Pimpineros: el oficio que volvió en una Venezuela falta de combustible

El valor real del combustible es impagable por su precio mínimo. Pero, el «verdadero costo», en Maracaibo, está sujeto a otros factores donde confluyen dos males sociales: la maraña y el abuso. La venta ilegal de gasolina se agravó en la región debido a la escasez crónica del combustible. Pimpineros, el oficio que volvió en una Venezuela falta de combustible.

Un litro puede costar hasta dos dólares en el mercado negro, que también dice presente en la región zuliana. Sin embargo, el florecimiento de un negocio donde comen diferentes actores es el escenario de múltiples actividades lucrativas.

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Una especie de centro comercial a cielo abierto, donde uno de los artículos en venta es la honestidad. Los pimpineros o revendedores de gasolina dicen que se dedican a una práctica ilícita para alimentar a sus familias en plena cuarentena.

Salvoconducto o verdes

Durante la cuarentena social por la COVID-19, se experimenta una notoria sequía de gasolina en todos los estados del país. En especial, la región zuliana, que a pesar de ser considerada por expertos y parlamentarios como un estado petrolero, también sufre de las carencias y restricciones con el combustible.

Aquí o tienes salvoconducto o tienes el papel verde (de los dólares). Así, lo aseguran sus habitantes, quienes se quejan por el valor de un punto pues este varía entre 40 y 45 dólares estadounidenses al norte, sur, este y oeste de la ciudad. En términos de contrabando, el punto equivale a 20 litros de gasolina.

La sequía de gasolina ha dado paso hasta a lo inaudito. Román, un joven revendedor de gasolina en Maracaibo, llamó por teléfono a sus clientes más asiduos esta semana, para hacerles una oferta atípica. «Tengo 20 litros, de la venezolana y de la importada que están trayendo», expresó.

Imagen cortesía. Gasolina de contrabando

Nervios en la clandestinidad

El negocio se ha diversificado hasta el punto que hay quienes lo ofrecen a domicilio. Manejan hasta la vivienda del cliente, extraen la gasolina del tanque, dejando apenas la justa cantidad para regresar a una estación y cobran.

Mariana se resistía a comprar gasolina bachaqueada o de contrabando. Pues, pensó que su carnet de médico le otorgaba privilegios para llenar su tanque. La identificación, sin embargo, apenas le fue útil para ubicarse en una fila que aguardaban en la estación.

A Daniel, por su parte, el desespero lo empujó a pactar con uno de los pimpineros. Pagaría 40 dólares por 20 litros en un sitio clandestino. Al joven no le quedó de otra que buscar un contenedor con 20 litros, una manguera y dirigirse al sitio.

Contó que volteaba a su alrededor cada segundo. Se sentía en riesgo, como delincuente.

Negocio ilegal

A todos estos actores se suman los cepillaeros, pasteleros, agüeros, chicheros y muchos más vendedores de alimentos. También quienes ofertan cargadores de celular para carros, lámparas recargables, cigarrillos, café y pare de contar.

Son muchos los que se benefician del negocio de la gasolina en Maracaibo

El contrabando de gasolina dio un golpe de timón en estados fronterizos de Venezuela. Zulia no se escapa de esta realidad mientras en el país escasea el combustible. Ahora, en tiempos de la COVID-19, no es la gasolina venezolana la que fluye hacia Colombia, sino viceversa.

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