Radiografía de una crisis: el abandono de los servicios públicos en Táchira

Táchira, entidad andina y fronteriza del suroccidente venezolano vive quizás el momento más difícil en cuanto a servicios públicos se refiere. Luego de más de 85 días de confinamiento por la COVID-19 los servicios públicos han desmejorado en un 100% según estudios del Observatorio Ciudadano de Políticas Públicas Municipales, La Gente Propone.

Desde el seguimiento realizado a los servicios públicos desde la primera semana de abril del 2020 hasta la tercera semana de mayo, se determinó un deterioro progresivo de la prestación de los servicios según las valoraciones obtenidas en los ciudadanos de San Cristóbal.

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Crisis en cifras

En el servicio de gas doméstico 88% de los ciudadanos señaló no contar con el servicio. La cifra aumentó casi 10 puntos respecto al estudio realizado en abril que arrojó un 79% de insatisfacción en los ciudadanos que no tienen gas doméstico.

Gas doméstico

La variación en la electricidad es aún peor, la ausencia del servicio aumentó de un 40% a un 88%. Apagones constantes perturban a la ciudadanía además de los cortes programados por Corpoelec, caracterizada por solo prestar de 4 a 6 horas diarias en algunos sectores y con una pésima calidad por las fluctuaciones de voltaje.

La región conocida históricamente por un buen servicio de agua, también está desfavorecida en su disponibilidad durante la presente cuarentena. El área metropolitana de San Cristóbal está actualmente sometida a un racionamiento de dos o tres días por semana aumentando porcentualmente su deficiencia según los estudios del observatorio.

Deficiencias que atentan a la vida en Táchira

Las presentes irregularidades en la región están afectando gravemente la vida de todos sus habitantes. Las actividades en todos los ámbitos están perturbadas por la inoperancia en el funcionamiento de los servicios que se prestan de forma deficiente bajo la responsabilidad de algunos “funcionarios públicos”.

Carlos Delgado, responsable regional de Puntos Solidarios Táchira, organización avocada a mitigar los niveles de desnutrición en el estado, expresó que sus labores se han visto entorpecidas por el pésimo funcionamiento de los servicios públicos: “No tenemos gasolina. Esto nos impide buscar los productos que son donados y son conseguidos con mucho esfuerzo”.

Asimismo indicó que no cuentan con gas. «No podemos cocinar todos los días para todas las personas como quisiéramos. Nos toca comprar el gas en pesos colombianos para poder seguir trabajando; no hay agua, tuvimos que pedir prestado un tanque». Todas estas situaciones no les permiten realizar una actividad normal.

Sin embargo, expresó: “seguimos en pie de lucha, pero queremos siempre decirle a la gente lo que pasamos para poder lograr las cosas que nosotros hacemos”.

Las familias están afectadas

En la comunidad del 23 de Enero parte baja de San Cristóbal,  Desire Velandia coordinadora de un comité de organización en su comunidad, expresó grandes deficiencias en el servicio eléctrico. En su testimonio dijo que hay cortes de 10 o 12 horas. “Muy pocas horas durante el día contamos con electricidad”.

¿Qué trae como consecuencia?

Como madre de familia le es difícil organizarse para cumplir actividades propias y con sus hijos. Señaló que se trasnocha, pues en ocasiones llega la electricidad a altas horas de la noche. «A la hora que llegue, hay que levantarnos y hacer las tareas. Las fluctuaciones eléctricas son demasiados fuertes, ya se me daño una nevera”.

Mencionó que desde noviembre no tiene gas. «Hubo una jornada que se había cancelado desde noviembre y llegó el gas hace dos semanas (mayo 2020), fue vendido por el censo que hace el consejo comunal».

Además dijo que por necesidad  de tenerlo debe en algunas ocasiones repagar el gas, en ocasiones hasta 40 mil pesos. «Hay personas que se les hace fuerte cancelar, por eso muchos optan por cocinar a leña”. Asimismo expresó “con las cocinas eléctricas es fuerte, porque con los cortes de luz tan prolongados ¿cómo vamos a cocinar?”.

¿Por qué no hay luz en el Táchira?

Según especialistas calificados en la gestión del sistema eléctrico del grupo Plan País, existe un déficit en la generación de electricidad. Según sus cálculos se produce apenas 5% de la capacidad instalada. La región del suroccidente venezolano conformada por los estados Zulia, Mérida, Trujillo, Táchira, Barinas y Apure se encuentra con un déficit alarmante de electricidad.

El estado Zulia cuenta con cuatro termoeléctricas que permanecen apagadas, afectadas en parte por la crisis de combustibles que afecta a la “administración” de Maduro. En Mérida la planta termoeléctrica “Don Luis Zambrano”  tiene solo una maquina funcionando de sus 2 disponibles, pudiendo esa máquina producir 180 megavatios solo está generando 138. Se ha reparado recientemente artesanalmente sin haberse comprado los repuestos idóneos importados de Alemania.

En el norte del estado Táchira se encuentra Planta Táchira que posee 20 máquinas de generación, actualmente solo una maquina está funcionando. Recientemente algunas se repararon en forma artesanal cesando  operaciones por no contar con las medidas de mantenimiento más oportunas.

El estado Táchira cuenta con complejos de generación hidroeléctrica. El parque hídrico está conformado en la región por San Agatón que cuenta con dos máquinas de 150 megavatios, la hidroeléctrica La Vueltosa que cuenta con 2 máquinas de 180 megavatios y la planta Páez que actualmente está obstruida por sedimentos en sus turbinas. La generación hidroeléctrica en el estado Táchira está en 0%. Los embalses de San Agatón y La Vueltosa están mermados por la sequía y las lluvias no han ayudado. Se ha debido hacer mantenimiento a las afluentes de las represas, es decir sembrar árboles para su cuidado. En “revolución” se han dañado  las afluentes,  se han hecho cultivos, se ha talado y se  han cedido tierras a personas que no conocen su tratamiento, permitiendo  la desforestación y perjudicando la conservación de las cuencas.

Electricidad en Táchira

¿De quién es la responsabilidad?

El actual déficit es una consecuencia directa de la falta de mantenimiento e inversión en el parque de generación a nivel local. Táchira depende del sistema interconectado nacional, al encontrarse en el extremo suroeste es apagado al existir un déficit de generación en todo el sistema nacional y además la región esta incapacitada de autoabastecerse porque sus plantas de generación instaladas han resultado abandonadas por el régimen.

Con una demanda de 900 megavatios en el suroccidente del país, solo  un 6%  de la capacidad de generación local cubre el 13% de la demanda,  lo demás  lo alimenta el  sistema nacional que está limitado por déficit de generación y limitaciones en el sistema de transmisión,  ocasionando numerosos y prolongados racionamientos que están acompañados por interrupciones en el  servicio eléctrico, una consecuencia de la inestabilidad del sistema que presenta un déficit que cada día va en aumento.

El sistema eléctrico nacional en el pasado fue un ejemplo para el mundo, era el orgullo que tenía Venezuela, incluso las empresas operadoras, EDELCA, La Electricidad de Caracas, la Electricidad de Maracaibo y CADAFE eran ejemplo de buena gestión. Lamentablemente el deterioro de la infraestructura de estas empresas y el nivel de personal y de recursos técnicos ha representado el factor preponderante, acompañada de la gestión de personas inexpertas en el conocimiento del sistema eléctrico nacional.

Más de las causas del deterioro

El déficit es consecuencia de fallas en el mantenimiento ocasionado por la desinversión y malas inversiones. Según los especialistas,  la poca inversión realizada fue desfavorable. Los equipos han resultado defectuosos y además no corresponden con las necesidades presentes. Las inversiones millonarias en el sistema no han funcionado porque obedecieron a una lógica de generación distribuida  que realmente no permitió a las regiones del país generar la electricidad que necesitan como se planeó cuando se construyeron las múltiples hidroeléctricas y termoeléctricas que tiene el país en las regiones.

El régimen ha comprado e invertido mucho dinero en el sistema de generación distribuida que no obedece a los criterios nacionales. Además la falta de mantenimiento y el éxodo de personal calificado contribuyeron a la caída del servicio. Las empresas de carácter técnico han resultado dirigidas por militares cuyas decisiones no obedecen ni se ajustan a los criterios técnicos. El personal que ha dejado a la corporación eléctrica fue el más capacitado. Los especialistas advirtieron un posible colapso de graves consecuencias para el país y sus habitantes.

Otros pronunciamientos en Táchira

La Fundación Redes (FUNDAREDES) desde el inicio de la cuarentena declarada en Venezuela registra las violaciones a los derechos humanos en su observatorio. En su labor, documentan e investiga en los estados fronterizos de Venezuela, además de sus activistas en Mérida, Guárico y Barinas.

La mayoría de las denuncias son referentes a la falta de servicios públicos que afectan a la vida en medio de la pandemia. Esto dificulta la conservación de alimentos, trabajar  y comunicarse. Resaltaron la importancia de denunciar ante las instancias defensoras de los derechos humanos.

La presidenta del Colegio de Ingenieros del estado y coordinadora del Plan País, Cecilia Contreras de Roche reafirmó la importancia de los servicios públicos para el funcionamiento del país. Acotó el abandono de los acueductos regionales por parte del régimen de Nicolás Maduro. También tildó las actuales circunstancias como un caos completo, al señalar que cuando un gobierno no mantiene el país con calidad de vida, su pueblo no tendrá progreso.

La educación tiene muchísimas fallas porque carecemos de energía, no podemos conectarnos en la era tecnológica, las conferencias y las videoclases no son posibles desde casa sin la energía. “La energía mueve todo porque sin energía no hay agua, sin energía no hay transporte, sin energía no hay hospitales, sin energía no hay nada, necesitamos la energía para mover los servicios públicos”.

Llamó a los tachirenses a no desesperarse. Ante el panorama desalentador y el confinamiento de la COVID-19, las fuerzas sociales del Táchira se están organizando en la defensa de sus demandas. La idea es retomar una vida digna y el cumplimiento de los preceptos constitucionales. Las campañas virtuales de #TachiraReclama y #VenezuelaReclama son la expresión de la articulación ciudadana hacia el bien común sobre aquellas políticas y grupos.

Por Abraham Blanco y William Anteliz

#VenezuelaReclama

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