Enfermero venezolano en Alemania relata su experiencia ante el COVID-19

La migración ha hecho que millones de personas estén situadas ahora mismo en diferentes latitudes. Lejos de su hogar y enfrentando el coronavirus, supone un reto diario. Tal es el caso de Víctor Guerrero, un joven venezolano que reside en Alemania y comenta sobre la aparición de la COVID-19 en esa nación.

Hace tres años, Víctor Guerrero recibió una beca para estudiar enfermería en Hochschule Weingarten. Desde entonces Guerrero se encuentra radicado en el país europeo y cuenta con  apoyo financiero completo.

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Hoy día, menciona que: ”En un país tan libre como Alemania se vive ahora el peor vacío”. Pueses hay un toque de queda,que les permite salir solo a tomar algo de aire o a comprar comida. Aparte, no se pueden reunir más de tres personas en la calle.

En cuanto a la educación, las clases teóricas y presenciales se encuentran suspendidas. Pero en el caso de los estudiantes de enfermería deben asistir a las pasantías en diferentes estaciones. Asistiendo a pacientes regulares, ya que para los contagiados de coronavirus hay un personal más calificado.    

Las restricciones fueron establecidas hasta el 19 de abril. Hay un amplio número de reglas que, al no cumplirse, acarrean grandes multas.

A pesar de que el Gobierno alemán duplicó el número de camas en cuidados intensivos y la media de contagio se ha mantenido inferior al resto de Europa, el personal médico no es suficiente.

«Las personas ya quieren trabajar, hay mucha incertidumbre, pues el virus cambió sus vidas», así relato  Victor Guerrero sobre su experiencia en estos días de confinamiento en la República Federal de Alemania.

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