Trabajar para llevar comida a sus casas: la realidad de algunos niños en Venezuela

El reflejo de la necesidad en las calles venezolanas cada vez es mayor, ya que debido a una Emergencia Humanitaria Compleja que afecta al país, algunos niños son explotados con el trabajo infantil. Muchos son obligados a dejar sus libros y cuadernos a un lado para salir a las calles a buscar dinero para sobrevivir.

Según datos de la Unicef en el ámbito mundial, se calcula que «151,6 millones de niños y niñas son víctimas del trabajo infantil. El 72,5 millones ejercen alguna de las peores formas de trabajo infantil, como esclavitud, trata, trabajo forzoso o reclutamiento para conflictos armados. En América Latina y el Caribe aproximadamente hay 17,4 niños y niñas trabajadores».

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En Venezuela los niños en situación de calle, sufren abusos con el trabajo infantil por parte de sus padres. Cada vez son más los pequeños que están trabajando en condición de indigencia.

Todos Ahora entrevistó a Carlos Trapani, es coordinador general de Cecodap, quien explicó la situación de trabajo infantil en los niños venezolanos.

¿Cómo los niños han tenido que dejar su infancia a un lado para salir a trabajar debido a la crisis?

Carlos Trapani relató que es un tema polémico. «Hay que partir en qué contexto se encuentra Venezuela y es desde la Emergencia Humanitaria Compleja. Hay un deterioro acelerado en las condiciones de vida y la capacidad de desarrollo de las familias y especialmente de los niños. En un contexto de escasez, de hiperinflación, de dolarización de facto, evidentemente una de las principales amenazas es el presupuesto familiar».

«Sin lugar a dudas, muchos niños y adolescentes, a partir del trabajo que desempeñen contribuyen al presupuesto familiar. Esto es un fenómeno social que forma parte de nuestra realidad».

En este sentido apuntó algunos datos de interés. «Se pueden encontrar dos grandes posiciones y dos grandes discusiones en relación al trabajo infantil, unas posturas abolicionistas totales que ningún niño o adolescente debe trabajar bajo ninguna circunstancia. Como se puede encontrar otra postura que reconoce el trabajo como un valor que genera riqueza y bienestar. Lo que hay que prohibir son las peores formas de trabajo infantil».

«Partiendo de esas dos teorías que son antagónicas, Venezuela suma una postura intermedia, donde establece en la LOPNA todo marco de protección para el adolescente trabajador. Es decir, que la legislación reconoce aquellos casos que a un adolescente pudiese trabajar en cuanto a ese trabajo no lo exponga a riesgos o sea una amenaza a sus derechos o que el trabajo represente algún tipo de obstáculo y limitación en el ámbito educativo».

«En la LOPNA se puede encontrar todo un conjunto de aproximaciones en relación a ese tema. Este organismo reconoce el trabajo a partir de los 14 años. En caso de que un niño desarrolle una actividad laboral, requiere autorización por parte del consejo de protección». ¿Cuál es el problema en Venezuela? La LOPNA reconoce es un trabajo formal, es decir, un trabajo con un patrono y que se encuentre amparado y reconocido por autoridades con todas las garantías. El problema es que ocurre en Venezuela son aquellas expresiones de trabajo informal. Todo el régimen laboral de protección del ministerio del trabajo, se puede encontrar en el artículo 94 en adelante».

La edad mínima para trabajar de acuerdo a la LOPNA es a partir de los 14 años

Trapani explicó se de acuerdo a la LOPNA, «la edad mínima para trabajar de acuerdo a la LOPNA es a partir de los 14 años. Aquellas personas que hayan alcanzado la edad mínima y tengan menos de 18 años, no podrán ejercer ningún tipo de trabajo que este expresamente prohibido por la ley y en aquellos casos de adolescentes menores de 14 años, requieren autorización del consejo de protección».

«Hemos encontrado niños que han dejado sus escuelas para poder contribuir con el presupuesto familiar». Carlos Trapani comentó sobre si estás acciones son penadas. «En la ley hay un conjunto de infracciones y sanciones frente al trabajo formal del incumplimiento de pautas en relación al trabajo formal».

«Hay un gran vacío en relación al trabajo informal, que es donde se generan mayor situación de riesgos y de protección. Lo que habría que analizar muy bien en cada caso en particular, porque en caso del trabajo de un niño o adolescente que represente explotación, pudiese estar configurado como delito de trata y como nueva forma de esclavitud moderna».

«Nosotros estuvimos en las minas de El Callao y encontramos cómo los niños se vinculan no solo a la minería también a actividades conexas. Hay trabajo doméstico, trabajo sexual, acciones de mendicidad y esas son formas de esclavitud moderna. Esa expresión, evidentemente constituye un delito autónomo en función a la trata, pero si un trabajo representa una violación a la integridad física, moral o psciológica del niño, también se constituye como delito a la integridad».

«Es importante que la institucionalidad brinde una adecuada atención, es decir, el consejo de protección que son instancias locales, a los fines de poder restituir los derechos de un grado producto de este trabajo informal y todo lo que tenga que ver con la investigación por parte del ministerio público son los responsables y quienes se han lucrado en función al trabajo de estos niños». Expresó.

«No hay cifras oficiales»

Para Trapani, es un problema que no hayan cifras oficiales. «En términos de cifras, eso es uno de los grandes problemas, no hay cifras oficiales, ni siquiera del trabajo formal. Es muy díficl ponderar».

«Los niños con esta situación están expuestos, ya que si se enfrentan a un trabajo peligroso, nocivo y que lo dificulta o lo excluye del trabajo escolar, o que asuma responsabilidades y tareas que no le corresponde de acuerdo a su edad, eso compromete su desarrollo integral».

¿Considera que los padres lo hacer por necesidad o provecho de que son niños y tienen facilidad de convencimiento?

Trapani consideró que esto es depende a la situación. «Yo no desconozco que algunos padres hacen un uso abusivo del niño como una mano de obra barata. Hay que entender en que dinámica y contexto se encuentre la familia en Venezuela, donde hay un salario mínimo muy mermado y comprometido que no se logra cubrir lo básico. Las familias buscan sus propias formas de organización. Me parece importante es que el Estado desarrolle políticas públicas para el fortalecimiento de las capacidades parentales, es decir, que papá y mamá sean mejores padres y no porque dicten talleres o escuelas para padres, sino porque generen las condiciones socioeconómicas idóneas para que los padres sean los mejores y eso implique incluso la protección al salario y protección al ingreso familiar para que ningún niño o adolescente, este obligado a trabajar en una necesidad de sus funciones básicas», concluyó.

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