¿A qué se dedican los jóvenes en Nueva Esparta?

Los jóvenes en Nueva Esparta batallan contra la crisis y la pandemia. La emergencia humanitaria compleja puso en jaque el desarrollo del futuro de los margariteños y cochenses. Muchos se fueron del país y otros decidieron quedarse. La situación los obligó a dejar las aulas y los pupitres para dedicarse a otros oficios, pero ¿Qué están haciendo los jóvenes neoespartanos?

Referencial / Cortesía
Referencial / Cortesía

Muchos de ellos en la isla de Margarita se han aventurado a emprender y a realizar oficios que les permitan sobrevivir al caos económico, que inunda al principal estado turístico de Venezuela. La gastronomía, peluquería y barbería son las opciones más buscadas por los muchachos, que paralizaron sus estudios para sobrevivir. Pero con la convicción de que culminarán sus estudios a futuro.

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Román Medina tiene 27 años y estudiaba ingeniería industrial. Cuando culminó el sexto semestre tuvo que abandonar la universidad. Tuvo una situación familiar no le permitía seguir ocupando su tiempo en estudios, la prioridad era generar ingresos para mantenerse él y sus padres.

Comentó que al principio consiguió trabajo como asistente veterinario. Pero pronto se dio cuenta de que era la peluquería canina el oficio que le sería más rentable.

“Acá hay más cancha de trabajar de forma independiente o con una empresa, me ha ido fino. La situación de los jóvenes en Nueva Esparta es difícil. La educación en el país ha desmejorado y por eso a la juventud le cuesta menos dejar las carreras”.

Deserción universitaria

La decana de la Universidad de Oriente núcleo Nueva Esparta (Udone), Luisa Marcano de Montaño, aseguró que la deserción de estudiantes en la principal alma mater insular ronda el 40%.

Reseñó que el déficit presupuestario desde 2019 no permite el desarrollo óptimo de la universidad. Ante esto, servicios como el comedor y el transporte se encuentran paralizados. Además la ubicación del núcleo no permite el fácil acceso de los estudiantes.

Marcano indicó que muchos jóvenes han tenido que salir a trabajar para apoyar a sus padres, quienes perciben un sueldo que no cubre las necesidades de las familias.

“Muchos de ellos son emprendedores, para contribuir con las necesidades del hogar que son difíciles de obtener. Además, se sumó la pandemia que hizo todo una debacle”.

Para Luis David Narváez, la vida universitaria se truncó prematuramente. Cuando cursaba el primer semestre de administración tributaria llegó la pandemia por el COVID-19 y todo cambió.

A sus 19 años vio el proceso de clases online poco convincente, tomando la decisión de frenar sus estudios mientras esa fuera la modalidad educativa. Siendo residente de la Península de Macanao decidió mudarse a Porlamar para montar un puesto de chicha.

“Tengo claro que voy a estudiar mi carrera, cuando todo esto pase. Mi rutina todos los días es igual: me levanto todas las mañanas y a las 8:30 llego al puesto, no tengo horario fijo a la hora que termine de vender me voy. Llego a mi casa a preparar la chicha para el día siguiente. Invierto entre 15$ y 20$, le gano 35$”.

Por su parte, Ángel Rojas, estudiante de administración de empresas, abandonó sus estudios por la complicada situación que vivía en su casa.

“Comencé a practicar la barbería en mi casa, se me hizo fácil. Ví que podía hacerlo y gracias a Dios me gano el día a día. La situación es difícil, pero siendo constante en lo que te gusta puedes sobrevivir. La mayoría de mis amigos estudiaban, pero con la pandemia no han podido culminar y se han ido a trabajar”.

La juventud insular decidió emprender

El director de Aprendo y Emprendo, Mauricio Parilli informó que en sus últimas estadísticas más de 1.700 iniciativas  de emprendimiento en Nueva Esparta eran lideradas por jóvenes, de las cuales el 70% son mujeres.

Asimismo, dijo que la mayoría de los emprendimientos están impulsados por la necesidad.

“Cuando un joven emprende por necesidad, está buscando sustituir un tema de empleo, por lo que se autoemplea o está buscando un mecanismo de subsistencia, que no lo hacen muy sostenible en el tiempo”.

Parilli relató que más del 60% de los emprendimientos son gastronómicos, cercano a un 15% al área de servicios, también en un 15% se dedican al diseño, moda y confección.

“Una de las realidades que tiene Nueva Esparta es el nivel de afectación que tiene el sistema educativo, el desarrollo de competencias para la vida y en nivel de empleabilidad. Es inminente establecer legislaciones y políticas públicas que les permitan a los jóvenes, no solamente elevar el nivel de empleabilidad. Sino también trabajar en mecanismos de preincubación, incubación y fortalecimiento. Esto, para ir transformando esa necesidad de emprender por necesidad, para emprender por oportunidades de mercado y con elementos para lograr el éxito, y encadenar esa fórmula al desarrollo económico y social, con impacto ambiental”.

Por: Mario Guillén Montero

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