Día 183: Un amargo último adiós a sus padres desde la distancia

La pandemia por la COVID-19, hasta la fecha, ha cobrado cientos de miles de muertes. Dejando a muchas personas con un vacío imposible de llenar, ya sea por la pérdida de algún familiar o un ser muy allegado. Esta es la historia del joven Juan Emilio Ramírez, al cual le tocó despedir a su papá y a su mamá desde la distancia.

En el año 2018, este joven decidió emigrar para Argentina en busca de nuevas oportunidades, debido a que estaba recién graduado de ingeniería civil y quería ejercer su carrera para darles ese orgullo a sus padres. Las oportunidades de trabajo para los jóvenes escasean en Venezuela y por eso tomó esta decisión.

Nuevos horizontes

Al llegar a la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina y lugar donde vive Juan, las cosas no fueron como él pensaba, puesto que al inicio llegó a tener hasta tres trabajos para poder costearse todos sus gastos y guardar dinero para enviarle a sus “viejos”, como los definía el.

Ahora es noticia: Día 174: Ser mujer indígena en Venezuela

“Fueron días y noches muy duras, no sabía que todo sería tan difícil. Pensaba que me derrumbaría en cualquier momento, pero lo único que me daba fuerzas era mi mami, siempre me decía: Dios aprieta, pero no ahorca, hijo, sigue adelante que siempre estaremos orgullosos de ti. Sus palabras me daban fuerzas”, enfatizó,

Llegada de la pandemia

Dos años después y ya establecido este muchacho, llegó el coronavirus al mundo. Ramírez, tenía pánico por sus padres, ya que estos eran fumadores y eran más vulnerables a contraer el virus y que este llegase a complicarse.

Siempre estaba pendiente de que sus papás que no salieran, se quedaran en casa y que cumplieran al pie de la letra la cuarentena. Si necesitaban algún mercado, desde la distancia pagaba un servicio de mercado delivery, con la intención de que no salieran para ningún lado y no se expusieran.

Su mayor miedo se hizo realidad, cuando el padre de Juan contrajo el virus. Sentía un desespero al no estar con ellos y un pánico al imaginarse todo lo malo. Le rezaba a la Virgen De Guadalupe, la que nunca lo desamparó en los peores momentos, para que todo pasara rápido y su papá se mejorara.

El mayor miedo de este muchacho, se dio. Se encontraba trabajando cuando recibió la llamada de su madre, con un llanto que carcome de tan solo escucharlo, “se nos fue tu papá hijo, que dolor tan grande siento. ¿Por qué te lo llevaste, Dios?”.

El impacto para Juan fue como si le clavasen una estaca en el pecho, gritó y se tumbo al piso a llorar porque su modelo de hombre a seguir, se había marchado con Dios. Unos compañeros de trabajo fueron los que lo ayudaron en ese momento de dolor que solamente el que lo vive, sabe lo que se siente.

Tuvo que sacar fuerzas de donde no las tenía para que su mamá no se derrumbara y él hacerse el fuerte delante de ella. Fueron días muy duros para esta familia.

Lamentablemente, dos semanas después, su mamá contrajo el virus. La vida golpeaba nuevamente a Juan. Llamaba a su madre a cada momento, era lo único que le quedaba, puesto que es hijo único. Se encontraba presentando síntomas fuertes y callaba esto para no preocupar a su hijo. Siempre le decía “mejorando, hijo, gracias a Dios y mi Virgen De Guadalupe, cuando no era así”.

Días más tarde, volvió a recibir una llamada, pero esta vez de su tío. Se le paralizó el corazón porque se estaba imaginando todo lo peor. Y así fue, su mamá había fallecido. Había partido al cielo para reunirse con el amor de toda su vida, su papá.

Ya no le quedaban fuerzas para seguir adelante, sus motores de vida y por los cuales el luchaba día a día, se habían marchado. Quedó con un vacío imposible de llenar, sentía un dolor tan fuerte que pasaba noches sin dormir y llorando a sus “viejos” porque nunca los volvería a ver.

“Mamá y papá, gracias por hacerme un hombre de bien. Les prometo donde quieran que estén que voy a luchar por ser mejor persona cada día. Yo sé que están en un mejor lugar. Hubiese querido despedirme de ustedes, pero sé que Dios y mi Virgen De Guadalupe tienen mejores planes para mí. Échenme la bendición todos los días de mi vida. Siempre van a estar en mi alma, corazón y pensamientos”, lamentó.

En esta historia, los nombres utilizados no son los reales a petición del joven. Paz a los restos de los señores y mucha fuerza para él en estos momentos.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver