘Amapola’ y ‘Mariposas Amarillas’. Temas que unen parte del folclore colombo-venezolano, el hip-hop y sonidos propios del Caribe, que al funcionarse generan el caribbean alternative.

Ahora es noticia: Luego de que le censuraran su obra en Venezuela, expondrá su arte en un festival en EE UU

En esta oportunidad, Todos Ahora conversó con Çantamarta para conocer un poco más sobre ellos, sus vidas, sus proyectos y hacia dónde planean dirigir su rumbo musical.

¿Cuáles son sus referencias musicales? Es decir, más allá de lo que oían de pequeños en casa… ¿cuáles son sus inspiraciones o influencias, por así decirlo, a la hora de incorporarlo al proyecto de Çantamarta?

Benito: Es muy chulo este tema. Esto suele ir mutando; de repente hay una época en que te flipa un género o te obsesionas con alguna cosa y encuentras alguien que te inspire mucho. Me ha pasado con Carles Benavent, un bajista grandísimo de jazz y flamenco. Es como ver los recursos y detalles que mete.

Pero en general toda la movida que ahora mismo está haciendo fusión jazz u otros géneros. De todo esto salen verdaderas máquinas y de verdad queda súper guay e increíble.

Luis: Hay una etapa clave cuando uno está desarrollándose en gustos musicales, sobre todo en esa etapa de transición de niño hacia la adolescencia. Todo eso fue muy clave para mí. Tuve momentos en que se te prende el bombillo: a nivel del hip-hop uno de esos fue Lil Supa; luego si nos vamos a la parte anglo pudiera mencionar a algunos como The Roots, Angie Stone, Johnny Clegg. Cuando ves esos tipos de artistas en vivo te vuelves loco.

Te preguntas, ¿haría yo ese tipo de música? No, pero juegan con unas técnicas que se respetan muchísimo. Metería a este par que dije por allí.

Omar: Me siento muy influenciado por toda la movida de SoundCloud que salió en 2015. También proyectos como el disco de Sabrina Claudio, su primer álbum, con ese R&B súper elegante. Los escuchas y te dices “¿qué locura es esto?”. Cuida al mínimo todo. Así como de referencias más actuales tengo al álbum de Smino, “Blkswn”. Lo que más me ha inspirado últimamente fue esa etapa de oro de SoundCloud.

¿Dirían que Çantamarta es una mezcla de todas esas referencias?

Sí, sin duda”. –responden al unísono, agregando Benito: “Y varía dependiendo de qué oigamos. Si de repente algo nos flipa, sea de nuestras actuales referencias o nuevas, nos decimos “buah, algo así tenemos que hacer”. Así que se puede decir que sí, metemos todo en el mismo perol.

Pasando un poco al tema del EP, ¿qué proyección tienen para Amapolas? ¿Cuál es el próximo paso a seguir? ¿Tocar en eventos –post pandemia- las obras que ya tienen; o prefieren seguir desarrollándolas a nivel audiovisual? ¿Qué viene ahora?

Luis: Lo más seguro es que aprovechemos el verano precisamente para irnos fogueando a nivel de conciertos. Es cierto que aquí en España parece estar llegando la vacuna a nivel general, pero todavía hay que esperar bastante. Eso nos obliga a estar muy pacientes, pero sí sabemos que la primera fecha que aparezca en verano la vamos a tomar. Esas son nuestras proyecciones. Ir presentando el EP en vivo, darle rueda por ese lado.

A nivel visual nos gustaría poder desarrollar esa faceta. Es algo que se hizo con ‘Florentino’ y quisiéramos que, por lo menos, una canción más del EP lo tuviese; ya que es un EP estéticamente muy rico desde una perspectiva sonora.

También quisiéramos aprovechar lo que queda de año para sacar colaboraciones e ir jugando un poco más con la escena de España –donde estamos de facto- y latina, que es de donde proviene la mayoría de nuestra audiencia. Es tocar la puerta e ir sumando. Tenemos al EP ahorita como un statement, pero queremos que el EP siga teniendo vida a lo largo del año con todo estas cosas que planeamos hacer.

 

 

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¿Y tienen ya proyecciones para el próximo año, como producir un álbum o un segundo EP?

Omar: Ahora mismo nos hemos quedado muy contentos con el primer EP y queremos ir más bien poquito a poco. Sí hay algo que tenemos en mente los tres y es que nos gustaría llegar en algún momento decir “venga, un álbum de Çantamarta”. Pero tiene que crecer el proyecto, tenemos que crecer nosotros e ir un poquito en esa dinámica. Y además, estamos en una etapa de estar descubriendo facetas de nosotros, por ejemplo cómo sería el tema de los toques en vivo. En función de eso iremos puliendo.

¿Cómo ha sido el proceso de colaborar con otros artistas tanto de Venezuela –como es el caso Willie DeVille e Irepelusa- y de España –como Alba Reche-?

Benito: Para nosotros ha sido un punto muy guay porque en la manera en que creamos nosotros tres es muy “a nuestra bola”, pero cuando hemos tenido que trabajar con otra gente, en una sesión, como que todo fluye más fácil o toma más energía. Nos hemos encontrado en una escena muy chula de descubrir esto de trabajar con otra gente… de incorporarte al trabajo de otra persona. Es salir un poco del esquema de Çantamarta y probar cosas nuevas. Aprendes mucho con la gente, haces ideas súper chulas.

Así poco a poco empiezas a desarrollar cosas y exploras otras facetas que vienes creando. Ganas, sobre todo, mucho criterio a la hora de hacer un álbum propio o una compilación más grande para decir “dale, quiero hacer esto”.

Para Omar y Benito, ¿cómo ha sido incorporarse a la movida musical venezolana? ¿Cómo ha sido cruzarse con ese mundo? ¿Qué se siente representar, de alguna manera, a un país al que de cierta forma son ajenos?

Omar: Al conocer a Luis hemos aprendido mucho sobre la realidad venezolana, de lo que ocurre. Han sido muchas charlas con él, muchas explicaciones. Si en algún momento desconocemos algo sencillamente se lo preguntamos. Se trata de querer entender.

Por ejemplo, en la letra de las canciones nosotros usamos mucha la jerga. Al no ser Beni ni yo de Caracas, entonces desde el desconocimiento y respeto se pregunta “¿esto qué significa?” y lo vas incorporando en tu día a día. Nosotros ya charlamos con una mezcolanza de coloquios y expresiones que a más de uno se preguntará “¿este tío de dónde es?”. Somos de to’o un poquito.

A nivel de música folclore de Venezuela, como la música llanera –por ejemplo el Tío Simón-, o en el caso de Colombia, como el raspacanilla, ¿qué les ha parecido?

Omar: De música de folclore tenemos el caso de ‘Florentino’ porque estábamos escuchando una semana anterior la leyenda de Florentino y El Diablo. Ayuda mucho el hecho de que Beni y yo somos personas súper curiosas a nivel musical; entonces claro, tenemos esa necesidad de ir descubriendo nuevos ritmos, nuevas historias. Descubrir todo este tipo de música popular ha sido impresionante y uno la acaba incorporando para sí.

Y en el caso de Luis, ¿cómo ha sido ese choque o unión con la identidad española? ¿Cómo lo has sentido a nivel cultural?

Luis: A nivel cultural, sobre todo con la parte andaluza, la he sentido muy cerca. Le tengo muchísimo cariño; incluso tienen muchos elementos en común con el Caribe, así que no he llegado a sentirme tan lejano pese a las diferencias. Son culturas diferentes, pero es cierto que son más las cosas que nos unen.

Cuando creas musicalmente con alguien que viene de un lugar diferente a ti ocurre un diálogo de interculturalidad. Es algo que agradezco bastante. Te complementa.

La música que ustedes hacen sería difícil categorizarla. Podría decirse que es un “Caribeño Alternativo”, pero no parecen tener un encasillamiento claro. ¿Creen que los géneros musicales tales como los conocemos están llegando a su fin? ¿Hay un cambio?

Luis: Creo que sí es momento de hacer algo distinto, o de al menos valorar cuando se hace algo de forma diferente. Está la clásica pregunta del “¿y tú qué haces?”. A veces eso se vuelve un lastre en el camino para que el mensaje cale. Sin embargo, los tres sí consideramos que hay ciertos códigos. La función es importante y necesaria, sería como el “género fusión”. Pero nosotros, los que somos de fusión, somos los principales fanáticos de los puristas (o de un solo género), ellos son clave.

Cuando tomas la influencia de algún género debes hacerlo con el mayor respeto posible. Nosotros tuvimos la oportunidad de conocer hace poco al exdirector de Buena Vista Social Club y nos comentó que ellos se sentían, los puristas, como dinosaurios… y que más que rechazar al artista nuevo que fusiona, les dan la bienvenida porque consideran que es una forma de poder mantenerse vivos. Ambos se necesitan y aprenden mutuamente del otro.

Saliendo un poco del EP: en algunos videos suyos –como en La Menor- tienen referencias de algunos artistas latinoamericanos como Gabriel García Márquez. ¿Hay algo en la literatura u otros elementos fuera de la música que los inspire para hacer arte?

Luis: A nivel literario bastante, es algo que se marca tanto a nivel “lírical” como musical o sonoro. Líricamente hay una remembranza constante, especialmente con uso de la jerga caribeña. Esto se justifica en nuestras referencias literarias. Es algo que también ocurre en Mariposas Amarillas, como guiño a Gabo. En el tema ‘Florentino’ hacemos una cita de la escritora Gisela Kozak Rovero, “somos bien chéveres, pero desiguales” de su obra “Ni tan chéveres ni tan iguales: El «cheverismo» venezolano y otras formas de disimulo”.

Entonces sí, en lo literario conseguimos una forma de hablar de ciertos problemas que existen pero que están de alguna manera normalizados. De allí también agarramos cierta inspiración para nuestra música.

Hay un tema de ustedes, “Canelita y Ron”, en que hacen una dedicatoria diciendo que el tema “rinde tributo a aquellas situaciones y personajes que inspiraron naciones enteras pero que por motivos ajenos, fortuitos o violentos, sus luces fueron apagadas muy pronto.” De hecho, en ese tema –en el video- muestran imágenes de protestas de Venezuela y Colombia. ¿Qué piensan de la música protesta? ¿Creen que el arte tiene también una función social, algo que busque hacer consciencia de nuestras realidades?

Omar: El principal motivo de hacer música es hacerlo por diversión, porque te nace, porque te libera o gusta. Pero sí es verdad que el hacer música conlleva consigo una gran responsabilidad y uno tiene el deber de no hacerse el “Willie” -como dicen- con lo que pasa a tu alrededor. Uno tiene el deber de hacer llegar esos mensajes a otra gente, con el pequeño altavoz que tenemos.

Benito: El proceso de hacer música es algo súper pasional. Con la música puedes extender lo que de verdad opinas de un tema, hacer modular un mensaje que lo haga mucho más asequible para la gente. A lo mejor de esta manera haces más consciencia que siendo súper directo. Un ejemplo de eso es ‘Plástico’, de Rubén Blades. Un “temón” que desarrolla un concepto y que al final genera un mensaje para el cambio.

Incluso a nivel de stories, saliendo propiamente de su música, ustedes también le han dado difusión al tema social, como el caso de las protestas en Colombia.

Luis: Sí, es verdad. Uno puede entender a los artistas que no puedan pronunciarse. En nuestro caso tenemos una posición que lo que menos tenemos son limitantes, es una ventaja que uno tiene. Primero porque uno está a favor de las protestas que están ocurriendo, totalmente justificadas; y en segundo lugar porque uno tiene ese deber: ¿de qué me sirve decir que le rindo tributo al Caribe y a mi familia, mis orígenes, si cuando al fin empiezan a reclamar o la cosa se pone un poco turbia me callase la boca? Insisto, no juzgo a quienes no pueden hablar. Pero esto es algo que a uno lo toca de cerca.

Reconozco que esto me da un poco de conflicto. Si un artista venezolano no quiere hablar sino sólo de cosas buenas, sobre todo el que sigue en Venezuela, es más que entendible. Es diferente cómo yo percibo las cosas desde donde estoy. Aunque en Europa no todo es perfecto y hay ciertas desventajas frente a otros, también uno tiene ciertas cosas que quizá desde el país algunos no tienen… un techo, agua, calentador… son cosas que cambian cómo ves lo que ocurre en el país; diferente lo vive quien está allá en Venezuela.

Omar y Benito, ¿alguna vez han venido a Latinoamérica? Cuando toquen acá, finalmente, ¿qué se imaginan? ¿Qué esperan?

Omar: No, en el caso de Beni y  yo jamás hemos ido para allá. Debe ser súper curioso ir, deben ser muchísimos estímulos nuevos. Latinoamérica es muy loca, ocurren muchas cosas en muy poco tiempo, debe ser impresionante. Somos personas súper curiosas, todo eso acompañaría esa experiencia. Nos iríamos a la calle a probar todos los puesticos de comida, a probar de todo.

Benito: Sería curioso, le tenemos mucho cariño a Latinoamérica. Si por el proyecto alguna vez conseguimos cruzar el océano lo consideraríamos un check, un sueño hecho realidad. Tenemos mucha ilusión de ir a un sitio en que nuestra música se está escuchando, que lo disfrutan. Cuando estemos en un concierto va a ser súper raro. Es precioso sentirse arropado en un sitio al que no has ido nunca. Será un contraste muy chulo.

Ahora, yendo con Luis: tengo entendido que estudiaste Derecho acá en la UCV y que ahora estudias Sociología y Ciencias Políticas en Andalucía. Pero ¿cómo fue ese proceso de dejar tu país y rehacer tu vida? ¿Cómo ha sido ese proceso de partir de Venezuela y Colombia? ¿Qué se siente estar iniciando tu éxito musical desde España? ¿Era tu sueño hacer música?

Luis: Sí, estudié en la Central por allá en 2015. En el año 2019 terminé la carrera aquí en España y luego empecé la maestría en la Universidad de Granada, la cual también estoy por culminar.

Con respecto a la música ha sido absurdo que ocurriera aquí, al otro lado del mundo. Yo partí de Venezuela en el 2015, estando en el segundo año de Derecho y la universidad estaba en paro. En todo ese ínterin investigué sobre cómo pudiera ser el tema de irse a España. Fue una complicación porque no teníamos el dinero para irme a Europa; luego en casa mi padre no quería que yo me fuese, así que se lo oculté durante un tiempo. Terminé por aplicar a las pruebas para entrar a la universidad, presenté, me dieron las notas y resulté quedar en las universidades públicas de España.

Fue raro porque lo estaba haciendo por hacer. Le comenté a mi papá, no estuvo muy de acuerdo. Me tocó investigar cómo financiar todo, mi hospedaje y cómo mantenerme. Solicité el visado, no me lo dieron a la primera… pero tocando la puerta varias veces se consiguió.

Hay de un montón de amistades de las que no me pude despedir. Fue raro irse. Es una década sin verme con mi familia en Colombia, y media década sin verme con mi familia en Venezuela. El estar lejos te cambia mucho.

¿Hay algo particular que añores o extrañes de Venezuela: un lugar, un evento, una situación así en específico?

Sí, especialmente un amigo. En la UCV había un lugar llamado El Redondo y El Cuadrado, por allí hay unos tipos que les llaman “Los Salseros”. Ellos siempre estaban allí tocando. Este amigo era súper salsero y nos la pasábamos allí, pasando el rato, sentados frente a la Facultad, jugando con percusiones y demás. Extraño muchas cosas. Hay gente querida que no vuelves a ver.

También extraño la playa. Mi madre y yo íbamos mucho a la playa. Extraño mucho esos momentos, estar en la arena, tirados echando cuentos. Pero uno tiene fe de poder volver. De tener un reencuentro.

¿Y cómo te imaginas todo cuando se presenten en algún show acá?

Sería genial estar montado en una tarima allá. Porque uno estuvo allí, en el público, cuando uno era un espectador más. Debe ser increíble, ojalá se dé. Nunca pensé que se nos iban a dar las posibilidades en que estamos ahora. Agradezco que lo hagamos entre los tres. Siempre tuve el tema musical muy callado cuando estaba en Venezuela, aunque siempre fue algo que me ha movido. Nunca me lo llegué a plantear estando allá. Será muy bonito.

Ya para finalizar, ¿tienen algún mensaje que quieran darle en general al público colombo-venezolano? ¿Qué le dirían a un artista que está empezando su carrera musical; incluso aquellos que hayan dejado su país para empezar a emprender sus sueños en otros lares?

Luis: Que no dejen creer en sí mismos. Cuando nuestro tema ‘Lluvia’ pegó me sentí regañado por el destino porque puse mis sueños en el freezer. Si tienes un talento y por alguna razón está gustando es porque lo estás haciendo bien. Mi consejo es darse a uno mismo valía, darte el valor que te mereces.

Los artistas tienen el Síndrome del Impostor, pensar que no eres lo suficientemente bueno o que no vales la pena. Pero si tú eres “chambeador” y te das tu valor, ya tienes la mitad del camino ganado. Date tu valía artística, cultívalo y aprende. Siempre se puede aprender y mejorar.

Omar: A nivel personal diría que siempre te rodees de gente mucho mejor que tú y de la que puedas aprender, con buenos músicos, para seguir creciendo. Aprendes muchísimo y le sacas mucho partido.

Benito: Si hay algún consejo que pudiese dar… sería que hallen la balanza entre lo que te entretiene y aquello que pueda ser un éxito. Pero el éxito debe ser siempre para divertirse y disfrutarlo. Debes creer en ti. Si una canción no gusta, no pasa nada… puedes seguir respirando. Es el valor que le des. Lo que no le guste a alguien, a otro le puede cambiar la vida. Hallar un equilibrio y tener un equipo que te ayude e incentive a seguir adelante.

Por: Leonardo J. Aristigueta

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