Cien latigazos y siete años de cárcel: la condena a mexicana que denunció abuso sexual en Qatar

Una etapa considerada como injusta vive la mexicana Paola Schietekat, pues fue condenada a 100 latigazos y siete años de cárcel en Qatar, luego de denunciar a un hombre por agresión sexual.

Referencial
Cien latigazos y siete años de cárcel: la condena a una mexicana que denunció abuso sexual en Catar | Foto vía web

La joven de 27 años afirmó a principios de febrero que fue agredida sexualmente en su estadía en ese país. Luego de hacer la denuncia, las autoridades decidieron acusarla de tener una “relación extramarital”. Por lo cual, la condenaron a siete años de cárcel y 100 latigazos.

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Schietekat señaló que trabajó hasta mediados del 2021 como economista conductual, desarrollando políticas públicas, en el Supreme Committee for Delivery and Legacy. El ente que organiza el Mundial de Fútbol Catar 2022.

A través de la página Julio Astillero, ella decidió publicó su historia por medio de un artículo llamado “Fuga de Cerebros | Un mundo que parece odiar a las mujeres”.

En el mismo, relató que en la noche del 6 de junio de 2021, cuando se encontraba en el departamento donde vivía, un conocido de la comunidad latina en Doha, ingresó a su residencia mientras dormía.

“En Doha, siendo de las ciudades más seguras del mundo, mucha gente deja su puerta sin seguro y recae en la seguridad del edificio”, contó Paola.

Ella y el agresor forcejearon y provoco que Schietekat se cayera al piso y logró huir. La mujer tuvo que pasar a noche en un hotel y fue allí donde se decidió colocar la denuncia.

Cien latigazos y siete años de cárcel: la condena a una mexicana que denunció abuso sexual en Qatar

Justo al siguiente día, obtuvo un certificado médico y se fue a la Policía, en compañía del cónsul de México en Catar para interponer la denuncia.

“Ahí, todo fue en árabe, y con mi árabe limitado logré explicar la situación. Al preguntarme si quería una orden de alejamiento, no hacer nada, o ir a las últimas instancias, me congelé, por el shock, por el miedo y la falta de sueño, y volteé a ver al cónsul, quien me recomendó ir a las últimas instancias. Firmé la declaración en árabe y di los datos del agresor”. Así lo expuso Paola según reseñó El País.

“Horas después, a las nueve de la noche, me hablaron por teléfono para acudir urgentemente a la estación de policía. Extrañada, pregunté si era necesario que una mujer que acababa de ser agredida fuera sola a la estación de policía a esa hora. Su respuesta fue que, si no iba, mi denuncia sería descartada. Tomé un taxi. Al llegar a la estación, los policías pusieron delante de mí a mi agresor”.

Hasta una prueba de virginidad le exigieron las autoridades

Para ese momento, la mexicana fue interrogada durante tres horas en las instalaciones de las autoridades.

“En cierto punto me exigieron una prueba de virginidad. Por alguna razón yo había pasado a ser la acusada”, manifestó.

“Cuando preguntaba por qué exigían que les diera mi celular, me aseguraban que no había cargos en mi contra. Que solo querían verificar que no hubiera una relación romántica entre nosotros, pues el agresor se defendió de la denuncia diciendo que yo era su novia. En Catar, tener una relación extramarital se paga con hasta siete años de cárcel. En algunos casos la sentencia incluye cien latigazos”, relató.

Cabe destacar que para el próximo 6 de marzo quedó programada la audiencia del caso. En tal sentido, Paola Schietekat criticó en un inicio la “poca o más bien nula preparación de la embajada” mexicana en su defensa. Pues desde un principio no le dio un traductor de árabe.

Paola logró salir el 25 de julio de Qatar con el apoyo del Supreme Committee for Delivery and Legacy. “Nunca había respirado con más alivio que cuando me sellaron el pasaporte. En México paró la adrenalina y empezó un proceso más lento, aunque igual de complejo y doloroso”, dijo.

De vuelta en su país, recibió un expediente en el que le informaron que su agresor había sido absuelto de todos los cargos, ya que “no había cámaras para constatar que el ataque ocurrió”.

Actualmente, se encuentra refugiada en la casa de su familia en Ciudad de México. No obstante, el proceso judicial continúa su camino en Qatar.

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