Samantha y el erótico negocio de los nudes en cuarentena

Samantha revisa las notificaciones de su teléfono. Un periodista de Caracas le ha solicitado una entrevista. Ella, de entrada, desconoce del tema, pero claramente intuye que será para hablar del oficio al que ha apostado en los últimos meses y que le ha traído beneficios económicos. Se trata de la venta de fotos y videos de carácter sexual, mejor conocidos como nudes.

En una conversación a través de WhatsApp, esta joven caraqueña dio detalles del negocio en el que se ha metido por placer y no por dinero, según afirmó insistentemente en el testimonio ofrecido a Todos Ahora.

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A los 19 años esta muchacha que vive con sus padres en la capital ha aprovechado los días de cuarentena para rebuscarse. Sobre todo por la ventana en la que se ha convertido internet, para entre tantas cosas, satisfacer deseos sexuales.

«Los clientes me contactan por Instagram o Twitter. Me dicen qué quieren comprar, les envío el método de pago que tengo dependiendo del país en donde estén, escogen y luego les envío el precio. Solicitan el combo que quieren y luego que realizan el pago yo les envío el contenido», dijo sobre la modalidad que aplica.

Sus servicios se centran en videollamadas, videos o fotos, según las exigencias de quienes acuden a sus cuentas en redes sociales. Por ahora no se ha atrevido a encuentros sexuales, debido a que es algo que no le llama la atención, según comentó.

El precio del pack varía, ya que su contenido es distinto. El más básico es el de 10 dólares, los más amplios, en donde cumplen fetiches, son más costosos.

Acerca de los ingresos, Samantha reveló que puede llegar a obtener 100 dólares semanales si se trata de una semana movida. Este es un monto considerablemente alto, si se tiene en cuenta que el salario mínimo de los venezolanos se establece en 250.000 bolívares, cifra que no llega ni a dos dólares en el mercado paralelo.

Sin embargo, en estos días de aislamiento sus ventas se han visto afectadas. «Hay días buenos y malos. Hay días en los que vendes bastante y otros en los que no vendes nada. Las ventas han bajado bastante porque la gente que trabaja en Venezuela mayormente es del día a día», confesó.

En este sentido agregó como posible motivo: «Muchos clientes no están trabajando de la manera que lo venían haciendo antes de la cuarentena».

Otra de las alternativas que hay en este mercado es la plataforma OnlyFans, en donde las personas se suscriben para disfrutar contenido. Pero la joven no ha podido abrir una cuenta aquí debido a que su pasaporte está vencido y en la página no ha logrado autenticarse con la cédula de identidad.

Actualmente Samantha tiene más de 10.000 seguidores en Instagram y supera los 2.000 en Twitter. Estos se han convertido en sus potenciales compradores en una Venezuela en crisis en donde el oficio del sexo por internet es mejor pagado que labores como la de un médico o profesor.

En este relato la identidad de Samantha fue resguardada por su solicitud.

Redacción: Julio Blanca.

Información: Kelvin Romero, corresponsal de Todos Ahora en Caracas.

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