Familias de Ciudad del Sol en Margarita viven en condiciones infrahumanas

En pobreza extrema es como vive gran parte de los habitantes de Ciudad del Sol, un barrio aledaño a Cotoperiz en el municipio Díaz. Esta zona está en completo olvido por las autoridades. Hay familias que tienen sus viviendas con una infraestructura muy deteriorada y corren el riesgo que se derrumben en cualquier momento. 

Ciudad del Sol en Nueva Esparta
Ciudad del Sol en Margarita. Foto: Cortesía 

Uno de estos casos es el de Gabriela Pacheco Aguilera, de 41 años de edad; quien desde hace siete años ocupa una humilde habitación en la referida zona. Cuenta que llegó allí por la necesidad y porque le cedieron ese espacio para vivir con sus dos hijos, ambos menores de edad. 

“No tengo otro sitio a donde ir y tengo que aguantar tantas necesidades por mis hijos para que tengan un techo donde estar cuando caiga la noche, los tengo a los dos estudiando y quiero lo mejor para ellos”, manifestó Pacheco, peluquera de oficio. 

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Describe que en el anexo donde vive no tiene servicios básicos como el agua y la luz. Carga agua de otras casas, donde llega el vital líquido con irregularidad. La habitación tampoco cuenta con un baño para hacer sus necesidades. 

“Hasta para ir al baño tenemos que ir a la calle a molestar a los vecinos, por supuesto que nos da pena, pero no tenemos otra opción”, dijo.

Señala que en reiteradas oportunidades ha hablado con la jefa del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), Ana García, para que plantee su caso ante la alcaldesa Marisel Velásquez, y “siempre me da excusas para no ayudarme”. 

Nueva Esparta
Foto: Cortesía

Ciudad del Sol en Margarita

Esta situación, la preocupación por no tener una vivienda digna, le provocó a Gabriela un accidente cerebrovascular hace un par de años y sufre actualmente de las secuelas. Además, explicó que vive aterrorizada porque en el tiempo que lleva viviendo en Ciudad del Sol ha sido víctima de la delincuencia en reiteradas oportunidades. 

“Cada vez que llega la noche yo sufro porque no hay alumbrado en la comunidad y todo queda en tinieblas, me da pánico que me vuelva atracar”, comentó. 

Esta misma historia la vive María Pacheco de García, de 50 años de edad, reside en la calle 7, casa 20, de Ciudad del Sol desde hace 16 años. Vive con su esposo e hijo. 

“La casita se me está cayendo y no tengo a donde ir, el dinero que entra a la casa no rinde para comprar materiales de construcción, lo poco que se agarra es para medio comer”, expresó.  

Las paredes se están abriendo, el techo es de zinc y tiene huecos, el piso está roto. Les toca reparar la vivienda para evitar un accidente más adelante. 

María es ama de casa y tiene un problema de condición mental, confesó que sufre de esquizofrenia. 

¿También luchan con los problemas de contaminación de la comunidad?*

Estas familias no solo tienen que vivir en condiciones infrahumanas, sino que también tienen que soportar los malos olores de aguas negras que provienen de la planta de tratamiento de Los Bagres y de la basura que arrojan los vecinos de Cotoperiz a la calle por falta de aseo urbano.

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