Mercado municipal de Cumaná: una vitrina del trabajo infantil en Sucre

El mercado municipal de Cumaná, además de ser el principal centro de expendio de la ciudad, se ha convertido en una vitrina para el trabajo infantil.

Mercado Municipal de Cumaná

De lunes a domingos, flexibles y radicales, muchos menores de edad salen de sus casas hacia este lugar para vender cualquier producto. 

Tal es el caso de José Mudarra, de 16 años de edad, quien reside en Cumanacoa, municipio Montes, estado Sucre. Este adolescente tiene dos años dedicándose al comercio informal, detalló que lo hace para subsistir y buscar efectivo para comprar comida “más económica”.

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Actualmente, con la ayuda de una carretilla, vende aguacates. Contó que se traslada todos los días desde su población natal hasta la capital sucrense y al terminar su jornada se regresa; de esta manera repite esta rutina cada semana. ”Lo hago porque es una forma de contribuir con mi familia y la situación te lleva a rebuscarte”, expresó. 

A pesar de dedicarse a esta actividad, no ha dejado sus estudios. Cursa cuarto año de bachillerato y comentó que no quiere dejar de estudiar, ya que sueña con ser Guardia Nacional o que sus tíos, residenciados en el extranjero, “lo saquen de Venezuela”.  Este joven no está solo en esta tarea, sus hermanos menores también se dedican a la venta de verduras.

Mercado municipal de Sucre

Otro caso en el mercado municipal de Cumaná

Como Mundarra, hay varios infantes regados por todo el mercado municipal. Es el caso de William Rodríguez, quién manifiesta tener siete años vendiendo bolsas de plásticos en las instalaciones; hoy en día tiene 12 años. 

Este niño, quien vive en el sector Guarapiche, municipio Sucre, especificó que llega a las 5:00 am porque “desde temprano hay gente comprando y así puedo vender más”. Dijo que diariamente se queda hasta la tarde para vender un paquete de bolsas que le alcanza para comprar “una harina pan y un arroz”.

Estos productos se convierten en el alimento de su familia para el siguiente día. Al cuestionarlo sobre el por qué trabaja desde temprana edad, aseveró que “prefiere vender bolsas que pedirle dinero a las personas o estar metido en su casa.”

Estas historias no se limitan ahí con estos dos infantes, decenas de niños podemos ver a lo largo y ancho de la nave principal del centro de venta de alimentos más frecuentado por los cumaneses, convirtiéndose así en la vitrina de Sucre para el trabajo infantil que conlleva la crisis humanitaria compleja que se vive en el país. 

En cuanto al tema educativo de estos infantes, lo que ahí prevalece es la deserción estudiantil o un nivel de aprendizaje precario, pues dedican mayor parte del día en ayudar a producir el sustento diario de sus hogares.

 

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