Gran Bretaña ante el coronavirus: una política que ALARMA

El tratamiento del Reino Unido ante la pandemia mundial del coronavirus ha sido el centro de intrigas, alarmas y desconciertos dentro de la comunidad científica y la opinión pública. Las medidas políticas o la insuficiencia de ellas tomadas por el primer ministro Boris Johnson, ante las posibilidades de infección y crisis del sistema de salud pública que podrían generar el COVID-19, tienen en alerta al país y a la comunidad internacional.

¿Qué ha sucedido?  ¿Cuál es la posición de Boris Johnson?

Ante la pandemia mundial COVID-19, gran cantidad de los países en el mundo han tomado como medida un proceso de contención social, siguiendo las recomendaciones formales de la OMS; esto supone la cuarentena colectiva de los ciudadanos, mediante el cierre de sitios públicos, la prohibición de eventos masivos, restricciones en el transporte público e incluso la modificación de modalidades de trabajo, haciéndolo no asistencial.

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Sin embargo, Boris Johnson, primer ministro de Gran Bretaña, aparentemente en su representación más liberal y parsimoniosa tomó su propio camino. Y no decretó medidas de aislamiento ciudadano importantes. Muy por el contrario, le apostó a un proceso de inmunización de grupo, resignándose a un contagio masivo, donde las personas desarrollarán inmunidad generalizada al tener una exposición mayor al contagio.

Esta teoría supone que más de la mitad de los habitantes del Reino Unido se van a contagiar inevitablemente; por lo que es importante potenciar y proteger los sectores prioritarios de la economía, ahora, mientras se refuerza el sistema de salud pública; preparándose así para lo que podría ser, en el futuro el momento de choque o punto cúspide en la curva ascendente de la infección. Lo que incluso permitiría, estar más preparados para una segunda oleada del virus.

Lluvia de criticas en Gran Bretaña

Este plan, según los especialistas, responde a la resignación del gobierno que acepta tácitamente que no va a poder hacer nada para frenar el coronavirus, que un número muy considerable de muertes (incluso decenas de miles) es inevitable, y que por tanto es mejor intentar proteger la economía de cara a quienes sobrevivan. Y las críticas, pugnas y rechazos han sido generalizados, numerosos médicos y políticos de otros partidos demandan a Johnson a tomar medidas de contención social.

Destacan en la comunidad científica el profesor Roy Anderson, del Imperial College de Londres, quien sostiene que ¨la primera regla epidemiológica es que cuanto más pronta sea la contención, tanto mejor para la población¨; Richard Horton, director de la prestigiosa revista científica The Lancet, sugiere que es urgente adoptar medidas de aislamiento como China, Corea, Italia o España, y acusa a Johnson de estar jugando a la ruleta rusa con la salud y la vida de la gente.

Ceder o asumir el costo político

Este lunes 16, ante la gran presión y críticas, se percibe que el gobierno del primer ministro ha decidido ceder, pero de forma muy leve. En primer lugar, se pide a todos aquellos hogares en los que uno de sus miembros manifieste síntomas de la enfermedad, no se alarmen y que permanezcan en aislamiento durante 14 días. La duración se reduce a siete días para aquellos ciudadanos que vivan solos.

A partir del próximo fin de semana, todos los mayores de 70 años, las mujeres embarazadas y aquellas personas con problemas de salud que hayan debilitado su sistema inmunológico deberán recluirse en completo aislamiento durante un plazo de al menos 12 semanas. “Y eso quiere decir que no se debe salir a la calle, ni siquiera para comprar alimentos o productos básicos”, ha insistido Johnson. “Solo si es necesario, pidan ayuda a otros para esas necesidades».

¿Qué han pedido en Gran Bretaña?

 El gobernante ha solicitado a la población británica que comiencen a poner en marcha medidas de distanciamiento social. Eso supone evitar ir a los pubs, a los restaurantes, al cine o al teatro. Incluso ha dado su brazo a torcer en uno de los asuntos por los que más se había criticado a su Gobierno y ha anunciado el fin de los eventos masivos, como competiciones deportivas, manifestaciones o conciertos.

Pero en términos generales el pronunciamiento del gobernante respecto al tema, ha sido más de consejo y recomendación que de prohibición, solicitando prudencia y tranquilidad, conciencia y seguridad, respecto a los protocolos generales de higiene para prevenir el coronavirus.

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Así pues, el gobierno británico ha decidido salirse del consenso asiático y europeo en la respuesta a esta crisis, y los costos políticos no son todavía calculables, pero se estiman muy altos y graves; lo que es peor aún los costos sociales, las pérdidas humanas podrían ser peores y más lamentables. 

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