Vecinos de Salamanca en Nueva Esparta se niegan a vivir con el hedor de las aguas negras

El hedor se extiende por un par de kilómetros a la redonda. La falta de un mantenimiento adecuado y las constantes interrupciones del servicio eléctrico tienen paralizada la estación de bombeo en el sector Los Chuares en el municipio Arismendi, estado Nueva Esparta.

Salamanca

Ahora es noticia: Saab insiste en condena contra los implicados en el asesinato de Yusleidy Salcedo

Salamanca aguas negras

Las aguas negras inundan la turística avenida 31 de julio. Los principales afectados son los habitantes de las inmediaciones, además de Las Tapias y Aguamiel, aproximadamente un centenar de familias. En las cercanías también hay comercios, algunos con expendios de alimentos.

La hediondez en insoportable. A eso se suma la aparición de zancudos y otras plagas que hacen la vida nada grata para los vecinos, quienes buscan la manera de hacer frente a los vehículos que circulan a alta velocidad esparciendo las aguas putrefactas hasta la entrada de sus viviendas.

Círculo sin salida

Alvaro López cuenta que ese problema tiene muchos años y se ha convertido en un círculo sin salida. Se daña la bomba, la reparan, y se repite. De dos bombas funcionaba una que hace dos semanas se paró. Eso lo atribuye a la ausencia de mantenimiento.

En noviembre de 2020 sucedió algo parecido. Repararon el sistema y estuvieron tranquilos por unos meses, hasta comienzos de mayo cuando las aguas negras comenzaron a desbordarse de nuevo.

López explica que esa estación de bombeo recoge las aguas residuales de Los Chuares, Las Tapias, Aguamiel, parte de Salamanca en el municipio Arismendi, y de una zona cercana de La Fuente, municipio Antolín del Campo.

¿A quién compete?

López, en representación de los vecinos, dijo que hacen un llamado a la Gobernación de Nueva Esparta, la Alcaldía de Arismendi, Hidrocaribe, Ministerio del Ambiente (que tiene su sede cerca del lugar), al Protectorado. No importa a quien competa la reparación, pero que atiendan el clamor de los habitantes del sector que se niegan a acostumbrarse a vivir entre la podedumbre.

Por: Mario Guillén Montero

 

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver