Abandono y delincuencia son los únicos habitantes en la UDO Anzoátegui

La Universidad de Oriente (UDO), núcleo Anzoátegui, es catalogada como “La Casa más Alta del oriente del país”. En la actualidad, esta casa de estudios vive sus peores días desde su fundación en el año 1963. 

En un recorrido que realizó el equipo de Todos Ahora, junto con el fundador y coordinador del movimiento estudiantil UDO Somos Todos, José Daniel Figueredo. Se pudo constatar su grave situación, salones sin pizarrón, cubículos saqueados en su totalidad y baños sin inodoros.

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La delincuencia se lleva lo poco que queda en la UDO Anzoátegui

Debido a la cuarentena por la COVID-19, esta universidad permanece en una soledad total, dando paso a que los delincuentes usen cualquier material que encuentren en esta para su beneficio personal, sin importarles el daño que causan a esta casa de estudios.

“Me ha tocado presenciar los robos a mi casa de estudios. Una vez, estaban hurtando en la escuela de ingeniería eléctrica y observé como desvalijaban nuestras instalaciones. Por suerte, estaban los cuerpos policiales y apresaron a los antisociales, lamentó Figueredo.

De ser la Casa más Alta a estar inservible

En pocas palabras, la UDO núcleo Anzoátegui, está cerrada técnicamente. De llamar a clases, los estudiantes no podrían estudiar presencialmente de ninguna forma. 

Los estudiantes que aún no abandonan sus carreras, se esfuerzan por no dejar sola a la universidad. A pesar, de no conseguir transporte, ir y exponerse a los antisociales, entre otros riesgos. 

“Aquí nadie se rinde, es cierto que muchos han abandonado, pero todavía hay jóvenes fuertes que quieren recuperar a nuestra Academia”, recalcó el dirigente. 

Deserción académica a gran escala

Ver clases de medicina sin laboratorio, mecánica e ingeniería sin prácticas, son las causas del abandono de muchos bachilleres que no se tenían preparados al tomar clases en estas circunstancias. 

Toda esta situación trae como consecuencia, que hayan menos profesionales en la zona de oriente y muchos más jóvenes desinteresados en una cerrera universitaria. 

Por: Lucelys Rodríguez y Alejandro Franco

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