Jóvenes agricultores del cerro El Copey trabajan de sol a sol

Nacer en Cerro Copey en la isla de Margarita, Nueva Esparta es una bendición. El trabajo de la tierra viene impregnado en el ADN de sus residentes.

En otros tiempos los jóvenes tenían oportunidades de estudiar y realizarse en otras actividades, pero la situación económica que atraviesa el país los ha dejado sin mayores opciones, y los chamos que habitan en la sierra neoespartana no tienen otro camino que sembrar.

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Vivir en la montaña en un país donde el transporte público ha mermado, puede resultar bastante complicado. Salir de casa a trabajar o estudiar es una odisea para los muchachos y residentes de esta comunidad. Muchos bajan a pie hasta La Asunción donde se consiguen más autobuses.

La distancia entre la población de El Copete y La Asunción es de más dos kilómetros, los que se hacen más duros cuando se va en subida.

A pesar de esto su rutina se ve limitada, por lo que muchos han dejado de lado los estudios o trabajos, para dedicarse a cultivar todo tipo de rubros junto a su familia para luego venderlos y ganarse la vida.

Testimonio de los jóvenes en la agricultura

Gabriel Carrasco tiene 17 años y acaba de salir del bachillerato. Su sueño es estudiar veterinaria y junto a su familia trabajan para materializar este deseo. Mientras tanto ayuda a su abuelo  de 80 años en el conuco.

Ahí cultivan el ají margariteño, varios tipos de tomate, zanahoria, remolacha, pumalaca y mamey.

Él asegura que la mayoría de sus amigos en La Sierra se dedican a la agricultura porque no hay oportunidades de seguir estudiando o de trabajar.

«Desde que comenzó la pandemia se integraron más personas a la siembra por necesidad. Aquí hay muchos problemas con el transporte  y la única bodega que tenemos es costosa, entonces al sembrar también pueden comer de ahí».

Algunos jóvenes tienen mayor cosecha y bajan hasta el Mercado de Conejeros para vender sus productos, dependiendo de lo que cultiven se obtienen mejores ganancias.

Por su parte, Ángel Salazar, de 19 años y estudiante de medicina, ha tenido que compartir sus estudios con el trabajo de la tierra.

«Siempre he practicado la agricultura, ya que toda mi familia lo ha hecho siempre. Hemos mejorado la siembra a través de nuevas técnicas», comentó.

Ángel dice que su familia lo apoya con los estudios, pero siempre le dedica dos horas de su día a la agricultura.

«La agricultura da buen aporte de dinero, sobre todo en estos momentos que las personas lo que compran es comida», dijo. Asimismo, relató que los neoespartanos buscan más hortalizas como ají margariteño, berenjena y no tantas frutas.

Sin apoyo del Estado

Los agricultores de Cerro Copey aseguran que no han contado con el apoyo del Gobierno nacional para la adquisición de insumos, semillas y fertilizantes para potenciar el trabajo en la comunidad.

Destacaron que hace mucho tiempo no consiguen absolutamente nada en Agropatria, por lo que deben acudir a viveros privados donde todo lo tienen que comprar en dólares.

Los jóvenes agricultores desean hacer de esta zona de la isla de Margarita un puntal de la agricultura en Nueva Esparta, ya que cuentan con agua de los manantiales, buen clima y una tierra próspera, lamentablemente las condiciones no están dadas para que esto suceda.

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