Nueva Esparta: en Antolín del Campo están a oscuras

La vida cotidiana en el municipio Antolín del Campo en el estado Nueva Esparta gira en torno a la avenida 31 de Julio, que lo atraviesa y enlaza con los municipios Arismendi, García y Mariño.

Antolín del Campo
Foto: Cortesía

Durante la noche los que se atreven a salir, corren muchos riesgos. Algunos por necesidad deben recorrer algunos tramos de la arteria vial o calles aledañas para llegar a sus viviendas en las diferentes comunidades asentadas en las adyacencias de la avenida. La oscuridad y de la mano la inseguridad son los grandes enemigos.

Entre Manzanillo, en el extremo norte del municipio, y La Asunción, capital del estado y del  municipio Arismendi, el alumbrado público apenas funciona en un 10%. Dejando al resto en total penumbra.

María Eugenia Moya relata que transitar por la “31 de Julio” es inhumano. Como activista social y deportivo se moviliza por esa vía para desarrollar su labor en las diferentes poblaciones. Aunque el riesgo es alto no la desanima su interés por colaborar en las actividades religiosas de la Parroquia Virgen del Carmen.

“Huecos, personas caminando en sitios donde no hay aceras y el monte ha tomado los bordes, eso es muy incómodo para el conductor y desesperante para el que va como acompañante”.

El alumbrado es escaso, el rayado inexistente aunque recientemente fue trazado pero parece un trabajo perdido. “Hay ciclistas sin luces, motorizados con las luces apagadas. Es un peligro, una guillotina. Que Dios nos proteja a los que tenemos que transitar por esta vía de noche”.

Caminar con miedo en Antolín del Campo

Andreína González renunció a su trabajo en Porlamar, como asesora de ventas en una tienda, al conseguir uno más cerca de su casa, así se ahorra el transporte, luego del aumento exorbitante del pasaje. Pero esa tranquilidad se ve amenazada cada vez que regresa a su vivienda.

“Tengo la ventaja de poder ir al trabajo caminando. El sueldo es menor, pero no pago transporte y eso es un gran ahorro para mí. Salgo a las siete de la noche. Tengo que caminar casi un kilómetro. No es mucho, pero casi todo el trayecto está sin alumbrado y en una parte no hay casas”.

Cuenta que acelera el paso para avanzar rápido por ese tramo. “Cuando llegó a las casas con un poco de luz me entra una alegría en el cuerpo porque ya puedo ir más tranquila”.

¿Qué hacen los vecinos?

En buena parte de las poblaciones, los vecinos improvisan postes para colocar en las afueras de sus viviendas bombillos que no dejen a oscuras la entrada. Aunque corren el riesgo de que los delincuentes se los roben o los rompan, es la única forma de contar con un poco de iluminación en la calle.

Antolín del Campo
Foto: Cortesía

“Con Corpoelec no contamos”, dijo Luis Martínez “y menos con la Alcaldía. Por eso instalamos bombillos que alumbren hacia la calle, así ayudamos a los que tienen que caminar y también uno que no llega en la oscuridad hasta su casa”.

Aunque la empresa de servicio eléctrico anuncia jornadas de mejoras del alumbrado y sustitución de luminarias, esa acción sigue sin llegar a la avenida 31 de Julio y las comunidades del municipio Antolín del Campo.

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