Abusos a menores de edad son delitos contra la dignidad, según el papa Francisco

Los abusos a menores son delitos contra la dignidad de las personas, según lo estableció el papa Francisco en la reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico sobra las sanciones penales en la Iglesia (católica).

Referencial / Cortesía
Papa Francisco / Referencial-Cortesía

Este martes el Vaticano informó que este es uno de los siete libros que forman el Código de Derecho Canónico y su modificación entrará en vigor a partir del próximo 8 de diciembre.

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“Para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia (católica) en todo el mundo, resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal promulgada por san Juan Pablo II, el 25 de enero de 1983, con el Código de Derecho Canónico”, explicó el papa Francisco.

Indicó que el trabajo de revisión se inició en 2007 con el papa emérito Benedicto XVI y concluye ahora. Al cual se le añadió un texto que “introduce cambios de diversa índole en el derecho vigente y sanciona algunas nuevas figuras delictivas”.

El papa aseveró que también se ha mejorado “desde el punto de vista técnico, especialmente en lo que se refiere a aspectos fundamentales del derecho penal. Entre ellos, el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas”.

Detalló que ahora se ofrecen “criterios objetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto”. Reduciendo la discrecionalidad de la autoridad, para favorecer la unidad eclesial en la aplicación de las penas. En esto, “especialmente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la comunidad”.

Aparte de lo señalado por el papa francisco sobre delitos contra menores de edad

Por su parte el presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Filippo Iannone, explicó que la presencia en las comunidades de algunas situaciones irregulares y los recientes escándalos, derivados de los casos de pederastia, han llevado a revitalizar el derecho penal canónico. Integrándolo con oportunas reformas legislativas.

Indicó que se incorporan al Código los delitos tipificados en los últimos años en leyes especiales, como el intento de ordenación de mujeres, el registro de confesiones y la consagración eucarística con finalidad sacrílega.

También algunos casos presentes en el Codex de 1917 que no fueron aceptados en 1983, como la corrupción en actos oficiales, la administración de sacramentos a sujetos a los que no se les pueden administrar, el encubrimiento a la autoridad legítima de cualquier irregularidad o censura en la recepción de las órdenes sagradas.

En este sentido, (según el papa) se añaden algunos casos nuevos, como la violación del secreto pontificio, la omisión de la obligación de ejecutar una sentencia o decreto penal o la omisión de la obligación de notificar la comisión de un delito.

Modificaciones al texto

Desde el Vaticano, señalaron que el texto contiene una adecuada determinación de las leyes penales que antes no existían. Esto, para poder dar una indicación precisa y segura a quienes deben aplicarlas.

Cada delito está mejor especificados, se distinguen aquellos que antes estaban agrupados. Las sanciones se enumeran de forma exhaustiva y se detallan parámetros de referencia en todas partes. De esta manera, sirve para orientar las evaluaciones de quienes tienen que juzgar las circunstancias concretas.

Según el Vaticano, la modificación aprobada busca proteger a la comunidad y prestar mayor atención a la reparación del escándalo y la indemnización por daños. Pero también disponer de los medios necesarios para prevenir delitos, y poder intervenir a tiempo para corregir situaciones que pudieran agravarse.

Establecieron la posibilidad de aplicar la pena de suspensión a todos los fieles, y ya no solo a los clérigos. También se ha cambiado el plazo de prescripción de delitos, con el fin de favorecer la conclusión de los procesos en un tiempo razonablemente corto.

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