Unidad de Diálisis y Nefrología en El Vigía cuenta con seis máquina de 17

La crisis humanitaria en el país y el colapso en su totalidad del sector salud ha hecho que la vida de las personas se tienda de un hilo. Tal es el caso de  los pacientes en la Unidad de Diálisis y Nefrología, quienes dependen de una diálisis.

Este es el proceso artificial mediante el cual se extraen los productos de desecho y el exceso de agua del organismo, ese proceso es necesario cuando los riñones no cumplen sus funciones correctamente.

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Este tratamiento se ha visto limitado ante la ausencia de insumos, la paralización de maquinarias en las unidades de diálisis, y hasta por la falta de agua en algunos estados. Esto impide que los pacientes reciban sus tratamientos completos, ocasionándoles severos daños en su salud e incluso la muerte. 

Todos Ahora se comunicó con la licenciada María Yolanda Romero, encargada desde el año 2013 de la unidad de diálisis y nefrología 2000 en El Vigía municipio Alberto Adriani del estado Mérida. Quien dio su testimonio de con se encuentra esta unidad actualmente.

“En cuanto a los suministros el Instituto Venezolano del Seguro Social se está enviando semanalmente el material que se necesita para el tratamiento de los pacientes renales y no nos ha faltado”. Dijo Romero.

¿Qué insumos les hace falta actualmente en la unidad de diálisis?

Principalmente el  puristeril que es un líquido utilizado para lavar las maquinas de diálisis, garantizando así que las mismas funcionen perfectamente. Desde hace meses no contamos con este liquido y el instituto venezolano seguro social lo que hizo fue sustituirlo por un vinagre que no cumple las mismas expectativas, sin embargo, tampoco está llegando a la unidad de diálisis.

Ese es uno de los principales factores que influye para que las maquinas se deterioren.

¿Cuántas máquinas se encuentran funcionando?

En la unidad de diálisis y nefrología 2000 tenemos un  total de 17 maquinas de las cuales actualmente se encuentran operativas solamente seis para atender una data de 64 pacientes.

¿Que implica eso? Que no podamos dar el tratamiento completo para dializar a todos los pacientes como les corresponde, como debe ser. Al tener seis maquinas operativas, implica que tengamos que disminuir el tiempo de diálisis.

Esto repercute directamente en el paciente, quien a corto y largo plazo le traerá graves consecuencias, una de ellas es que su  organismo se llena de toxinas deteriorando su salud cada día más. Para garantizar la calidad de vida estos pacientes necesitaríamos por lo menos 11 maquinas operativas en nuestra unidad.

Aunado a eso la realidad social que estamos viviendo, el alto costo de la vida hace que los pacientes no tengan una buena alimentación, las dificultades para el traslado. Gracias a Dios en la unidad los pacientes han contado con el apoyo de algunas alcaldías que les permiten el transporte y la gasolina. Aunque, eso no cubre todas las necesidades.

Y esta realidad, es la mismas en las otras unidades de diálisis del estado Mérida como es el caso del Hospital Autónomo Universitario de los Andes IAHULA que actualmente tiene dos maquinas operativas para atender a mas de 40 pacientes.

¿El pago recibido cubre las necesidades?

¡Para nada! Lo que el Seguro Social nos cancela a las unidades de diálisis es algo “simbólico” apenas si nos permite cubrir la nomina del personal.

Actualmente el Instituto Venezolano de Seguro Social esta pagando 100 mil bolívares por cada sesión de diálisis. Esto equivale a menos de medio dólar, ante la situación del país. ¿Qué podemos hacer nosotros con eso?

Para Romero sería muy satisfactorio que el seguro social se dé cuenta de los errores cometidos. Lamentablemente por las administraciones que han tenido durante estos años implementando políticas que no han sido las más acertadas ha llevado a su total deterioro, y en el peor de los casos a la paralización de unidades de diálisis en el país.

Si algo funcionaba bien en Venezuela eran las unidades de diálisis porque anteriormente el seguro social le pagaba a las unidades por el servicio prestado y nosotros nos encargábamos de cubrir todo los gastos; incluyendo mantenimiento de las plantas y alquiler de las maquinas.

Teníamos una supervisión estricta, así como nos pagaban nos exigían. En la actualidad lo que nos pagan no nos permiten cubrir todas las exigencias. La supervisión de ellos se reduce solo a saber si tenemos material, cuando anteriormente era una supervisión muy minuciosa a la atención del paciente.

Esa es la realidad, necesitamos que esta información llegue a los oídos de quienes tienen la posibilidad de ayudarnos y de que sepan que nuestros pacientes están muriendo porque no tienen el tratamiento adecuado. No tenemos las maquinas funcionando en su totalidad.

Para finalizar, no tenemos los recursos económicos para cubrir esas necesidades. Las consecuencias las pagan los pacientes quienes son los principales afectados “es la vida de ellos la que está en juego”.

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